EN DEFENSA DE LA ¡COCA Y GASOLINA! La firma detrás de la defensa del narcosobrino de Cilia Flores

DolarToday / Dec 12, 2015 @ 9:00 pm

EN DEFENSA DE LA ¡COCA Y GASOLINA! La firma detrás de la defensa del narcosobrino de Cilia Flores

Al sobrino de Cilia Flores se le aseguró su defensa con la que es una de las 30 firmas de abogados más grandes del mundo y, a la vez, la segunda en importancia en el negocio del lobby en Estados Unidos.

Fuente: Alicia Hernández / @por_puesto / TalCual

Los negocios no tienen fronteras. Así reza la página del bufete de abogados que, desde el pasado 12 de noviembre se encarga de la defensa de Efraín Campo Flores, el sobrino de Cilia Flores. Se le aseguró su defensa con la que es una de las 30 firmas de abogados más grandes del mundo y, a la vez, la segunda en importancia en el negocio del lobby en Estados Unidos. Squire Patton Boggs es la defensora de muchos intereses en Washington DC, un miembro del establishment en la capital estadounidense.

La firma es fusión de otras tantas. La primera, la más antigua, es Squire, Sanders & Dempsey, fundada en Estados Unidos en 1890. En los 90 del siglo 20 tuvo su auge con la caída de la antigua Unión Soviética, cuando intervino en buena parte de los procesos de privatización de empresas. En enero de 2011 se fusiona con Hammonds (Reino Unido, 1887).

El tercer bufete es Patton Boggs, fundado por James R. Patton Jr en 1962. Su caída es reciente. Participaron en el pleito de Ecuador contra Chevron Corp. La demanda se hizo por el vertido de más de 800.000 toneladas de residuos petrolíferos entre 1964 y 1992 en la zona de Lago Agrio. El litigio se “resolvió” cuando la petrolera acordó con la firma de abogados pagar 15 millones de dólares para resolver la disputa y a cambio de que Chevron retirara las denuncias de fraude, engaño y acusación maliciosa contra la firma.

Los ciudadanos ecuatorianos que pusieron la demanda, insatisfechos, acusaron de “traición” a Patton Boggs. Las negociaciones para la fusión con Squire Sands empezaron antes y este encontronazo era un escollo. Resuelto, la fusión se dio en junio de 2014.

Así nació la que ahora es Squire Patton Boggs, con 44 oficinas en 21 países y una facturación anual de 775 millones de dólares, según American Lawyer.

CARACAS: COCA Y GASOLINA

El caso del sobrino de Cilia Flores no es el único del que se ha encargado el bufete de abogados. Desde hace unas semanas se encargan del caso del Banco Central de Venezuela (BCV) contra la página web DolarToday. La investigación “DólarToday: la venganza más célebre de tres venezolanos” de Armando.Info, El Pitazo TV y Poderopedia destapó algunas de las caras detrás del website. Entonces, el BCV entró en el juego.

Squire Patton Bogs es el encargado de este contencioso contra los integrantes de DolarToday. Es el único caso sobre el que quisieron hablar con Armando.Info. Tras contactar con la oficina de Washington DC y enviar varios correos, por fin respondió Adam R. Fox, quien accedió a una entrevista en teleconferencia vía Skype.

Adam R. Fox es uno de los abogados encargado del caso de DolarToday. Insiste en que solo puede hablar de ese caso. No dice cuánto es el monto que el BCV paga a su compañía: “Estoy centrado en el caso, no en esos detalles”. Tampoco sabe quién es el encargado en Venezuela de este contrato.

“Al menos 15 personas son responsables de fabricar tasas. ¿De dónde sacan esa información? ¿Por qué fabrican esos números con los que se están enriqueciendo de modo ilícito?”, dice, aludiendo a que no sabe si el Gobierno de Venezuela es popular o impopular, sino que él está del lado de un banco central, “una pequeña parte de un gobierno que se dedica a la política monetaria y está teniendo este problema. Puede que sea algo impopular, pero hay un costo para todo. Y el caso de Dólar Today va en beneficio de los venezolanos. Hay que determinar quién está involucrado en esa actividad ilegal”. Dice que el objetivo no es bajar la página, sino que ésta deje de publicar las tasas.

El apoyo a Venezuela no solo es en lo legal. También hacen labores de lobby con un cliente principal: Pdvsa, la empresa estatal petrolera. En Estados Unidos, el dinero que se destina a los grupos de lobby se transparenta ante el público. El Center of Responsive Politics aloja en su web estos datos. De la petrolera venezolana tienen datos desde 1998, momento en que tenían contratado como grupo de presión para defender sus intereses en los organismos estadounidenses a Dutko Group, quien se mantiene como proveedor único hasta 2014. Ese año se contratan cuatro grupos, entre ellos, la recién nacida Squire Patton Boggs. Se destinaron 2.160.000 dólares sólo en 2014 para labores de cabildeo. Del monto, la mayor parte fue a parar al bufete de esta historia: 1.070.000 dólares. En el presente año el presupuesto con este fin baja hasta los tampoco nada desdeñables 1.380.000 dólares. También baja la partida para Squire Patton Boggs, que queda en 150.000 dólares.

