¡SOLO EL PUEBLO UNIDO PONDRÁ FIN A ESTA PESADILLA! Venezuela: De un estado de derecho a un estado Militar

DolarToday / Aug 27, 2015 @ 8:00 pm

¡SOLO EL PUEBLO UNIDO PONDRÁ FIN A ESTA PESADILLA! Venezuela: De un estado de derecho a un estado  Militar

A guisa de sentencia, puede afirmarse que Estado de Derecho se opone a Estado Policía, Gendarme, Absolutista, Dictatorial o Autocrático. Obviamente, hablar de un Estado de derecho es referirse a un Estado sometido al derecho, a la ley e incontrovertiblemente a su Carta Magna o Ley superior conforme a la pirámide kelseniana.

El Estado de Derecho determina la dirección y los límites de su actuación con precisión jurídica, asegura la inviolabilidad de la Ley y garantiza la libertad individual. Su esencia radica esencialmente en la admisión de una Justicia Administrativa que controle la sumisión del Poder Ejecutivo al Estado de Derecho. Mutatis mutandi, el Poder Administrativo debe someterse al Derecho (subditus ius). Por definición, un Estado de Derecho es el que asegura la libertad de los ciudadanos, preservándolos del poder y de la arbitrariedad y atropellos de sus autoridades, por oposición al Estado Gendarme que sólo busca el mantenimiento del orden público y la seguridad a través de la fuerza y con desprecio a las normas constitucionales.

Un Estado de Derecho cumple necesariamente con una triple función: es legislador, juez y adminiastrador, toda vez que crea el derecho, lo aplica y lo impone. De aquí que el principio fundamental del Derecho Constitucional sea la separación formal de poderes, en el entendido que cada función básica del Estado de Derecho le es confiada a un órgano o poder particular, a saber: al legislativo, judicial y administrativo. Funciones que constitucionalmente no le son atribuidas a un sólo poder, como suele suceder en los gobiernos absolutistas o gendámicos, en los que el Poder Ejecutivo o Admistrativo se atribuye todos los poderes, violándose todos los principios generales del derecho y flagrantemente, el de la legalidad administrativa.

DECRETO DEL ESTADO DE EXCEPCIÓN: UNA NUEVA RIDICULEZ DEL GOBIERNO NACIONAL

Debo decirlo con absoluta propiedad: Venezuela tiene una de las Constituciones más bellas y justas del mundo, no es una Constitución hecha para una clase social determinada, sino para el pueblo, donde se respetan todos y cada uno de los derechos humanos, cuyo fin supremo es crear un verdadero Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, no dice que deba crearse un Estado socialista, basta con leerse los Artículos 112 al 118, sobre los DERECHOS ECONÓMICOS, para darse cuenta de ello. Sin embargo, desde su entrada en vigencia hasta hoy, los dueños del Poder en nuestro país, no han hecho otra cosa que interpretarla a su manera, violando su verdadero espíritu, propósito y razón, manipulándola al extermo y creando sumisión en un gran sector de la población venezolana.

El verbo encendido y agresivo de sus dirigentes, ha sido tan intenso que con el propósito de justificar la represión desbordada en los barios y zonas humildes del país, ahora se ha decretado un Estado de Excepción en la frontera con Colombia: una manera de profundizar la represión y persecución contra los que ellos llaman “paramilitares”, pero que realmente son delincuentes, fraguando colateralmente sus mentiras de que son inducidas por los dirigentes de la oposición venezolana y por la “alta oligarquía venezolana y colombiana”, incluyendo al “Imperio”. ¡SOLO RIDICULECES Y MÁS RIDULESES!.

EL GOBIERNO QUE DESEAN LOS VENEZOLANOS

Estas son las razones que me obligan a preguntarme nuevamente: ¿Cuál es tu verdad y cuál es el Gobierno que desea Venezuela?. No puedo dejar de insistir que el gobierno que desea, no es otro que el establecido en su Carta Magna: un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugne como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación: la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político. Su Constitución es clara y precisa: no instituye un Estado autocrático ni cívico-militar, ni menos aún el gobierno de un sólo partido. Si Venezuela desea prosperar y progresar como país tiene que saltar necesariamente al ritmo de los grandes cambios con que avanzan los países más desarrollados del mundo.

