¡HASTA CUANDO! Carta abierta de un venezolano desesperado al pueblo de Venezuela

@DolarToday / Aug 21, 2015 @ 9:00 am

leche

A la redacción de DolarToday llegó este correo de un venezolano desesperado, el cual describe de manera desgarradora el drama y la desesperación por la que atraviesan en estos momentos millones de venezolanos gracias a las desastrosas políticas económicas llevadas a cabo por el régimen de Nicolás Maduro:

¿Donde Estamos?

Desde hace muchos años siempre leemos, escuchamos y vemos lo que
supuestamente es nuestro país “al borde del abismo”, realmente nunca
hemos sentido verdadera amenaza como para creer que las cosas en
realidad ya no dan para más, ni siquiera cuando desde niño ya muchos
trabajabamos para ayudar con los gastos de la casa.

Ahora muchos años después, habiendo vivido más de una docena de
elecciones que le dan (en apariencia) validez a este gobierno aun cuando para la mayoria
de nosotros sólo ha sido una burla, una estafa, un robo y un total
despojo a nuestra dignidad, estamos aquí, quizás de nuevo, otra vez,
“al borde del abismo”, pero esta vez la verdad es distinta, el
gobierno no tiene la fuerza, ni el dinero, ni el apoyo con el cual
solía ocultarle al mundo los atropellos y darse el lujo de gastarse
algunos millardos en publicitar nuestra supuesta soberanía, anunciar
alguna obra inconclusa, o simplemente repartir el dinero
deliberadamente para callar las bocas de los mas desalmados.

Hoy estuve en un mercal, el portero dice: “del 5 al 9″, los números
de cédula que pueden ingresar, una vez adentro te dice: “de todo
uno”. El de todo uno es sólo un kilo de harina de maíz, uno azúcar,
uno de leche y un litro de aceite, lo esencial que el hombre del siglo
XXI necesita para sobrevivir y evitar caer en el consumismo marginal y
despiadado del capitalismo, la excusa con la cual cada vez que pueden
se apoderan de tus derechos.

Nunca antes había sentido que no valemos nada para el país,
dispuestos a perderlo todo cada vez que salimos a la calle, al ver la
desesperación en cada madre y padre en su lucha por llevar el
sustento al hogar, convirtiéndonos en quienes no somos y sacando lo
peor de cada uno, como seres sin moral ni valores, que al ver
amenazada nuestra supervivencia y estabilidad, sacamos a relucir lo
peor de nosotros. ¿Donde esta la utopía de vivir dignamente? ¿Donde
esta el país que nos prometieron?.

Hace algunos años por allá en el 2000, sentía que podía
lograrlo todo, tener un carro, mi casa, establecer las bases de mi
vida antes de los 30, hoy después de 2 títulos universitarios, sin
vicios, sin hijos y ahorrandolo todo como me es posible, apenas me
alcanza para pagar los gastos básicos, ganando “bien” con un
salario que cubre 2.5 sueldos mínimos y que aún así no
tengo esperanza de que el futuro ideal que una vez quise para mi se
vea materializado, esto no es más que una pequeña muestra de muchas,
pues esta es la historia de tantos jóvenes venezolanos que sentimos
que la semilla que se plantó en nuestra generación sencillamente se
pudrió, no hay frutos para recoger. No daremos al país el aporte que
estamos ansiosos por entregar.

Estamos en el país del ministerio para la suprema felicidad, de
comandantes infinitos y de presidentes que llenan su discurso de paz,
de candidatos que juran creer que el tiempo de dios es perfecto, pero
olvidamos que cada minuto muere un venezolano violentamente y que
nuestra guerra civil nunca decretada se lleva cada año entre 200 mil
a 300 mil almas a quienes el tiempo de dios no les alcanzó, que la
promesa del socialismo nunca se cumplió y que la patria quizás ya
haya muerto con ellos.

