¡ANTE MIRADA INDOLENTE DEL RÉGIMEN! Abuelos venezolanos pasan hambre en ancianatos

DolarToday / Jun 6, 2016 @ 7:00 pm

¡ANTE MIRADA INDOLENTE DEL RÉGIMEN!  Abuelos venezolanos pasan hambre en ancianatos

La crisis alimentaria toca todas las puertas en Venezuela, pero son los más vulnerables de la sociedad quienes sufren sus efectos de forma más dramática, publica El Venezolano

Tal es el caso de los asilos para ancianos en la ciudad de Caracas, como el Hogar San José de la avenida Sucre de Los Dos Caminos. Allí, desde hace 62 años, las Hermanitas de los Ancianos Desamparados cuidan de 162 abuelos y se aferran a su fe ante la falta de recursos para alimentarlos.

La congregación española tiene en la actualidad 5 sedes en el país: Valencia, Maracaibo, San Fernando de Apure, San Cristóbal y Caracas.

“Toca luchar, mijita, pues mucha gente de las que nos daban se ha ido, y ya no nos venden en grandes cantidades. Entonces hay que llamar primero para ver si tienen los productos y que nos digan cuándo podemos ir. A veces esperamos hasta 15 días. Cuando eso sucede, unas hermanas van a Antímano o a Catia, otras viajan hasta Santa Teresa del Tuy y un tercer grupo llega a Coche”, cuenta la hermana Pura, o sor Pura, como la llaman, es una de las encargadas de buscar la comida para los huéspedes.

Entre la atención de las religiosas y el Ávila enmarcando el paraje, los abuelos consideran el hogar como un hotel cinco estrellas. Según reseña El Nacional, se trata de un edificio rectangular con patio central. Tiene tres pisos y en dos de estos hay salón de estar y oratorio. Cuentan con enfermería para cada sexo, espacio para la fisioterapia y rehabilitación, biblioteca, sala de cine, salón de actos, lavandería, cocinas, comedor, dormitorios y terrazas.

“Esto es lo más cercano a la casa de Dios”, asegura Carolina Medina, que logró inscribir a su mamá en el asilo. La lista de espera para entrar al hogar es hoy de 400 abuelos.

Pero a pesar de la buena disposiciones de las hermanas, la situación ante la escasez de alimentos es crítica.

Para finales de mes, tan solo tres jarras de agua y una bolsa de hielo ocupaban la cava de la Casa Hogar Venezuela. La despensa estaba vacía, apenas restos de pan duro. El lugar, que desde hace 22 años funciona como un albergue privado para adultos mayores, está en riesgo de ser cerrado debido a la escasez de alimentos y el alto costo que hay que pagar por estos, cuando se trata de canales de distribución no regulares.

El director del hogar, Miguel García, se expresa francamente sobre la situación y precisa que en el ancianato hay hambre.

Él mismo ha rebajado alrededor de cinco kilos en menos de dos meses, confesó, y por ello comenta que a veces no sabe qué darles de comer a los abuelos.

Los 25 mil bolívares que pagaban mensualmente los familiares de cada uno de los 23 abuelos que residían en la Casa Hogar ya no alcanzan para comprarles a los bachaqueros, según afirmó García. Tampoco tienen tiempo para ir a hacer colas frente a supermercados, pues hay que cuidar a los ancianos, y cuentan con muy poco personal.

Indicó que “los de Inager (Instituto Nacional de Geriatría y Gerontología) tienen un doble discurso. Vinieron a hacernos una inspección y vieron los anaqueles vacíos. Ellos quieren ver las despensas full de comida, pero cómo hacemos si no se consigue. ¿Qué quieren, que les compremos a los bachaqueros?, les digo. Y nos responden que así hace todo el mundo”.

“Pregúntame mejor dónde no hemos entregado cartas solicitando colaboración. He ido al Mercal, a Pdval y al Bicentenario. También a toda la red de supermercados privados. No pedimos que nos regalen la comida, pero sí que nos den facilidad para comprarla. Las monjitas con su traje pueden salir a pedir, y todos las ayudan. A mí, con este uniforme de enfermero, lo que pueden es caerme a pedradas”, expresa García.

 

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