¡BASTA DE DESPOTISMO! ¿Cuál Socialismo? (Parte III) Por Vecnar Cordero

DolarToday / Mar 31, 2014 @ 9:00 pm

¡BASTA DE DESPOTISMO! ¿Cuál Socialismo? (Parte III) Por Vecnar Cordero

Expone Inmanuel Kant en su Crítica de la Razón Práctica, que  “actuar por deber en el orden deontológico es obrar conforme a la ley moral”, de cuyo seno brota para hacerse realidad: la justicia, como la estrella y señora de todas las virtudes; la libertad, como la prenda más valiosa de todas las cosas; y la igualdad, como un medio para enervar los privilegios.

Sobre esta realidad debería cabalgar el deber ser de todo gobierno que se sustente en las leyes y en los principios de la moral universal, sin que exista duda de que la conducta adoptada frente a una situación determinada sea falseada. Es éste el camino para rechazar el dogma de la mentira, la cual por antagonismo o negación de la verdad es como la ficción, nace viciada y cesa cuando se le descubre, lo que nos permite afirmar que la mentira es la medida de lo falso y de lo inútil, por lo que  no solamente pervierte  la conciencia moral de los hombres, sino que vicia la utilidad de todo orden jurídico, porque de igual forma desconoce las leyes y corrompe sus valores éticos. Por ende, un Gobierno como el actual que se sustente en la mentira y una falsa moral, además de ser un gobierno ilegítimo es ineluctablemente un gobierno foragido.

Con esto no pretendo hacer ningún malabarismo filosófico, pero sí  a pensar, como lo he venido haciendo reiteradamente, para decirle al mundo que es necesario que el Poder Público y en especial el Poder Público Nacional de nuestro país, en la persona de su Presidente, rectifique, reflexione y no tergiverse la verdad. Requerimos que todos nos ajustemos a la verdad, sin exclusión alguna, donde ésta sea siempre la misma, donde ésta tenga una sola fuerza y un solo aspecto <<veritatis un vis, una facies est>> y donde las hipótesis, las conjeturas y las presunciones no se tengan como evidentes hasta ser  debidamente comprobadas <<probatio vincit probationem>>. Esta es la verdad que a gritos se le pide a los líderes políticos del Gobierno venezolano.

De aquí que no pueda  dejar de reiterar, que en Venezuela hay una sola voz, ésta es la voz del Gobierno quien afirma las venticuatro horas del día que sólo ellos dicen la verdad, una voz ceñida a la autocracia del gobierno, a través de la cual maifiestan persistentemente la radicalización de la llamada “revolución bolivariana” y sobre la base de un falso socialismo cuya práctica sólo beneficia a su grupo direccional, utilizado para engañar y manipular a los pobres. ¿Cuál socialismo?. Una voz que persistentemente llama al “diálogo”, cuyo fin es hacerle creer al pueblo venezolano y al mundo que ellos llaman a la paz, que ellos representan “el amor”. Un llamado, cual más falso e hipócrita, toda vez no cesan en sus insultos y persecusiones contra sus opositores. ¡Cuántos muertos, cuántos allanamientos de hogares, cuántos heridos y cuántos presos políticos!.

 ¿De qué diálogo de paz hablan estos señores?. ¿Cuál es la agenda o programa a ser debatido para lograr una paz verdadera?. ¿Estarán ellos dispuestos, entre otros puntos, a: incluir en la agenda la libertad de todos los presos políticos; frenar de alguna manera el prtoceso inflacionario desbastador de la cesta básica del venezolano; resolver el problema crítico del desabastecimiento, la estabilización de la moneda y la corrupción devoradora que azota actualmente a la administración pública; resolver el problema más grave que tiene actualmente el país – me refiero al de la inseguridad; desarmar y detener a los grupos colectivos motorizados promovidos por ellos como fuerza paramilitar; y hacer que se cumpla nuestro orden constitucional en cuanto a la independencie o autonomía de los poderes?.

