MESA DE REDACCIÓN: Cuando Quiero Llorar no Lloro #8NOV

@DolarToday / Oct 18, 2013 @ 10:50 am

MESA DE REDACCIÓN: Cuando Quiero Llorar no Lloro #8NOV

Vamos a cometer el atrevimiento de prestar no sólo el título sino los apellidos que retratan a las tres principales clases sociales de Venezuela en la extraordinaria obra de Miguel Otero Silva que tomamos para identificar esta Mesa de hoy. Es una fantasía. Diríamos que un Docu-Sueño.

Amanece 8 de Noviembre. Se puede oler el suspenso. Un pecho apretado abarca toda la nación. Y en cada uno, el mismo sentimiento… Esto es lo correcto… Es que no se aguanta más… Además yo no estoy haciendo nada. Lo único que hice fue quedarme en mi casa. Diré que los niños están tosiendo. Mi mujer llamo a la oficina para reportarse enferma y tuvo que dejar un mensaje en la grabadora, porque nadie contestó… Será que nadie fue… Dios mío, dígame si nadie fue… Dígame si nadie salió de su casa… Dígame si ahora si es verdad que este es el comienzo del final. Yo me juego a Rosalinda pero lo que soy yo, no me muevo. Se acabó la vaina.

Esto resonaba en la mente del señor Perdomo, un hombre que había participado en manifestaciones y en peos. Tiró piedra en el liceo y hasta lo postularon a un cargo en la FCU mientras esperaba  graduarse algún día entre paros y huelgas.

Alguien se esta montando se por la reja del patio, le aleta su mujer. Él, bate en mano se asoma al caneycito donde está la parrillera… ¿Qué es la vaina? Pregunta con voz de notengomiedo. Es el Dr. Peralta le responden… Y se asoma la calva del dueño de la casota de atrás. Hasta entonces un conocido cordial. Sólo eso.

Con mucho temor mientras se baja un cafecito que le brindan y sentados allí mismo en los destartalados muebles del jardín, Peralta le confiesa que la cosa como que va en serio. Que llamó al banco y no hay personal. Sus dos primos, uno coronel y otro general no le responden el celular y en sus casas no contestan.

La Sra. Pérez, que trabaja en la casa, sale correteando a un para de muchachitos que se le escabulleron del cuarto de servicio. Logra atraparlos en pleno patio delante de todos. Antes de que le pregunten confiesa apenada, que le dio miedo dejarlos en el rancho, pero que ayer la maestra los había mandado para su casa y que era mejor si no venían a clase mañana. O sea hoy viernes 8 de Noviembre. Y que ella desde hace unos días oye cosas en los barrios. Que una vecinita que esta preñada de un cadete tiene varios días llorando porque su novio no salió el domingo y le pidió antes de ayer que no lo llamara más hasta que él no se comunicara con ella.

Suspiro largó de los oyentes. Peralta y Perdomo se miran inexpresivos. La Sra. Pérez tiene los ojos aguados. Pero en el rostro de los dos hombres se medio dibuja un gesto de contenida satisfacción.

El silencio lo rompe el dueño de casa: Mija búscale un refresco a los carajitos y vamos administrar la comida porque creo que vamos a pasar unos cuantos días aquí encerrados, gracias a Dios.

Por la misma escalera recostada al muro, que subió Peralta, se asoma su mujer:

Vénganse todos que la mesa está servida…

Orlando Urdaneta | Mesa de Redacción
DolarToday

 

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