DE VUELTA AL SIGLO XVIII: Venezuela retrocede a la era del trueque

DolarToday / Apr 3, 2018 @ 4:00 pm

DE VUELTA AL SIGLO XVIII: Venezuela retrocede a la era del trueque

El trueque está de vuelta. La falta de efectivo en las calles y las constantes estafas que se han presentado con las transferencias bancarias hace que las personas acepten cualquier cosa como método de pago. Implementos de limpieza o artículos de la cesta básica es lo más demandado por los prestadores de servicio.

Osman Rojas | LA PRENSA

Manuel Carrasco, barbero profesional, ejemplifica a la perfección el regreso del trueque. El hombre, cuyo negocio está ubicado en El Cují, no tiene punto de venta y sólo acepta transferencias provenientes de su mismo banco. Si la persona es cliente de otra entidad puede gastar 60 mil bolívares (lo que vale el corte) en el chino de enfrente y llevarle las cosas.

“Les pido yuca, plátano, maíz o cualquier cosa que necesite. Es un ganar ganar porque así ellos se van contentos y yo suplo las necesidades de mi casa”, comenta.

Carrasco asegura que empezó con el trueque desde hace poco más de un mes. Según su testimonio hubo un día en el que no atendió ni un solo cliente por la falta de efectivo y eso le llevó a tomar la decisión. “Hago plata para comprar comida y si la gente no puede dar plata entonces que me dé comida”, dice.

Parecido es la historia de Mario Guanipa, un muchacho de 25 años que se dedica a reparar teléfonos en el centro de la ciudad. El chamo dejó de trabajar con transferencias porque fue estafado un par de veces y ahora acepta que le paguen con charcutería su revisión técnica.

Un kilo de queso vale 700 mil y eso es lo que yo cobro. La gente puede pagar con mortadela o cualquier cosa que necesite”, dice el hombre y es que, ahora mismo, Venezuela se convirtió en un país de intercambios para sobrevivir.

Ignacio Saldivia, sociólogo y profesor en la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado (UCLA), asegura que este fenómeno era predecible. El especialista cuenta que Venezuela dejó de ser un país para hacer vida y se convirtió en un lugar donde el futuro se resume en llegar bien a la cena.

Nuestra sociedad ha olvidado cómo era la vida antes y para los que no aceptan que el reto es sobrevivir lo mejor es irse. Llegamos a un punto en el que no sabemos hacia dónde vamos y eso es muestra de lo mal que estamos”, comenta.

Tan acentuado está el trueque en la ciudad que hasta los taxistas están aceptando que les cancelen las carreras con harina de maíz o pasta.

 

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