CADIVI: UN MAL NECESARIO PARA EL VENEZOLANO

DolarToday / Dec 6, 2013 @ 12:23 pm

CADIVI: UN MAL NECESARIO PARA EL VENEZOLANO
Como todo venezolano emprendedor y con ganas de enriquecerse de nuevas culturas, conocer otros países y aumentar su nivel académico, decidí realizar un curso de inglés empresarial en noviembre del año 2012 en Toronto, Canadá. Era únicamente por un mes, porque lamentablemente el presupuesto daba para ese corto tiempo; mi entusiasmo era indescriptible por esa nueva meta que me había planteado en mi vida.

Con los meses de antelación al viaje, dispongo a realizar los debidos trámites requeridos para irle dando cuerpo a lo que había comenzado como una idea en mi mente. Lo que normalmente me decían las personas que han tenido la dicha de estar en Canadá era que el papeleo para la visa Canadiense era lo más engorroso que uno pudiera hacer, inclusive más que el de la visa Americana, pero aun así mi optimismo y buena disposición no permitieron que las opiniones negativas frenaran mi objetivo. Por fortuna y sin problema alguno, como me habían comentado, obtuve mi visa Canadiense más rápido que lo que se tarda uno en Banesco en día de quincena.

Ya con una barrera menos para subirme en el avión, todavía me quedaba un obstáculo por superar… CADIVI ESTUDIANTE. Nunca había tenido la oportunidad o mejor dicho la desgracia de preparar una carpeta para solicitar CADIVI estudiante y, con toda la sinceridad, desearía que a nadie le tocara pasar por ese proceso.

En fin, una vez armada mi súper carpeta, chequeada por conocedores en el área de “armado de carpetas CADIVI”, las entrego en la entidad bancaria que me correspondía, persignándola y echándole agua bendita para que lo aprobaran sin problema. Una semana después de ser entregada la carpeta, recibo un correo de CADIVI en donde me dicen que mi solicitud fue negada por estar EXTEMPORANEA; hasta el sol de hoy no entiendo qué quiso decir el correo. Con el almanaque en la mano, me dirijo a las instalaciones de CADIVI, ubicada en Los Chaguaramos, para conversar el rechazo injusto de mi solicitud, ya para esta fecha, estaba a 30 días del viaje.

Me recibieron cordialmente y debo reconocer que, la atención en aquel momento fue muy buena; al final CADIVI reconoció que había cometido un error con mi solicitud y me indicaron que volviera a introducir los papeles para iniciar de 0 el trámite. Mis problemas habían terminado, me dije.

Los días pasaron y mi ida a Canadá estaba cada vez más cerca, diariamente chequeaba la página para saber el status y nunca cambio de estar “EN PROCESO”; mi depresión iba aumentando al ver que no iba a poder realizar mi curso, mi meta. Mi familia decidió asumir, con mucho sacrificio,

los gastos del instituto y gracias a ellos me monté en el avión. Desearía decirles que la historia termina allí pero no…

*Después de un tiempo. *

Ya estando en el 2013, culminé el curso con éxito y traigo a casa el certificado que avala el mes de estudio en Canadá, olvidando por completo aquella nube gris que fue CADIVI ESTUDIANTE y el intento fallido de solicitarlo. En julio del presente año tenía planificado un viaje al exterior con motivo a mis vacaciones anuales con la empresa donde laboro, me dispongo a realizar la planilla para solicitar CADIVI pero en este caso como una turista cualquiera y me encuentro con la sorpresa de estar “SUSPENDIDA TEMPORALMENTE”. Ante aquel balde de agua fría, decido volver a las instalaciones de CADIVI (cuando pensé jamás volver a pisar aquel lugar) sin tener conocimiento del por qué el status en el sistema.

Ya para este momento, el trato cambio, porque parece ser que cuando un venezolano es tildado de “BLOQUEADO” por CADIVI, para los empleados del lugar eres un “tramposo raspa cupos”. Luego de esperar por 2 horas a que el sistema mostrara en una pantalla mi nombre y el operador que iba a atenderme en aquella oportunidad, me encuentro sentada frente a un escritorio con el operador Nro. 14, nunca supe su nombre porque tienen prohibido decirlo.

Le explico al operador Nro. 14 el por qué estoy sentado frente a ella y cual robot me responde: “Permíteme tu cedula”, allí entendí por qué no dan el nombre para evitar recibir un insulto personalizado. Al chequear en el sistema mí Nro. de cedula me indica que el bloqueo se debe a una solicitud de CADIVI ESTUDIANTE emitida en noviembre del año 2012 (cabe destacar que estábamos en Julio del 2013) y que en abril del mismo año se me notificó por correo de la suspensión, ante este 2do. Balde de agua fría le respondo al operador Nro. 14 que nunca había recibido el correo y de haberlo recibido en la fecha que me indican (5 meses después de la solicitud), no hubiera esperado a Julio para reclamar el status injustificado.

