EL ÚLTIMO FRACASO DEL INCAPAZ: ¿Por qué no funcionó el Simadi?

@DolarToday / Jun 28, 2015 @ 4:10 pm

EL ÚLTIMO FRACASO DEL INCAPAZ: ¿Por qué no funcionó el Simadi?

A diferencia de Sicad 2 -que en su momento fue anunciado como un sistema regido por la libre oferta y demanda, pero al cual se le impuso la barrera psicológica de 50 Bs/$-, el Simadi comenzó a operar a una tasa de cambio muy cercana a la del paralelo, sin mayor intervención gubernamental. De hecho, el presidente del BCV, Nelson Merentes, señaló que “el Simadi es un sistema entre privados”, por lo que el Gobierno no debería ser un oferente permanente sino ocasional.

Sin embargo, en momentos en que el paralelo duplica la tasa Simadi, pareciera ser que nuevamente la intervención oficial frena la estabilización del Simadi en un nivel donde se equilibren la oferta y la demanda de divisas privadas.

Si realmente se quiere incentivar una oferta de divisas de origen no petrolero, el Simadi tiene que ser un régimen cambiario de flotación libre, sin intervención estatal que intente frenarlo para evitar que rompa o se aleje de la nueva barrera psicológica de 200 Bs/$, tal como se ha observado en las últimas semanas.

Mientras exista control de cambios y demanda insatisfecha, el mercado paralelo se mantendrá y seguirá arrastrando la tasa Simadi. La adquisición de divisas a través de este sistema solo será posible siempre y cuando se surta cada vez más de divisas provenientes de la inversión extranjera, exportaciones privadas no petroleras, repatriación de capitales y turismo internacional.

De lo contrario, la insuficiente oferta de divisas en el Simadi seguirá dependiendo de la menguada renta petrolera y de la precaria disponibilidad del BCV, el cual ha visto caer el nivel de reservas internacionales a su nivel más bajo en los últimos 15 años.

¿Cuáles serán las fuentes?

En estos momentos, difícilmente los inversionistas extranjeros encuentren otro país con una tasa de cambio más favorable que la del Simadi, un verdadero estímulo cambiario para hacer rendir sus divisas en moneda local. En un contexto inflacionario -con incrementos de precios de 56% y 68 % en los últimos dos años-, el anclaje cambiario obligaba a los inversionistas extranjeros a traer más divisas para poder cubrir los crecientes costos nacionales, y eso castigaba la inversión. En adelante obtendrán más bolívares por cada dólar, lo cual va a disminuir la cantidad de dólares que necesitan para cubrir los gastos domésticos.

Con una tasa Simadi que no se frene artificialmente, los inversionistas extranjeros que ven a Venezuela con interés pero no terminan de concretar sus proyectos, encontrarán un importante incentivo para acelerar sus planes de inversión. Sin embargo, para atraer inversiones extranjeras el incentivo cambiario es necesario más no suficiente. La inversión no fluirá en la escala que el país necesita mientras no se logre estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica, transparencia y flexibilidad en los controles; paz laboral; y disponibilidad de insumos básicos, infraestructura y servicios de calidad para la inversión productiva.

Hasta Cuba lo ha reconocido en su nueva Ley de Inversión Extranjera. Despojado de viejas ideas que hoy resultan totalmente anacrónicas e inservibles para mejorar la calidad de vida de su población, la Revolución Cubana asume a la inversión extranjera no como el “invasor imperialista” sino como un “socio estratégico” para actualizar su modelo económico. Por eso aprobó su nueva Ley de Inversión Extranjera, ofrece incentivos fiscales, seguridad jurídica, servicios de calidad y paz laboral en sus zonas especiales de desarrollo, reforma y abre a la inversión extranjera la empresa estatal socialista, corrige las distorsiones cambiarias y avanza en la unificación monetaria.

Mientras se crean las condiciones que estimulen la inversión extranjera, la oferta en el Simadi seguirá dependiendo de las divisas que vendan Pdvsa y el BCV. De allí que un asunto clave sea la tasa de cambio a la cual los inversionistas extranjeros podrán convertir sus divisas y repatriar luego los dividendos. Para las nuevas inversiones sería Simadi, pero si esta tasa se aplica a los dividendos pendientes de inversiones anteriores, las pérdidas cambiarias serían considerables, toda vez que al entrar al país convirtieron sus divisas a tasa Cadivi-Cencoex, mientras que para salir o remitir dividendos tendrían que comprar las divisas 30 veces más caras. Y ante tal inseguridad cambiaria nadie va a invertir en Venezuela.

¿Frenarán Simadi?

Siendo la tasa de cambio una relación entre dos monedas -en este caso del bolívar frente al dólar-, lo ideal sería que a medida que aumente la oferta de divisas privadas, la tasa Simadi tienda a bajar y estabilizarse en torno a la tasa de cambio implícita que surge de dividir la liquidez monetaria entre las reservas internacionales (LM2/RI).

La estabilización de la tasa Simadi en torno a la relación LM2/RI dependerá en gran medida de que el gobierno corrija el déficit fiscal y elimine su financiamiento monetario a través de las desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo que viene haciendo el BCV. Adicionalmente, para aliviar las presiones sobre el mercado cambiario se requiere aumentar las tasas de interés y afinar el funcionamiento del mercado interbancario para estimular el ahorro y evitar que estos recursos se trasladen a la especulación cambiaria.

Sin lugar a dudas, la tasa Simadi constituye un poderoso incentivo para mejorar sustancialmente el flujo de caja en bolívares de los inversionistas extranjeros, pero no impactará considerablemente el ingreso en divisas del país, a menos que se creen adecuadas inversiones para la inversión, empezando por corregir los desequilibrios fiscales y monetarios.

Es así como la tasa Simadi se podrá estabilizar en torno a la relación LM2/RI, hasta lograr un nivel que exprese la verdadera productividad de la economía nacional.

La inversión no fluirá en la escala que se necesita sin lograr una estabilidad macroeconómica. “Para salir o remitir dividendos tendrían que comprar las divisas 30 veces más caras”.

“Mientras exista control de cambios y demanda insatisfecha, el mercado paralelo se mantendrá”. “Divisas en el Simadi seguirá dependiendo de la menguada renta petrolera”

El Mundo

 

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