¡Dios mío, se cayó Nicolás!

@DolarToday / May 14, 2013 @ 12:05 pm

¡Dios mío, se cayó Nicolás!

Escuchar en familia, agrupados alrededor de un radio portátil Zenith transoceanic, tatarabuelo del “hardware” con el cual nos mantenemos informados en el presente, la pelea entre un venezolano y no recuerdo que otro boxeador internacional, constituía un ejercicio de mucha creatividad. Imaginarse a los púgiles boxeando a partir de la remota transmisión radial era un lujo que solo podemos reconocer hoy día, y recordar con emoción.

El del Zulia pega, derecha, izquierda, jab, gancho, pero algo inesperado ocurrió. ¡Dios mío, se cayó el venezolano!, o algo más o menos así, nos pareció que narró Miguel Todé, el narrador de la verdad, gloria boxística venezolana cuerdas afuera.

El criollo tenía a su contendor a su merced con golpes repetidos y contundentes, pero a pesar de ello, el que cayó fulminado fue él.

Nosotros, como a 2.000 millas de distancia, solo atinábamos a darle golpecitos al radio, y tratábamos de sintonizar mejor manipulando el dial y la antena. Un poco a la derecha, a la izquierda, más golpecitos. Nos mirábamos entre sí desconcertados, y no creíamos lo que escuchábamos. Algo no estaba bien. El paisano era el que pegaba. ¿Qué pasó? Algo falló, seguro era la radio. Días después, como eran las cosas en esa época, nos enteramos que el narrador había pecado por mucho venezolanismo, o por el ángulo en donde se encontraba situado, solo veía al nuestro pegar.

A veces algunos se enfocan en ángulos y aristas, desde los cuales con alevosa intención distorsionan o ayudan a distorsionar las más claras realidades.

Gana Nicolás, firmas de Nicolás, votos asistidos de Nicolás, cadenas de Nicolás, insultos de Nicolás, amenaza Nicolás, pega Nicolás, abusos de Nicolás, motorizados de Nicolás. Así nos narró la narradora de la mentira, Tibisay Lucena, sin embargo escandalizada discó el número celular… ¡Dios mío, Jorge, se cayó Nicolás!

Mientras tanto aquel que según Tibisay estaba en la lona, Capriles, era visto en televisión por millones ganar la pelea y siendo reportado por cuanta red social existe hoy día como el ganador. En realidad fue el que pegó más y mejor durante todos los rounds. Pero ni la venezolanidad, la legalidad, ni ningún otro sentimiento loable y patrio, dejaron a Tibisay ver quién estaba llevando la golpiza electoral, y a pesar de todo anunció los resultados desde el brazalete que porta en su brazo.

Las familias alrededor de la TVHD pantalla plana de 20, 40 o X”, smartphone en mano, y laptop en piernas, ahora se informan en vivo y en directo, gracias a algo que antes era muy limitado, tiempo real.

En este nuevo round de la pelea, el mismo contrincante de Capriles, es el que aunque soportando el castigo y la avalancha de jabs, uppercuts, swings, sigue creyendo que está arriba en el puntaje y es incapaz de ver lo que se le viene encima. Jorge, ¿de verdad que el que está pegando soy yo? Sí vale, respondió. ¿Entonces por qué siento que me caigo?

Mientras tanto Capriles desde su esquina solo mira a su audiencia, y esta le dice, adelante campeón, que en la revancha lo noqueamos. Al tiempo que hay movimiento de toalla en la esquina contraria.

PS: Si la anécdota boxística no es del todo exacta, espero me disculpe el gran Miguel Todé, pero que valga para ilustrar cómo veo la actual situación

FÉLIX R. CHACÓN |  EL UNIVERSAL / frcint@yahoo.com

 

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