DolarRavell

@DolarToday / Oct 11, 2013 @ 7:34 pm

DolarRavell

DolarRavell sería un buen titulo para la MESA de hoy. Habría que preguntarse si este es ciertamente  otro error de Maduro. Un esbirro que tiene calculado al centímetro cómo hacer para que Simonovis siga vivo, pero que no deje de sufrir.

La crueldad castrocomunista que es famosa, por más de medio siglo ya. Maestros de la tortura y expertos en crueldad mental. No se equivocan. No comenten estos errores. No se caen de bicicletas. A menos, no por error de cálculo.

La pregunta de hoy sería, saber si logramos nosotros comenzar a deslindar. A separar o discriminar dónde, caer de una bicicleta es payasada y dónde confundir a Ravell como propietario de DolarToday es un error.

Porque sí creyera Maduro lo que dijo de Ravell, es porque no lo conoce. Ni conoce su historia de luchador. Y mucho menos la de su padre. Un radiodifusor adeco, mártir de la defensa de la democracia. Seguramente este animal de carga debe creer que ese Ravell de antes y el de ahora, son el mismo. Con lo cual AFR pasaría a ser, en la formación literaria de condoritos que tiene el írrito, una cosa así como El Fantasma. El Duende que Camina. De manera que mi hermano Alberto Federico tendría hoy como ciento diecinueve años de edad.

Se dan cuenta cuán fácil se nos desvía la vista a la cháchara. Al chascarrillo.

Es allí cuando le quitamos la vista a la bola. A la bola de irregularidades. A la bola de asesinatos. A la bola de ilegalidad, latrocinio e injusticias. Todo mientras nos cambiamos de la cola del pollo, a la del papel tualé y de esa a la de la HarinaPan. Todo ello atreviéndonos a dejar la del Stayfree para la otra semana arriesgándonos a que no haya, para entonces.

Habría que preguntarse entonces si, estar en guardia, sería una buena estrategia. Si antes de reír cada bufonada. O celebrar cada payasada nos detenemos mejor a pensar, qué esta ocurriendo que nos quieren hacer mirar a La Patilla o hacia DolarToday.

Para nada me importaría que Alberto Federico Ravell volviera a ser mi jefe. Me sentiría muy orgulloso de volver a trabajar para y con el. Que es como le gusta trabajar a Alberto. Pero èl no esta en DolarToday. Yo estoy en DolarToday. Ahora bien, su escuela de periodismo sí está en mi. Y quisiera pensar que se nota.

Así cómo está en mi un olfato que traté de robarle al máximo. Y es con ese olfato. El de “no vale yo no creo” que los invito a preguntarse. A cuestionar. A parar las orejas.  Tras cada intervención de esas, tipo las que dan “pene ajeno” inmediatamente después de cada estupidez dicha o ejecutada por el caliche. Preguntémonos qué están haciéndonos o qué están por hacernos.

Y sobre todo, no te rías porque ese es el tiempo que necesitan para clavarte. Por eso no reímos su supuesta equivocación. No reímos nosotros. No se ríó Alberto Federico. No se rió La Patilla. Esto es guerra y la mesa está servida.

MESA DE REDACCIÓN

 

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