De aquí la necesidad de promover  UN ESTADO DEMOCRÁTICO Y SOCIAL, DE DERECHO Y DE JUSTICIA, ajustado al desarrollo pramidal del conocimiento científico, económico y cultural, e inmerso indubitablemente en todos los principios y valores consustanciales para vivir en una sociedad justa, llena de paz y amor.  La unión de los habitantes de una sociedad es vital; y más sublime es aún la unión de las familias. Si no se dialoga y conviene en el respeto y cumplimiento de nuestra Carta Magna, como instrumento idóneo de la democracia que queremos sería realmente arar en el mar. Si el Gobierno no acepta que el modelo político que ellos han implantado en Venezuela es arbitrario e inconstitucional, el diálogo sería una mera ilusión, por cuanto insistir en un modelo socialista arcaico y obsoleto como el que ellos pretenden sería negar el espíritu, propósito y razón de nuestro texto constitucional.

Es así, por lo que me atrevo a invocar el estado de conciencia, el de la revelación intrínseca de nuestra existencia y de la verdad, para decirle a Venezuela que estamos vivos y dispuestos a luchar hasta el logro definitivo, como reza nuestra Carta Magna, de un verdadero Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia. Una invocación sobre la cual debe refexionar el Gobierno Nacional. Una invocación que les permita ponerle fin a esta dictadura cívico-militar.

Por último, es necesario que invoquemos el ejercicio de la verdad jurídica como una fórmula viable de administrar justicia, cuya  esencia no puede en modo alguno ser alterada por el virus de la venalidad, de la parcialidad, de la deshonestidad o de la injusticia. Donde no existe la verdad, no puede haber justicia, y donde no existe la justicia no puede haber derecho <<ubi non est iustitia, ibi non potest esse ius>>. En consecuencia podríamos preguntarnos:  ¿Será ésta la verdad que suele aplicar  nuestro Tribunal Supremo  para alcanzar la justicia?.  Existe en Venezuela una real independencia de poderes?.

Es importante recordarle al Poder Judicial que << El juez o jueza tiene un compromiso permanente e irrenunciable con la sociedad democrática, participativa, protagónica, multiétnica y pluricultural de la República Bolivariana de Venezuela; con el goce y ejercicio de los derechos humanos y los principios fundamentales proclamados por la Constitución. Su compromiso no puede ser con ningún partido político. En consecuencia, deberá actuar conforme a esos valores y principios, para asegurar la vigencia del Estado Social de Derecho y de Justicia>>. 

Da lástima que el Poder Judicial en general se preste para hacer de la hermenéutica jurídica lo que le da gana, no ajustada a nuestra Constitución ni a las leyes de la República sino al capricho del alto gobierno. Sus sentencias sólo encarnan la voluntad política del partido gubernamental, el cual pareciera que es el que interpreta y dicide cuál es el sentido, propósito y razón de las normas jurídicas. Acaso, esos señores presuntos administradores de justicia se han olvidado del Código de Etica de los jueces y de los mandamientos de Couture?.

De aquí que resulta ininteligible por no decir inaudito que los jueces y juezas por razones políticas no hagan valer su carácter autonomía y garantías de imparcialidad, renunciando a estas facultades, ya sea por ser sumisos a una ideología, ya sea por temor a ser desplazados de sus cargos. En efecto establece el Artículo 256 de nuestra Carta Magana, que: “Con la finalidad de garantizar la imparcialidad y la independencia en el ejercicio de sus funciones, los magistrados o magistradas, jueces y juezas, fiscales o fiscalas del Ministerio Público y defensores públicos o defensoras públicas, desde la fecha de su nombramiento y hasta su egreso del cargo respectivo, no podrán, salvo el ejercicio del voto, llevar a cabo activismo político partidista, gremial, sindical o de índole semejante, ni realizar actividades privadas lucrativas incompatibles con su función, ni por sí ni por interpuesta persona, ni ejercer ninguna otra función a excepción de actividades educativas…” .
¡Basta de despotismo y abuso de poder!.  ¡Venezuela es de todos!.

 

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