En vista de que los operadores de CADIVI tienen una serie de respuestas automatizadas, sabía que no iba a lograr nada ese día y mucho menos luego de escuchar los documentos que tenía que emitir al ente para iniciar la debida investigación para efectuar el desbloqueo; investigación que me parecía innecesaria porque nunca me aprobaron CADIVI ESTUDIANTE. Aquí es donde sucede lo que iluminó mi día antes de retirarme de CADIVI y fue que, el día que fui para conocer lo que sucedía, estaban haciendo un operativo especial para saber si los procesos se estaban cumpliendo sin problema y no se presentaban irregularidades ante la atención a los casos y ciudadanos; viendo que habían operadores especiales tomando nota de casos que les parecía importante investigar me acerco a uno de ellos para explicar mi situación. La persona que me atendió muy cordialmente llama a su supervisor y explica mi caso y esta persona, delante de mí, dice y reconoce que la entidad (CADIVI) había cometido un error y tenían que hacer lo que era necesario para solventar lo sucedido.

Esperanzada con aquella respuesta, pensé que este episodio iba a acabar muy rápido e iba poder viajar con mi cupo viajero sin problema. Estos operadores especiales me pidieron una documentación para corroborar unos datos, los cuales sin problema les entregué (movimientos migratorios, sellos en el pasaporte, certificado de culminación del curso, cartas de aceptación en el instituto, pasaje, etc.)

Pasaron los días y no recibía respuesta o correo que me indicara el status de la investigación, redacto una carta dirigida a la entidad CADIVI solicitando información ya que tenía un viaje en puerta y no me quería ver obligada a postergar.

Estábamos ya en agosto y el viaje, planificado para Julio tuvo que postergarse para octubre, durante estos meses alrededor de 4 cartas más fueron entregadas al departamento de correspondencia o como lo llamaría yo el “Departamento come papeles” porque ninguno de mis escritos fue respondido por CADIVI. Al ver que nada sucedía, vuelvo a las instalaciones de CADIVI para que me dijeran personalmente qué sucedía y me encuentro con el 3er balde de agua fría; la carta de aceptación del instituto se veía forzada (queriendo decir que todo era una farsa y que yo me iba a ir a raspar el cupo). Lo que en Julio habían reconocido como un error, en agosto le dieron la vuelta para no poner en tela de juicio el funcionamiento del sistema. Me vi obligada a entregar otra documentación que avalara aún más mi ida a Canadá, haber realizado el curso, haberlo pagado, entre otros.

Nuevamente se posterga el viaje que tenía fecha de octubre para Diciembre de este año, me dirijo el 28 de noviembre nuevamente a CADIVI, ya para la fecha con 7 cartas enviadas a la entidad (firmadas y selladas como recibidas) y la última de ellas solicitando una audiencia con Presidencia para entender por qué, a la fecha, no había respuesta a mi caso si estaba comprobado por parte de CADIVI que efectivamente toda mi documentación estaba bajo el pie de la regla; así como también se habían mandado 6 correos electrónicos dirigidos a: Departamento de Denuncias, Atención al Usuario y hasta Presidencia de la entidad (creyendo que iban a tomar más en cuenta el correo electrónico al papel).

Sentada nuevamente frente al operador Nro. 14 me indica que el status de mi caso era “Forjamiento de documentación” (status de agosto) y para colocarle una guinda al status, la persona que lleva el caso no estaba ese día en las instalaciones, es decir, perdí no solo meses de espera sino 4 horas para ser atendida para recibir en tan solo 2 min aquella información. Entregando nuevamente copia de las cartas, esta vez en las manos del operador Nro. 14 (contando con que ella si las entregaría a las personas a quienes iban dirigidas), me retiro con la condición que me detalla el operador, la cual era que iba a ir personalmente a indagar qué ocurría en mi caso y me lo iban a notificar por correo (así como cuando me dijeron que me habían enviado uno cuando fui “suspendida preventivamente”).

En vista de que el correo NUNCA llegó, el pasado 5 de diciembre (una semana después), volví a CADIVI, volví al mismo operador Nro. 14 quien, por supuesto, no se acordaba de mí. Se repite la historia de hace una semana con la diferencia de que el status cambio para “En proceso de certificación”, status que ya había sido culminado meses atrás. Ante la robótica respuesta del operador “No podemos hacer más nada por usted” y “Nosotros le notificamos por correo cuando sea desbloqueada” y la que alteró mi comportamiento “El operador o persona que lo atendió y le dijo que todo estaba listo le mintió”, hizo que surgiera en mí un pequeño conato en aquel escritorio por varias razones: 1.- postergar, de nuevo, el viaje, 2.- la incompetencia del sistema y los empleados de la entidad, 3.-El cupo CADIVI que me correspondía para el año 2013, no me permitieron disfrutarlo y 4.- la injusticia de ver como a personas inocentes se les señala e investiga por falsas acusaciones mientras vemos como hay otras que sobrepasan la viveza y abusan del sistema de mil y un formas sin ser tildadas.

Es por ello que me tome el tiempo para plasmar mi situación, es larga y engorrosa de entender pero no encuentro otra manera para drenar y desahogar estos últimos 6 meses de baldes de agua fría provenientes de una misma organización gubernamental.

Ningún venezolano, sin excepción, debería vivir un proceso tan deprimente. Proceso que se une a otros que tenemos que vivir –y soportar- día a día, ¿Hasta dónde vamos a llegar?

Somos el país que se jactan de decir que “lo tiene todo” pero la verdad es que, aunque me duela, cada vez siento que tenemos MENOS.

Andrea Moreno

Email: andreamoreno18@gmail.com

*Andrea V. Moreno M.*

 

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