Aporrea: Maduro ofrece a nuestros hijos un “fusil” como herramienta de “estudio” (los hijos de los pendejos)

DolarToday / Nov 23, 2018 @ 2:00 pm

Aporrea: Maduro ofrece a nuestros hijos un “fusil” como herramienta de “estudio” (los hijos de los pendejos)

En 1987 siendo presidente del Centro de Estudiantes de esa institución, después de haber ganado tales elecciones con más del 94% de los votos, derrotando a las planchas de los partidos Acción Democrática (AD) y Comité Político Electoral Independiente (Copei), egresé de la Unidad Educativa “Mercedes Mora de Navarro”, ubicada en Bramón, estado Táchira como bachiller en Ciencias.

Por: Javier Antonio Vivas Santana / Aporrea

En ese entonces, tuve el privilegio de cursar estudios en una institución oficial que contaba con excelentes aulas de clase, laboratorios de biología, física y química con suficientes equipos e insumos para la investigación, filtros de agua e instalaciones sanitarias de primera calidad, biblioteca, espacios para la siembra donde se aprendía agricultura como una materia obligatoria, y además teníamos todo tipo de materiales deportivos, desde balones medicinales hasta colchonetas de gimnasia, y canchas múltiples de baloncesto, volibol, futbolito, tenis y mesas de ping-pong.

Tres décadas después de haber estudiado en una institución educativa dependiente del Estado, o sea, del ministerio de “Educación”, el panorama para la inmensa mayoría de escuelas y liceos es espantosa. La infraestructura está por el piso. Los baños de éstos “institutos” son bazofias sanitarias, – y valga el oxímoron -. Las aulas de clase son vulgares depósitos de seres humanos en los cuales no existen ni sillas, ni mesas y menos pupitres. Los laboratorios se convirtieron en basureros. Las canchas destrozadas apenas si se observa la chatarra de lo que una vez fueron tableros. Las puertas y ventanas fueron desmantelados, y los “comedores” son una vergüenza en los cuales, si los estudiantes tienen suerte podrán almorzar una cucharada de arroz y lentejas.

Lo irónico de toda esta situación, es que Nicolás Maduro en el Día del Estudiante reúne unos mal llamados voceros – recién graduados de bachilleres – porque las elecciones de centros de estudiantes fueron eliminadas en los liceos públicos para evitar el surgimiento de verdaderos liderazgos, y no permitir la voz como el de aquella adolescente que le dijo en su propio programa que sus compañeros se estaban desmayando por el hambre¹, lo cual no sólo desnudó una terrible situación social, sino que liquidó por completo cualquier retórica madurista sobre la “gratuidad” y “calidad educativa” en Venezuela.

En semejante reunión, Maduro, como es su costumbre hizo una serie de anuncios que no solamente rayan en lo perverso y demagógico, sino que también revelan que en este gobierno no existe planificación, ni mucho menos consulta con las autoridades en materia educativa. En la educación neototalitaria sólo vale lo primero que se le venga a la palabra de Maduro y punto.

Una de ellas fue en ordenar otra “reunión” de los ministros del área, Aristóbulo Istúriz y Hugbel Roa con los representantes de los estudiantes presentes, en donde el propio presidente increpa al primero de ellos, diciéndole, Aristóbulo, tú no te esperabas esta reunión, sobre lo cual este mira al mandatario de una forma casi absorta, lo que equivale a decir, el nivel de desastre en lo más alto del poder en el área de la comunicación.

Otro de estos anuncios fue la creación de una serie de “universidades” que como la denominada Universidad del Magisterio, al carecer de sedes propias, funcionarán en las destartaladas instituciones educativas del ministerio de educación. Son simples cascarones vacíos, sin presupuestos sin personal docente, y sin una planificación académica, curricular y de investigación que pueda decir que semejantes parapetos son realmente “universidades”.

Otra de los disparates de Maduro, mientras tenemos una terrible deserción de estudiantes y profesores universitarios que ronda aproximadamente un 50%, Maduro ofrece 20 mil becas a estudiantes colombianos para que “se vengan” a cursar en nuestro país, las carreras que quieran. Y nos preguntamos ¿Dónde está el presupuesto para tales becas? ¿Cuál es la logística residencial para estos becarios, cuando ni siquiera nuestros estudiantes de los pueblos del interior tienen donde quedarse si deciden estudiar en universidades de las principales ciudades del país?

