EL QUE TENGA OJOS “VEA” Y EL QUE TENGA OÍDOS “ESCUCHE” ¡Deténgase, Señor Maduro! ¡No Más violencia! Por Damián Prat

DolarToday / Mar 17, 2014 @ 3:00 pm

EL QUE TENGA OJOS “VEA” Y EL QUE TENGA OÍDOS “ESCUCHE” ¡Deténgase, Señor Maduro! ¡No Más violencia! Por Damián Prat

Registrado para la historia quedó el más irresponsable llamado a violencia que hayamos escuchado desde el poder en Venezuela.  Aquel de arengar en discurso público, mediante “cadena”  de radio y TV, a las UbCh, organismos partidistas, a los “colectivos” (en realidad paramilitares), a organismos vecinales y otros a “enfrentar las manifestaciones de la oposición”, mediante el expediente de “candelita que se prenda, candelita que apagamos”.   Al día siguiente hubo dos muertes en una protesta en un sector de Caracas “cuando grupos armados en motos decidieron apagar las candelitas”.  Tan irresponsable como aquel llamado en Carabobo al “contraataque fulminante”  que terminó en la muerte de dos muchachas estudiantes.

Lo único positivo de aquel despropósito es que no hubo ni una sola UbCh que atendiera su llamado.  Ningún organismo ni grupo de la base chavista atendió ese llamado.  Aunque haya sido mediante el silencio y la ausencia, la base popular chavista repudió aquello. Eso indica que hay terreno fértil para un reencuentro nacional. ´Sólo que requiere una comprensión cabal y una actitud vigorosa de la protesta estudiantil y popular opositora para “tender puentes” de unión y respeto a las diferencias.

Cada vez más “sin pueblo”,  Maduro apeló el sábado a un anti constitucional desfile militar-cívico partidista.  Solo tuvo respuesta en uniforme.  Cero pueblo.   Pero en lugar de “leer” lo que la ausencia del pueblo chavista le dice y lo que también le gritan millones de venezolanos en las calles todos los días,  Maduro se empeña en más sectarismo, más aislamiento, más amenazas, más desprecio.   Ese día amenazó con violencia militar “para desalojar Altamira” con lo cual, además, trataba de seguir con su visión maniquea del país, como si la protesta fuese cosa de un municipio de clase media, cuando protestas de calle, en forma de trancas o de marchas multitudinarias sucedían en Valencia, Maracaibo, Barquisimeto, San Cristóbal, Mérida, Puerto Ordaz, y docenas más.

Esa tarde, por ejemplo, unas 20 mil personas marcharon pacíficos pero muy firmes en Puerto Ordaz, partiendo de una zona de clase media muy popular muy golpeada por semanas de represión.   Pero Maduro se hace el sordo y el ciego.   No escucha  a nadie.   Ni siquiera a funcionarios de su gabinete que le dicen que todo eso es un error.  Dice que “no va a permitir que se lesione el libre tránsito”, cuando un día antes, una ilegal orden suya impidió con la fuerza bruta (y usando ¡840 bombas lacrimógenas!) el libre tránsito en protesta de decenas de miles de jóvenes desde la UCV hasta la Defensoría.

Ayer, de nuevo, Henrique Capriles le hace un reto a un debate donde cada quien presente sus verdades, usando una “cadena nacional”. Para que el país juzgue. Pero los extremistas enfermos se juntan.  Unos, dizque opositores, lanzando una virulenta campaña de agravios en redes “porque eso es entreguismo”.  Minutos después, Maduro se junta con esos dizque “radicales” y  dinamita cualquier cosa que no sea su autoritarismo sectario.  Insulta a Capriles con todas las bajezas que se le ocurren  -ninguna de ellas tiene contenido político ni ideas, solo agravios de botiquín-  y luego dice que “está dispuesto a recibirlo pero si me respeta”.  Se entiende que a Maduro le aterra un debate con alguien como Capriles, pero dentro del Psuv dicen que “no oye a nadie sino al miedo que tiene que lo desplacen”

Maduro no tiene casi nada de pueblo. Lo llaman “el demoledor del chavismo”.   Entonces se aferra al control gubernamental de las instituciones y a lo militar, que como dijo la ministra, “es la columna vertebral del respaldo político del gobierno”.   Hace falta que dentro del chavismo surjan dirigentes que si escuchen la protesta de su base popular. Que obliguen a un cese de la escalada de violencia. Y a abrir un espacio de diálogo real, no esa pantomima de Miraflores. Uno que anteponga la libertad de los presos, el cese de la violencia de los “paracos rojos”,  el castigo a los violadores de DDHH, la recomposición de las instituciones como lo ordena la Constitución. Dirigentes que sepan que es inviable lo que ordena Raúl Castro de gobernar a juro, como él y su hermano han hecho en Cuba por 50 años en circunstancias muy diferentes,  imponiéndose, sin importar que más de medio país no acepte el atropello.

Fuente: RunRunes

 

¡COMPARTE EN TUS REDES SOCIALES!

arrow
 

Enviar por WhatsApp

 
 
 

 
¿Cuál es tu opinión?
 
 
*