¡ENTÉRATE! Carta abierta de Leocenis García a Lorenzo Mendoza.

Dolar Today / Jan 26, 2018 @ 11:00 am

¡ENTÉRATE! Carta abierta de Leocenis García a Lorenzo Mendoza.
Lorenzo, la última vez que nos vimos, asistíamos a un funeral muy emblemático. Enterrábamos a un hombre de ideas  sin fatiga, albergue de una pasión que jamás permitió a  la amargura ni la queja arrebatarle la emoción de soñar un mejor país: Simón Alberto Consalvi.
Hoy, mucho tiempo después, asistimos  a otro sepelio. Este es un velorio trágico, porque lloramos las mismas cosas que  en el entierro de Consalvi: la palabra, la cordialidad cívica, las ideas  y la emoción de soñar.
Conmovidos, contemplamos cómo llevan en hombros el ataúd de un país, que todos  extrañan. Y, mientras, las mujeres lloran las alegrías que recuerdan, y los hombres sollozan las oportunidades del pasado; avanza lento, el cadaver  de Venezuela.
Es el Lázaro, al que dan por fallecido, como ese pasaje del evangelio donde Marta, la hermana del que había muerto, dice : “Señor, no quites esa piedra porque hiede ya,  lleva cuatro días”.
Nosotros llevamos, 18 años.
No por azar, así como las mujeres que lloraban a Lázaro, el país espera que de algún lugar, desde algún rincón,  alguien con el acicate de la palabra, suelte un grito herido: !VENEZUELA, levántate, y anda!
Lorenzo, VENEZUELA hiede. Hiede a hambre, desesperanza, desasosiego, caos, anarquía, corrupción, y miseria.  Esa tragedia, hoy, es una tumba expuesta al sol.
No creo en ningún hombre mágico. No creo en mesías, salvo en aquel que sí hizo una revolución y no derramó más sangre que la suya en un madero. Pero, en lo que sí creo, – y me esperanza- , es en lo que representas, y la gente reclama.
Quizás la gente esté equivocada, y tú sea un mercantilista, alguien que vive con la muleta y subvenciones del Estado, quizás no termines siendo lo que la gente está reclamando. No lo sé. Pero los valores que la gente evoca al pedir un empresario, eso me emociona y estremece. Eso, sí es poderoso. Inspirador.
El país jamás te ha escuchado en un mitin. No te reclama a ti, una confusión que tienen estos políticos que en el otoño de su vida, pretenden hacer la primavera del país.
Reclama los valores de libertad económica, que representas. Reclama reconocimiento al mérito, libre empresa, competencia, respeto a la propiedad, a la vida, ley , orden, prosperidad  económica. Vivir. Vivir en paz. Con la felicidad que da no esperar del amo de turno, sino el fruto del propio esfuerzo.
Reclama el sistema de libertad, que sacó a Chile, Hon Kong, y la Alemania Occidental del lodo en la que la hundieron los predicadores de la igualdad. La igualdad del hambre.
La “igualdad” que nos ha entregado este país  lúgubre, lleno de pobreza. Este es el gran legado del estatismo, que edificaron los cuarenta años del puntofijismo y los 18 del socialismo bolivariano. Un país en bancarrota.
Si esos  líderes, que hoy se presentan sin vergüenza, hubiesen  aplicado con coherencia el sistema de libertad  económica que el país reclama cuando pide un empresario, indudablemente nuestra nación se hubiera ahorrado el triste espectáculo de haberse bonchado el petróleo y dejarnos empobrecidos.
Los  valores que representas, inspiran al país. Y se que un país, para encontrar en la fuerza del espíritu, el poder del cambio, necesita inspiración.
Es hora de responderle al país, al llamado que hace a lo que representas.
A la luz de los acontecimientos, tienes una misión mucho mayor, – si desatiendes el llamado- señalar quién es la persona que defiende y representa esas cosas que tú encarnas, y el país clama
El país necesita, un cambio drástico.  Necesita un periodo duro, como el pueblo de Israel en busca de la tierra prometida, atravesando el desierto. Desregularizar la economía, limitar las ambiciones del Estado, desmontar el control cambiario, reconocer la economía de Libre Mercado.
Todo cambió  drástico  implica dificultades, lo que es excepcional implica dificultades excepcionales.
Tienes un país, expectante. Tienes una enorme responsabilidad. El país te ha puesto un dilema del que no puedes huir: o eres candidato o dices quién representa lo que tú defiendes.
 

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