¡DESPUÉS DE 20-M…! ¿Serán posibles seis años más de dictadura?

DolarToday / May 17, 2018 @ 9:00 pm

¡DESPUÉS DE 20-M…! ¿Serán posibles seis años más de dictadura?

Venezuela vive los días pre-electorales conociendo “resultados” de encuestas que “pronostican” que cualquiera de los dos candidatos presidenciales con mayor popularidad – Javier Bertucci y Henri Falcón- podrían ganarle al actual presidente Nicolás Maduro. Los niveles de rechazo hacia el régimen son elevados, pero la oposición se encuentra desarticulada y no logra capitalizar el descontento. ¿Se acerca Maduro a gobernar por 6 años más sin que nadie pueda evitarlo?

Madeleine Navas y Danny Leguízamo / El Cooperante

Tal como explicamos ayer en El Cooperante, la firma Datanálisis, en su más reciente estudio de opinión, refleja que Henri Falcón tiene el 37% de apoyo de los venezolanos, Nicolás Maduro el 28% y Javier Bertucci con un 16%. Y apuntan: el 9% no sabe y el 8% no contestó, por lo que estos dos grupos podrían estropear los pronósticos. Sin embargo, en un sondeo realizado por la Encuestadora International Consulting Services (ICS), prevén que la reelección de Maduro es probable con un 55,9% de votos posibles.

Tras cinco años de la cúpula madurista en el poder, el escenario es catastrófico: el país está próximo a un cierre técnico de Pdvsa; 61,2% de los venezolanos está sumido en pobreza extrema de acuerdo con la Encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi) publicada en febrero de este año; aunado a ello, persisten la escasez de comida, medicamentos, transporte, gas, servicio eléctrico, y efectivo, mientras el candidato-presidente asegura que solucionará todos esos problemas que su propia gestión magnificó, pues en realidad, los problemas se originan con las políticas de su antecesor, Hugo Chávez.

Maduro viene de purgar su entorno. Ya no puede hablarse de una cúpula chavista. La cúpula, ahora, es madurista. Fueron purgados Rafael Ramírez y su entorno de PDVSA, Luisa Ortega Díaz, Héctor Navarro y Miguel Rodríguez Torres. El nuevo estatus lo integran los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, Tareck El Aissami, Cilia Flores y Diosdado Cabello, éste último, es la única pieza de la cúpula anterior que permanece en el círculo, aunque con menos poder del que probablemente hubiera aspirado tener.

Los 4 partidos más grandes de la Oposición, por su parte, decidieron no ir a las elecciones y llamaron a la abstención porque consideran que el proceso carece de garantía,s y se han reunido con diferentes líderes políticos del mundo para pedir que rechacen los resultados del 20 de mayo. Pero la estrategia no es única, porque el sector liderado por Henri Falcón insiste en participar hasta las últimas consecuencias. De hecho, el bloque parlamentario de la oposición en la Asamblea Nacional, ya ha sufrido un par de fracturas en los últimos meses. A propósito del tema, el diputado José Manuel Olivares señaló en una entrevista concedida a VivoPlay, que la MUD está en un proceso de “renovación”. La coalición ya ha pasado por estos “procesos” una docena de oportunidades. El problema, sin dudas, es la carencia de discurso y estrategia única.

El mismo Olivares reconoció que “no hay una gran capacidad de diálogo entre muchos dirigentes de la oposición”, y eso es algo que, a estas alturas, la militancia opositora tiene claro. La incredulidad de los venezolanos en general hacia la dirigencia opositora, se evidencia con los llamados a la calle del Frente Amplio: el poder de convocatoria se enfrió, no logran retomar la agenda de calle con éxito, aunque la insatisfacción y el deseo de cambiar de gobierno siguen vigentes. El madurismo es minoría. Se mantiene entre 20 y 26 puntos según varios sondeos de opinión. Pero su piso es monolítico y no se divide. La oposición puede alcanzar un pico de 35 puntos, pero se divide y se fractura.

La comunidad internacional, mientras tanto, prosigue las sanciones y advertencias contra el régimen, pero Maduro ha demostrado una indiferencia –que parece genuina- a la presión internacional: este miércoles el vicepresidente Tarek El Aissami, decidió “mandar a la mierda” al “imperialismo” por su intención de no reconocer “la voluntad” del pueblo venezolano, así como Chávez lo hizo en el 2011.

Maduro lo sabe: su impopularidad es mundial, pero le urge llegar a las presidenciales y ganar, y no precisamente para solventar los problemas que él mismo ha causado en el país, sino para aferrarse al poder antes, y aunado a ello, la oposición se encuentra dividida.

La pregunta clave no es la que va a ocurrir el día de las elecciones. Los resultados parecen estar cantados con la foto de hoy. Si Maduro se aproxima a su segunda presidencia: ¿Qué sigue después del 20 de mayo? Insistimos: ¿Serán posibles seis años más de dictadura?

 

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