Contundente respuesta de Moisés Naím a Nicolás: “No es solo el bolívar fuerte lo que se te esta devaluando”

DolarToday / Dec 17, 2014 @ 3:00 pm

Contundente respuesta de Moisés Naím a Nicolás: “No es solo el bolívar fuerte lo que se te esta devaluando”

Nicolás,

Dijiste en un discurso que Ricardo Hausmann y yo éramos traidores a la patria. Nos acusas de haber manipulado a las empresas mundiales que evalúan el riesgo de invertir en un país para que dijeran que la economía venezolana está muy mal y así hacerle daño al país. Eso es mentira. Ni Ricardo ni yo hemos hecho eso. Tu y yo sabemos que tu acusación de que somos traidores a la patria es mentira. Pero tú y yo también sabemos que la mentira, la falsificación y el engaño forman parte de los instrumentos que ha utilizado y sigue utilizando este régimen para mantenerse en el poder. Y, sin duda, les había ido bien combinando las mentiras con el dinero para comprar apoyos y votos. El Nacional

Pero ahora que cayó el precio del petróleo (y, de paso, te juro que eso no es culpa ni de Ricardo ni mía) se te están acabando los dólares. Y es lógico, entonces, que a falta de dólares aumenten las mentiras. Y, trágicamente, también aumentará la propensión de tu gobierno a usar la censura, las calumnias, la represión y la criminalización de quienes le quieren dar a los venezolanos una alternativa al fracaso que tú simbolizas. Yo te entiendo. Yo sé donde estás y la pesadilla que es despertarse todos los días a tratar de gobernar la devastada Venezuela de estos tiempos.

En noviembre del 2001 publiqué un artículo en El Nacional titulado” El hombre más ingenuo del mundo” cuya primera línea es esta: “Es el sucesor del presidente Chávez. Quienquiera que sea”. Y también escribí: “La economía entrará en una crisis aún más aguda, y las crisis sociales, institucionales e internacionales, también se acentuarán. Un doloroso y políticamente explosivo ajuste fiscal así como una crisis cambiaria serían inevitables..serán los venezolanos más pobres, más viejos, más enfermos y más vulnerables quienes sufrirán las peores consecuencias de los recortes de gasto público que habrá que hacer o de la mayor inflación que pondrá aún más productos indispensables fuera del alcance de la mayoría de los venezolanos”.

En esa época nadie sabía que tu serias el escogido por Hugo Chávez para enfrentar la economía envenenada que el te legó. Si, Nicolás, te ganaste la rifa de ser el hombre más ingenuo del mundo. Y la tentación de enfrentar la tormenta a punta de mentiras es muy grande. Pero ten cuidado. No es solo el bolívar fuerte lo que se te esta devaluando. El uso constante y exagerado de las mentiras también las devalúa. Y si te quedas sin mentiras y sin dólares ¿como vas a hacer para gobernar?

Finalmente Nicolás: Me duele mucho lo que está pasando en Venezuela y jamás he hecho ni voy a hacer nada para hacerle daño a mi país. Y si tuviese el poder que tú dices que tengo puedes tener la seguridad de que solo lo utilizaría en favor de los venezolanos.

Quedo a la espera de la avalancha de mentiras que tu y los tuyos van a decir acerca de mí en respuesta a este texto.

 

“El hombre más ingenuo del mundo”

Published by Moises Naim in El Nacional | 19.11.2001

Es el sucesor del presidente Chávez. Quienquiera que sea. Y mientras más pronto le toque reemplazar a Chávez en la Presidencia de Venezuela, mayor su ingenuidad. Hugo Chávez sembró vientos y es indispensable que sea el quien recoja las tempestades. No para castigarlo, condenándolo a atender el caos económico, institucional o financiero que el creó. Sino para salvarnos de volverlo a tener en Miraflores después de la tempestad. Su reemplazo demasiado anticipado nos sumiría en un círculo vicioso que retardaría la construcción del futuro más próspero y estable que nos merecemos. Ese futuro mejor es perfectamente posible y Venezuela tiene como alcanzarlo si tuviese un líder más sensato y educado. Pero ese mejor futuro no es viable si antes no se expurgan del alma política de los venezolanos los sentimientos e instintos que llevaron a Chávez al poder.

Una salida temprana de Chávez, especialmente si es por vías no constitucionales o violentas, no sólo lo salva a él de enfrentar su fracaso y nos retrasa como país sino que le impide a la mayoría de los venezolanos que lo apoyaron entender la verdadera magnitud de la tragedia que el significó para los más pobres. Peor aún, pone a Venezuela en el peligro de que Hugo Chávez o las ideas de la izquierda desactualizada que lo acompaña vuelvan a contar con las simpatías de la mayoría de los votantes en futuras elecciones, una vez que los recuerdos de lo que fue su paso por Miraflores sean desdibujados por el tiempo, la propaganda y el desgaste político de cualquier futuro gobierno.

