¡MISERIA SOCIALISTA! Gasolina por jabón: El insólito trueque al que recurren los venezolanos para abastecerse de combustible

Dolar Today / Oct 7, 2019 @ 8:00 am

¡MISERIA SOCIALISTA! Gasolina por jabón: El insólito trueque al que recurren los venezolanos para abastecerse de combustible

Pagué la gasolina con un jabón. Así de simple. Imagínese usted la escena de llegar a una estación de servicio y no tener un centavo para llenar el tanque de su carro. Imagínese ahora que está en su ciudad, en su país, fuera de Venezuela y que esta situación se pueda resolver con un trueque. ¿Será posible?, ¿puede usted no pagar la gasolina con dinero?, ¿puede ofrecer un jabón a cambio de 40 litros de gasolina? Les cuento.

Por Héctor Escandell / Infobae

El marcador del carro me indica que tengo un poco menos de un cuarto de tanque, estamos en Maracay, a más de 100 kilómetros de Caracas y debemos continuar el viaje. Entramos a una estación de servicio y había combustible. Primer logro en la Venezuela de la escasez. Acto seguido nos percatamos de no tener ni un solo billete para pagarla. Ante el drama económico y la necesidad de comprar gasolina decidimos ofrecerle al señor -que esperaba en el surtidor- un trueque. Gasolina a cambio de un jabón para bañarse.

“Señor, buenas tardes, no tenemos ni un Bolívar en efectivo. ¿Le podemos pagar con un jabón?”, interpeló mi esposa al “bombero” (así se le llama en Venezuela al trabajador de las gasolineras). El hombre asintió y sin esperar nada a cambio introdujo la pistola en la boquilla del carro y empezó a bombear gasolina.

“Cualquier cosa que me den es buena”, dijo el hombre mientras miraba de reojo el surtidor y al automóvil que se estacionaba del otro lado de la máquina. Y sí, el precio de ese producto que le ofrecimos es casi igual al salario que gana por estar un mes tragando gases tóxicos.

Mientras el surtidor marcaba la cantidad y los litros, sacamos un jabón marca Palmolive y se lo entregamos. No pueden imaginar su cara al ver que ese producto -tan costoso y escaso- era suyo.

“Muchas gracias, de verdad, gracias”, dijo el hombre con una enorme sonrisa estampada en su cara. Un rostro que, por cierto, denotaba cansancio y desgaste por una evidente mala alimentación. La ropa desteñida y la piel tostada por el sol dan cuenta de una vida dura. Sin mucha oportunidad de sonreír.

Más información en La Patilla.

 

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