“Avanzamos Hacia La Luz o Retrocedemos a Las Tinieblas” Por Vecnar Cordero

DolarToday / May 19, 2014 @ 9:00 pm

“Avanzamos Hacia La Luz o Retrocedemos a Las Tinieblas”  Por Vecnar Cordero

No hay dudas que el medio en el que desplegamos nuestro comportamiento condiciona nuestra manera de actuar, pero es importante saber  en qué situaciones nos encontramos para acto seguido esgrimir la conducta más oportuna, extraer lo mejor de la situación, y lo que más le conviene a nuestra conducta y  nuestro entorno.

Recuerden que el hombre es un ser que requiere absolutamente de la verdad y ésta aunada a la justicia es una de sus más importantes e intrínsecas necesidades. Por ello no cesaré de decir: Basta de mentir, no adormezcamos a los pueblos con la falsa verdad; y por lo tanto, tampoco dejaré de preguntar: ¿Cuál es la verdad socialista de ésta nuestra actual Venezuela?. ¿Es esta verdad, un vocablo, una utopía, un deseo o una falsa verdad para entumecer el libre albedrío de todos y cada uno de los ciudadanos de nuestra patria?.

¿SABE USTED CUÁL ES LA VERDAD POLÍTICA DEL GOBIERNO VENEZOLANO?
En todo caso  “verdad ”  es y ha sido una de las palabras más invocada por el hombre a través de toda la historia, fundamentalmente por los políticos y filósofos; pero de igual forma la más dañada por el hombre, toda vez que su multivocidad denotativa no nos permite aceptarla fácilmente como válida. Me refiero  concretamente a la verdad política, y no a la verdad científica, ontológica o epistemológica.  Sin duda alguna el problema no es la verdad  per se, porque ésta en su concepto específico debe tenerse como la acepción únivoca de lo que realmente es y no puede ser de otra forma.
De tal forma que la verdad política, con rostro de ramera, es escandalosa, odiosa, presumida, vanidosa, ficticia, mentirosa, egocéntrica e ilusoria. Esta es la verdad del gobierno actual en Venezuela, una verdad disfrazada, una verdad de los sempiternos  manipuladores y fariseos, que se creen dueños del poder. Es esa la verdad que ellos  suelen expresar  en nombre de una libertad y de una seudo – democracia o de un socialismo falso o arcaico, que nadie  cree, pero que repiten y repiten para hacerle creer al pueblo que son  los ungidos o salvadores de un mundo que ellos mismos han creado, donde impera la delincuencia, la desigualdad, los vicios, la violencia, la drogadicción y la pornografía, es este el monstruo de mil cabezas que muchos de esos que se autodenominan patriotas afirman combatir para establecer una sociedad más igualitaria y justa; jactándose hipócritamente de que ellos encarnan la verdad y el amor.
Insisto que se requiere de un hombre nuevo, de un político nuevo, de un demócrata nuevo. No podemos seguir defendiendo lo caduco, lo desusado o rancio, es el momento de adaptarse a las nuevas circunstacias de los grandes avances del desarrollo humano. ¡Ni el socialismo arcaico ni el capitalismo salvaje; ni menos aún, una dictadura o autocracia cívico-militar!. Lo que se requiere y debería imperar en el mundo es la de un verdadero sistema político nuevo y democrático.
VENEZUELA REQUIERE CON URGENCIA UN HOMBRE NUEVO. ¡DESPERTEMOS!.
Respecto al hombre nuevo que he propuesto, uno de mis amigos más cercanos, me aducía: ¿Por qué utilizas la frase hombre nuevo, por qué no otro nombre?. Sí, le respondí, no me niego hacerlo, pero cuando hablo de hombre  nuevo es porque si a éste término lo modernizamos, le damos un nuevo color político y lo hacemos más humano; y si a través de la acción y sus ejecutorias logramos vivir en una sociedad en paz, en verdadera armonía, sin exclusión ni discriminación de ninguna índole, donde la igualdad social sea un verdadero punto de apoyo para erradicar la pobreza y donde exista mayor justicia social, se garantice el cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en nuestra Constitución bolivariana, donde exista una verdadera libertad de pensamiento, de expresión y de opinión, donde nuestras familias recuperen la confianza y la esperanza de vivir en un país unido en sus raíces y en todos sus  principios fundamentales y valores educativos y morales, y donde sus autoridades den ejemplo de una buena educación y cultura para nuestro hijos, que sirva de regla ejemplar para todos y cada uno de los venezolanos, entonces el término ideal sería éste, el de un hombre nuevo, o lo que es lo mismo un demócrata en los términos establecidos en nuestra Carta Magna. De aquí que a  la pregunta: ¿Cuál es la verdad?. La respuesta es: ¡Un hombre nuevo, o mejor dicho un verdadero demócrata!. ¡Despertemos!.
Por ende, este gobierno que se jacta de declararse de socialista,  en la praxis su pretensión es obtener poder y engañar no sólo a nuestro pueblo sino también a algunos Presidentes de nuestra comunidad latinoamericana. Todos estamos concientes que el elemento que conduce y alimenta el destino de Venezuela es el dólar. En otras palabras: Venezuela es lo que dólar “imperialista” quiere que sea. Sólo basta observar los discursos del Presidente y sus ministros: Cada vez que estos “patriotas” tocan el tema de la economía muy pocas veces hablan de nuestra moneda nacional sino de las cantidades de dólares que ha de invertirse en cada proyecto que enuncian, pero que nunca se ejecuta.  ¡O avanzamos hacia la luz o retrocedemos a las tinieblas!.
¡BASTA DE FÁBULAS Y ABUSO DE PODER!
Indubitablemente, Venezuela se encuentra actualmente sumergida en una gran crisis por la aplicación de un modelo de desarrollo que ha causado escasez, desabastecimiento e inflación en una gran cantidad de bienes y servicios, consecuencia de las malas políticas económicas. Me refiero al abuso de poder en cuanto a los atropellos que a diario sufren las empresas privadas, generando el cierre definitivo de muchas de ellas, agravando el problema de la inflación, escasez y desempleo. “Las medidas económicas aplicadas hoy en día, tales como controles y regulación excesiva, el gasto público creciente y el control cambiario, deterioran la capacidad productiva del país.
Las amenazas de expropiación hacen menos probable que se concreten las inversiones de capital tan necesarias para aumentar la producción”. Insisto, el problema per se no consiste en la llamada guerra económica imputada a la oposición política, sino al modelo económico que inconstitucionalmente trata de implantar el Gobierno nacional. Atribuirle a la oposición la escacés de productos, el alto precio de los mismos y su producción, bajo la fábula de que son unos caparadores y especuladores, y con la pretensión de desestabilizar al Gobierno del presidente Maduro, no es sino una mentira al infinito. Su objetivo: mantenenerse en el poder  bajo el engaño y la sumisión. ¡Basta de fábulas!. ¡No más abuso de poder!,  ¡No más perseciones políticas y no más presos políticos!. ¡Libertad, libertad, libertad!.
Vecnar Cordero
 

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