EL PRECIO DE LA COBARDÍA: El triste final del “General en Jefe” Raúl Baduel

@DolarToday / Jul 1, 2014 @ 10:00 am

EL PRECIO DE LA COBARDÍA: El triste final del “General en Jefe” Raúl Baduel

A proposito de la Humillacion al hijo de Baduel

Irwin Rommel, Mariscal heroe de guerra, admirado y temido por sus enemigos idolatrado y seguido por las masas. Fue el personaje de su tiempo, se forjo en las batallas y en vida era ya leyenda. Su carisma y popularidad lo hicieron rivalizar con el mismo Fhurer en las preferencias populares.

Llegado el momento de la verdad debió decidir entre salvar a su pueblo de una ruina segura, derrocando al dictador que de salvador se había convertido en la peor amenaza a su propia nación, o, bajar la cerviz y negarse a cumplir el rol que la misma historia le habia puesto en sus manos.

Para el día D, la invasión a Normandia, tenía certeza de que la guerra se habia perdido. Los conjurados le suplicaron que tomara el mando de la insurrección. El hombre dudo, reculo, cavilo y termino siendo un tibio e indefinido participante. No cabe duda que su decisiva participación era esencial para el derrocamiento de Hitler y salvar así millones de vidas inocentes.

El astuto lobo (hitler) lo lleno de homenajes y condecoraciones mientras simultaneamente le quitaba poder y apretaba la soga sobre su cuello. Sin embargo Hitler no tuvo ni el coraje ni el poder de destruir al heroe nacional. Tuvo que esperar la justificacion para jalar la soga. Y esta vino con el fracasado y genuflexo golpe.

Rommel terminó pagando con su vida su indecisión  Su familia y toda su patria pagaron un altismo precio y todavia hoy discute cuales fueran las causas por las cuales nunca se decidió dar el gran paso para salvarse así mismo y practicamente al mundo de la debacle.

Salvando las distancias la historia del General Baduel guarda muchas similitudes. Militar de carrera con excelente reputación, admirado por sus compañeros. Su actuación tras el derrocamiento popular del 2002 fue desiciva para salvar al defenestrado pichon de dictador.

Aclamado por los chavistas, temido por los militares piltrafas y gordos que se aprovecharon del levantamiento popular y hasta admirado por los opositores, pronto se convirtio en un heroe nacional. en una esperanza.

Su actuación le dió el aire de invencivilidad mítica que tanto necesitaba Chávez para convertirse en Mesías. Y si este era el Mesias, que mortal podia hacerle sombra?. Baduel labró sus propios méritos, su carrera profesional no era producto de arreglos politicos y no tenía nada que agradecer a nadie, menos a quien el mismo salvo. Esto era muy incomodo para alguien que se rodeaba solo de acolitos serviles e incondicionales que se arrastraban agradecidos por los despojos recibidos de su amo.

¿Pero que se podía hacer con el salvador del mismo salvador?. El astuto arañero al igual que el lobo sabía que Baduel era una amenaza, y rapidamente empezo a tejer la red de su trampa. Le rindió honores y pleitecia protocolar, pero mientras lo ensalzaba le despojó hábilmente de cualquier mando operativo del ejército. Baduel por un breve periodo tuvo la posibilidad de obligar a Chávez a cumplir la constitución o deponerlo, pero al igual que Rommel, lamentablemente, vaciló. Cuando se dio cuenta que habia pactado con el Diablo ya era demasiado tarde. Había caido en la trampa.

Chávez espero su oportunidad como una vivora para morder a su presa indefensa.

Salvando las distancias, esta patetica historia es muy similar a la anterior. Ambos tuvieron la oportunidad de salvarse y salvar a sus pueblos. ambos dudaron en un momento crucial. Ambos se convirtieron en victimas de sus propios Frankensteins.

Pero tal vez a Rommel le fue mejor, su muerte salvó a su familia y se ahorró el dolor de ver su patria devastada. Baduel en cambio, fue enterrado vivo para ser testigo de la desgracia de su propio pueblo y peor aun: para ver a su propio hijo hecho presa de las mismas bestias a quienes el les salvo el pellejo.

Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente.¡Ojalá fueras frío o caliente! Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque dices: “Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad”; y no sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo.
Apocalipsis, 3:15-17.

¿Cuántos tibios mas habrán en este momento?

Alberto Flores.

DolarToday

 

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