Desgraciada e irremediablemente, el futuro cercano será muy difícil para Venezuela. Las tendencias económicas que Chávez ha echado a andar ya tienen vida propia y no son reversibles a corto plazo. La economía entrará en una crisis aún más aguda, y las crisis sociales, institucionales e internacionales, también se acentuarán. Un doloroso y políticamente explosivo ajuste fiscal así como una crisis cambiaria serían inevitables.

Trágicamente, al igual que la mayoría de las políticas adoptadas hasta ahora por el presidente Chávez, serán los venezolanos más pobres, más viejos, más enfermos y más vulnerables quienes sufrirán las peores consecuencias de los recortes de gasto público que habrá que hacer o de la mayor inflación que pondrá aún más productos indispensables fuera del alcance de la mayoría de los venezolanos que vive en extrema pobreza. Eso va a ocurrir con o sin Chávez en Miraflores. Pero es muy importante que cuando estas crisis estallen Hugo Chávez sea el Jefe del Estado y no el jefe de la oposición.

Venezuela y el mundo lo deben ver gobernando, no dando encendidos discursos desde la oposición, lamentando el sufrimiento de los venezolanos y denunciando a quienquiera que este en el gobierno intentando remendar los entuertos que Chávez dejó y de los cuales se va desentender. El lugar donde le toca estar a Chávez en el futuro próximo es en Miraflores. Es detrás del micrófono de “Alo Presidente”. No es dando mítines en Catia, ruedas de prensa en La Habana o entrevistas a CNN desde en algún lugar de la selva colombiana denunciando al gobierno que seguirá al suyo.

Cualquier futuro gobierno con algo de responsabilidad tendrá que tomar medidas muy impopulares para estabilizar la economía y corregir las distorsiones creadas por Chávez y su lamentable equipo de gobierno. También tendrá que ponerle coto al hampa desatada, reconstruir a las Fuerzas Armadas, a PDVSA y al Banco Central, devolverle a los ministerios una mínima capacidad operativa, explicarle a los sindicatos de profesores, maestros, médicos y enfermeras que el gobierno no tiene como honrar los contratos que firmó con ellos, persuadir a los inversionistas extranjeros y nacionales que ya no es una locura invertir en Venezuela, decirle a los militares que no hay fondos para los aumentos de sus sueldos, las construcción de sus viviendas o para las compras de equipos y armas ya acordadas, pedirle a la Asamblea Nacional que redacte y apruebe nuevas leyes que reemplacen a las que impuso el gobierno de Chávez, comenzar a recuperar el respeto por Venezuela en el ámbito mundial, redefinir las relaciones con Cuba, Colombia con los Estados Unidos y, en general, disminuir el aislamiento internacional que produjo la política exterior Chavista. Por sobre todo, el próximo gobierno deberá restituirles a los venezolanos la paz social cuya erosión tanto se le debe a Chávez. Esa paz social solo se recuperará cuando haya más trabajo, menos pobreza, menos delincuencia y menor desigualdad.

Todas las estadísticas independientes muestran que el gobierno del Presidente Chávez no solo no ha logrado avances en ninguno de estos frentes sino que durante su gestión la pobreza, la niñez abandonada y la violencia criminal en los barrios más pobres han aumentado. La eficacia retórica de Chávez combinada con su ineficacia como gobernante han producido un cóctel letal. Sus discursos energizan el resentimiento social y crean expectativas imposibles de satisfacer a corto plazo mientras que su incapacidad para gobernar crea aún más frustraciones en un pueblo harto de que lo engañen.

Es verdad que prolongar el gobierno del Presidente Chávez le permitirá continuar con los desaciertos. También es cierto, que aunque parezca increíble, todavía le quedan algunos errores por cometer en materia de política económica y social. Y todo parece indicar que está encaminado a cometerlos. Pero a estas alturas, en su mayor parte, el daño ya está hecho. La agudización de la crisis económica ocurrirá con o sin Chávez. Y dejarlo salir liso de esto garantiza que al principio lo tendremos como mártir en la oposición y que un tiempo después vuelva a ganar las elecciones presidenciales.

Este es el momento de vacunarnos contra otra presidencia de Chávez.

La vacuna es dejarlo en Miraflores.

Todo indica que si las cosas siguen como van, el desprestigio nacional y mundial de Hugo Chávez continuará aumentando aceleradamente. A menos que por el apresuramiento de algunos se convierta en un mártir “víctima de las conspiraciones de la oligarquía, los medios y las potencias extranjeras que truncaron el proceso revolucionario”.

Eso lo puede salvar y quizás en sus momentos más oscuros el propio Chávez deseara que otros se encarguen y lo liberen de la pesadilla que significará gobernar a Venezuela en el futuro cercano. Chávez tendrá que enfrentar una serie de retos muy duros sin ideas, sin equipo, sin apoyo, sin ministerios que funcionen y con un clima internacional adverso.

Chávez no debe gobernar más nunca a Venezuela después de este período. Para que así sea hay que dejarlo en el gobierno.

Mientras pasa la tempestad.

 

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