Descansa en Paz Maryluchy!

@DolarToday / May 10, 2013 @ 3:48 pm

Descansa en Paz Maryluchy!

La actriz, modelo y animadora del programa “Brujas” Maryluchy Delgado falleció el jueves, a las 2:00 de la tarde, luego de haber batallado cuatro meses contra el cáncer.

Ni siquiera en el último momento perdió uno de sus rasgos más característicos: la coquetería. “Primero muerta que sencilla”, solía decir a sus compañeros y amigos la animadora Maryluchy Delgado, que falleció el jueves a pesar de haber intentado pelear con el cáncer de colon.

Fue gracias al programa televisivo Brujas, que condujo a la medianoche junto con Mariela Celis, Layla Succar, Mirel Medina y Osmelia Díaz Granados en Canal i, que todos comenzaron a hablar de ella en el año 2008.

Que quién era esa chica. Que de dónde había salido. Que si era venezolana. Que su voz era sospechosamente ronca. Y finalmente: que si era verdad que se trataba de un transexual.

Pero Maryluchy no tenía miedo a responder ninguna pregunta. Sabía que, para ganarse la aceptación y el afecto, debía primero lograr que entendieran su realidad.

No, no era venezolana. Nació en Perú. Su verdadero nombre era Javier Delgado, pero más pronto que tarde tuvo conciencia de haber nacido en un cuerpo que no le pertenecía del todo: pensaba y sentía como una chica. Así que comenzó a consumir hormonas femeninas, a maquillarse, a enfundarse faldas y vestidos, a colocarse extensiones de cabello y a subirse en plataformas gigantescas. Y aunque nunca se practicó la operación de cambio de sexo, estaba feliz con la imagen que proyectaba el espejo. “¡Está más buena que yo!”, solía bromear Mariela Celis, una de sus compañeras de plató.

A Venezuela llegó a los 13 años y, aunque pasó una y mil penurias, tiempo después logró colarse como modelo en el medio artístico. Desfiló para diseñadores como Gilberto Martínez, Octavio Vásquez y Carlos Aguilar. Y finalmente logró alcanzar una de sus metas: hacer televisión.

A pesar de la cancelación del programa Brujas, y de que se estrelló estrepitosamente con la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión -que, según escuchó ella en más de una ocasión, no le permitiría ser actriz o animadora sino en horarios supervisados- sus sueños no llegaron a espicharse.

No eran pocos los planes que tenía. Montar una obra de teatro. Hacer un musical. Y, si lograba sortear la ley, formar parte del elenco de una telenovela venezolana. Preferiblemente una de Leonardo Padrón, decía ella, que soñaba con que alguien le diera una nueva oportunidad en la pantalla chica. Que ya se encargaría ella de demostrar sus cualidades. Sueños tenía para regalar. Y talento no le faltaba, a decir verdad.

SIMÓN VILLAMIZAR | EL UNIVERSAL

 

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