SIN FROTNERAS, SIN IDEOLOGÍAS

Otro caso más ocupa el capítulo Venezuela en esta firma de abogados: Citgo, la filial de Pdvsa en Estados Unidos y el proyecto de Ley de Defensa de los Derechos Humanos en Venezuela (el “decreto de Obama”, en palabras de Maduro). En 2014 se presentó este proyecto para investigar y sancionar a funcionarios en Venezuela tras las violaciones de derechos humanos registradas en 2014. Pero la senadora por el Partido Demócrata Mary Landrieu, presidenta de la Comisión de Energía y Recursos Naturales, frenó el proyecto. Citgo la por correo electrónico –se supo por una filtración- y le comunicó su incertidumbre ante la repercusión de la ley en la empresa. “Afectaría a la importación de crudo de nuestra refinería en Lakes Charles (Lousiana, Estados Unidos) con el despido de cientos de empleados”.

Squire Patton Boggs fue el grupo de lobby que Citgo contrató para convencer a la senadora de frenar la ley. Además, el bufete fue uno de los principales financistas de la campaña de Landrieu.

De apoyar las causas de la Revolución Bolivariana apoyar las de alguien acusado del genocidio más grande de América Latina, sólo hay que remontarse unos años atrás. Fernando Romeo Lucas García llegó a la presidencia de Guatemala tras las elecciones de 1978. Desde entonces y hasta 1982 gobernó con tintes dictatoriales. Está señalado como uno de los mayores responsables de violaciones de Derechos Humanos en Guatemala.

200.000 asesinados, 50.000 desaparecidos y un millón de desplazados internos o refugiados en México en un país, entonces, con 7 millones de habitantes, es el funesto saldo de Lucas García y su sucesor, Efraín Ríos Montt. “Se desaparecieron a más líderes sociales que en Argentina, Uruguay y Chile juntos. Llevó la violencia a niveles espeluznantes”, cuenta Martín Rodríguez Wachikaj, periodista guatemalteco y fundador del diario Nómada. El 31 de enero de 1980, un grupo de indígenas se manifestó en la embajada de España de la capital. “Romeo Lucas prohibió a los cuerpos de bomberos acercarse a la embajada y quemó a todos: campesinos, estudiantes, diplomáticos, políticos. Masacró a 38 personas”.

Durante el gobierno de Lucas García, Estados Unidos, a través del Congreso, cesó la ayuda para fines militares en el país. Para tratar de suavizar la mano del vecino del norte y poner en su patria puño de hierro, el dictador guatemalteco buscó hacerlo con dinero y labia. Y para eso, un lobista: Thomas H. Boggs Jr, padre de la firma Patton Boggs, la última en entrar al grupo Squire Patton Boggs.

En el incendió de la embajada de España murió calcinado Vicente Menchú, padre de Rigoberta, la Premio Nobel de la Paz 1992. Fue ella quien abrió una causa en su contra ante la Audiencia Nacional de España. Cuando Lucas García fue derrocado, se fue al exilio. Entonces aquí la historia regresa Venezuela, donde encontró refugio y donde murió, acostado en su cama, aquejado de Alzheimer, sin recordar los crímenes por los que nunca fue juzgado, acompañado de su esposa, Elsa Cirigliano, venezolana, integrante de una familia de empresarios del estado de Anzoátegui.

DE CARACAS A ESTAMBUL

Ayudó al gobierno de Recep Tayyip Erdogan a limpiarse la cara ante el bombardeo sistemático del pueblo kurdo, un servicio que costó a Turquía 32 mil dólares al mes. También apoyó a la Autoridad Palestina para seguir recibiendo ayudas de Estados Unidos tras su asociación con Hamas, considerado en el país del norte una organización terrorista. Libia, Qatar o Arabia Saudí son otros de los clientes de este bufete.

“Representamos a compañías, individuos, gobiernos. A veces a la gente le gusta lo que hacemos, a otras no le gusta”, explica Adam R. Fox. “Cuando yo estoy involucrado, trato de entender los detalles y asegurarme de que me puedo levantar por la mañana y mirarme en el espejo. Me siento bien con lo que hago en Venezuela”.

Distintos países, distintos intereses, que, al parecer, no chocan con ideologías. Ya lo decía el poeta: poderoso caballero es don dinero.

 

¡COMPARTE EN TUS REDES SOCIALES!

arrow
 

Enviar por WhatsApp

 
 
 

 
¿Cuál es tu opinión?
 
 
*