Aunque tal vez nadie este de acuerdo en lo que escribiré a
continuación es una verdad que se puede leer entre las líneas del
día a día, no veo un país prosperó mientras sigamos malgastando
nuestros recursos, tenemos que entender que de nada me sirve “raspar
un cupo” para ganar algo si esta acción hará que mi moneda se
devalué y que esa movida vista como inteligente en realidad lo que
esta es restándole valor al dinero que tengo ahorrado, de nada sirve
votar por un Diosdado porque me va a dar una casa o un trabajo, si
escogiendo políticos honestos puedo conseguirlo por mi mismo sin
deberle el favor a nadie, de nada me sirve tener petróleo si en los
anaqueles no hay nada para comprar, no hay país prospero con gente
corrupta e improductiva pero en esto se me puede ir la vida
escribiendo líneas que la gente estúpida, floja, ladrona y sin
visión van a leer, esto lo escribo para quienes intentan superarse,
quienes buscan en otros experiencias o sentimientos similares para
saber que no están solos y que somos una mayoría que tenemos la
responsabilidad de enseñarle a esa gente inculta y dañina, como es
que el país debería funcionar, que no podemos decirle a nuestros
hijos que se apañen a estos tiempos y sean como la gente que los
rodea, sino más bien decirles que sean distintos y que hagan lo
correcto sea cual sea el resultado, sin favoritismos, con la
pretención y el orgullo de un verdadero país mejor.

Venezuela ahora mismo no es un país de los venezolanos, es el país
del chino, que viene con algunos dólares, monta una tienda al detal
para revender la comida que nuestra supuesta soberanía alimentaria
nos debería garantizar, porque aquí al parecer no hay vendedores, es
del iraní que vino con contrato en mano para hacer casas con la
constructora de su país, porque aquí al parecer no hay albañiles,
ni ingenieros preparados, es del cubano que vino aquí a vivir gratis
en una casa del gobierno, a cobrar por un trabajo que puede hacer un
venezolano y a llevarse lo que pueda para su mal pudiente país, todos
ellos vinieron aquí a evadir impuestos, todos ellos no pasan las
necesidades que un venezolano conoce. Somos extranjeros en nuestra
propia tierra.

He vivido mucho tiempo pensando que con sólo ser honesto y sincero
todo lo demás llegaría sólo, pero esto no es verdad, somos
cómplices de las injusticias y no hacemos nada más que escondernos y
quejarnos, escondernos y callarnos, muchas veces para salvaguardar
nuestra integridad física, pero nos estamos desgastando poco a poco,
injusticia tras injusticia, nuestra integridad moral nos pide
acción, demanda que le regresen eso que esta allí, que no se ve pero
que sabemos que nos han quitado, eso que nos deja pensando si pudieras
haberlo hecho mejor pero que no lo hiciste por miedo, porque era
arriesgado y que no es así como debería ser. No diré que es pero
sabes a que me refiero porque eres una persona correcta.

Estamos al borde, no lo se, aquí nadie puede asegurar que este juego
ha llegado a su fin pero perdimos, todos perdimos, perdimos la
oportunidad del mejor país posible, al malgastar todos los recursos
que en el período de bonanza petrolera que no aprovechamos, las
generaciones futuras ya no piensan en trabajo y superación, sino
pedir lo que supuestamente nos pertenece porque alguien de la 4ta nos
lo quito aunque nunca hayamos hecho nada por ganarlo, perdimos el
respeto que teníamos hacia nuestros hermanos, perdimos la fe en una
nación bendecida con frutos que nunca cultivo, admiramos lo bueno,
nos gusta lo bueno, nos gusta disfrutar de lo bueno, pero no hacemos
nada por merecerlo y mucho menos por producirlo aquí, estamos más
interesados en exhibir los logros de otros que los nuestros y lo del
país siempre es peor. Nos auto condenamos, somos pesimistas y
ponemos una barrera que no existe, porque no hemos sufrido lo
suficiente para entenderlo y esa es la única razón por la que toda
esta tragedia quizás valga la pena, para que aprendamos a valorar
esta tierra.

Prof. Mervin Díaz
Mervindiazlugo@gmail.con
@MervinDL

DolarToday

 

¡COMPARTE EN TUS REDES SOCIALES!

arrow
 

Enviar por WhatsApp

 
 
 

 
¿Cuál es tu opinión?
 
 
*