¡Claro! Suponemos que esas “becas” no están condicionadas para la hija del presidente fallecido, Hugo Chávez quien estudia nada más y nada menos que en la Universidad de La Soborna, en Paris, Francia. Estos “financiamientos educativos” que hace Maduro nunca fueron ofrecidos a los hijos del ministro, Jorge Rodríguez, cuyos hijos prefieren las tierras aztecas o de Australia para estudiar. O para los descendientes del ministro de la defensa, Vladimir Padrino, cuya prole se desplaza para aprender lo académico entre la tierra del odiado Cristóbal Colón o países subyugados al imperialismo de Centroamérica.

Por si fuera poco, mientras Maduro hace tales “ofrecimientos”, la defensoría colombiana advierte que unos 300 mil niños venezolanos en ese país requieren atención médica². Y vuelven las interrogantes: ¿Cómo es eso de que Maduro ofrece 20 mil becas para estudiantes colombianos, mientras más de 300 mil niños están en condiciones de necesidades vitales en ese otro país junto con sus familiares? ¿Por qué emigraron para Colombia u otros destinos miles y miles de familias con sus hijos, sí aquí tenemos dinero hasta para becar a estudiantes extranjeros? Simplemente, es la comprobación de la prosopagnosia política que afecta a Maduro y sus panegíricos.

No bastando con tales barbaridades en declaraciones pseudoeducativas, Maduro llega al paroxismo de su letrina discursiva cuando afirma: “Estudio y fusil, para que la juventud universitaria defienda con las armas en las manos a la patria, si hace falta, de la oligarquía, del imperialismo”³.

Verbigracia, Maduro ofrece a nuestros hijos un “fusil” como herramienta de “estudio” para de ser necesario defiendan con sus vidas la “revolución” del hambre que ha impuesto en Venezuela, precisamente cuando se desatan grandes escándalos de corrupción, con Alejandro Andrade, ex – tesorero del gobierno en tiempos de Chávez, y aparecen testaferros con los nombre de Gabriel Jiménez Aray o Raúl Gorrín con grandes conexiones de saqueo a la nación en tiempos del madurismo, o más aún escuchar a quien fuera la enfermera del líder fallecido de la otrora revolución bolivariana, detenida en España que no desea extraditada a Venezuela porque este gobierno viola derechos humanos.

Ante tal realidad, como padre y docente, condeno, rechazo y deploro las declaraciones de Nicolás Maduro en ofrecer fusiles a nuestros hijos. De mi parte, puedo decirle al presidente de la República, – y estoy casi seguro que en el nombre de millones de padres y representantes – que me niego a que mi hijo o mis estudiantes, o los adolescentes y jóvenes de mi país reciban armas de guerra como herramientas para lo que usted considera es un “estudio”, y exijo tanto a las instituciones públicas defensoras de niños y adolescentes como a la fiscalía respectiva, iniciar una investigación contra Nicolás Maduro por tales declaraciones que buscan conformar milicias de estudiantes para defender un régimen político, so pena de convertirse en cómplices por omisión, razón por la cual, les recuerdo que de ignorar tales barbaridades presidenciales, tendrán en un futuro responsabilidades civiles, administrativas y penales.

Aunque a algunos maduristas les cause escozor – especialmente aquellos inmersos en la senectud que escriben en Aporrea – soy un estudioso de los estadios del pensar, cuya teoría comienza a divulgarse en los escenarios de las editoriales más importantes de Europa⁴, hecho que nos coloca con suficiente argumentación para asegurar que estamos ante el más catastrófico de los espacios educativos en la historia de Venezuela, cuyo gobierno pretende amputarnos hasta la propia capacidad del razonamiento y la autonomía por discernir entre lo bueno y lo malo.

Maduro ofrece a nuestros hijos un “fusil” como herramienta de “estudio”. Cuando vea a la hija de Chávez, o los hijos de Jorge Rodríguez, o de Vladimir Padrino vestidos de milicianos con el fusil al frente, combatiendo a los paramilitares que el último de los mencionados dice que asesinan a los guardias nacionales en zonas fronterizas, tal vez termine por aceptar que ese “fusil” si es una herramienta para defender la “revolución” madurista. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

 

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