Venezuela no quiere una sola voz, ni que las multitudes producto de una educación excluyente canten la misma canción o reciten las mismas palabras de aquellos que dicen ser los nuevos libertadores de Venezuela. Sin duda estaríamos frente al hombre mediocre a que se refiere el escritor argentino, José Ingenieros: “El hombre mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades y así se vuelve parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente. El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social. Vive según las conveniencias y no logra aprender a amar. En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. Los mediocres no son genios, ni héroes ni santos”

Definitivamente, éste no es el sistema político o Gobierno que quiere Venezuela. ¿Y los ideales de nuestro Libertador, qué?. ¡Con tristeza debo apostrofar: ¡Basta de mentiras, manipulación y adulancia!. ¡Basta de idolatría y por ende de aberraciones religiosas!.

Es difícil entender lo que sucede en la Venezuela de hoy, un país exuberante, mágico, violento y contradictorio, donde parece que sólo reina el absurdo y el disparate. Pero lo más desconcertante es cómo se ha convertido durante los últimos 15 años en un país que padece una grave crisis económica, altísima inflación, control de cambios, desabastecimiento, desigualdad e inseguridad. Ésta no es la Venezuela que queremos. Para su solución el Gobierno sólo ha recurrido a la manipulación de su ineficiencia: a denunciar de manera enfermiza la llamada guerra económica, el contrabando, el bachaqueo y la conspiración de la oposición, del imperio y de los medios de comunicación.

UNA EXHORTACIÓN A TODOS LOS VENEZOLANOS

Por último: Una exhortación a todos los venezolanos: Lean y analicen todos y cada uno de los postulados de la Constitución, y sin apasionamiento político observen si sus normas se cumplen conforme a la verdad y al principio de justicia, o si por el contrario son reiterativamente burlados, violados y sometidos al capricho político del Gobierno Nacional. ¿Cree Usted que la Carta Magna establece o regula un gobierno socialista, o más grave aún, una dictadura dictadura cívico-militar?. ¡Piensen y reflexionen!.

Definitivamente, mi sueño es observar, aunque sea fuera de sus fronteras, una Venezuela realmente democrática, sin odio ni violencia, donde impere la paz, la justicia social y una justa distribución de las riquezas; una Venezuela donde prive la armonía social y le pongamos fin a los radicalismos ya sean de izquierda o de derecha; una Venezuela donde reinen los valores humanos, sin discriminación ni persecución ideológica de ninguna naturaleza; una Venezuela donde se le dé relevancia a la libertad de pensamiento y por ende a los derechos de igualdad, libertad y fraternidad; un país donde sus gobernantes den ejemplo de una educación de calidad, y rechacen todo aquello que tenga sabor a vanidad, egolatría, idolatría y delirio de grandeza; un país, donde sus gobernantes den ejemplo de humildad, sencillés y probidad, y que no se sientan dueños de Venezuela; un país donde no existan presos políticos por ninguna causa; un país donde exista una producción agrícola y pecuaria al alcance de todos los venezolanos; un país donde exista una verdadera estabilidad monetaria y libertad de comercio, un país donde la lucha contra la pobreza, la corrupción y la delincuencia común y de cuello blanco nos permita a sostener en cualquier parte y frente a cualquier interlocutor, que: somos el país menos corrupto, con menor índice delincuencial y con menor índice de pobreza en el mundo. ¡Definitivamente éste es el país que quieren y sueñan todos los venezolanos!.

No omitamos, que el Decreto sobre el llamado ESTADO DE EXCEPCIÓN forma parte de la estrategia política del Gobierno para radicalizar su estado gendármico sobre la oposición política venezolana-

¡Que Dios bendiga a Venezuela!.

Autor: Vecnar Cordero

 

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