¡HECHO EN SOCIALISMO! Por primera vez en 3 años se registra desnutrición en hogares venezolanos

Dolar Today / Feb 19, 2017 @ 11:00 am

¡HECHO EN SOCIALISMO! Por primera vez en 3 años se registra desnutrición en hogares venezolanos

Los perros flacos son el mejor indicador del hambre, enseñó el médico rural José María Bengoa (1913-2010), y es lo que la investigadora Maritza Landaeta-Jiménez, de la Fundación Bengoa, pudo constatar en su estudio sobre alimentación, que forma parte de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de 2016, presentada el viernes. Por primera vez, en 3 años que se realiza esta evaluación, la desnutrición apareció en 3,9% de 6.413 hogares venezolanos y se le reconoce como un problema de salud, ocasionado por la falta de comida.

“Estamos ante una crisis global de servicios, la inflación galopante, escasez y desabastecimiento fuera de control, y una muestra de que en la red pública de instituciones de alimentos hay alta corrupción, lo cual evidencia que los alimentos no llegan a los más necesitados, y lo hemos demostrado en diferentes variables”, expresó tras aclarar que el estudio no considera datos de talla y peso.

Uno de los aspectos que calificó de preocupante es el salto en el número de comidas diarias. Mientras en 2014 solamente en 10,2% de hogares se hacían 2 comidas y en 2015 la cifra era 11,2%, en 2016 aumentó a 32,5%, es decir, 9,6 millones de personas hacen menos de 2 comidas al día: “Esto es parte de lo que observamos cuando en todos los ambulatorios y otros centros de salud llegan personas con signos importantes de desnutrición, y está subiendo en todos los niveles sociales pobres y de clase media, y se ve en niños, mujeres embarazadas y ancianos. Los venezolanos estamos consumiendo calorías de guerra: tenemos bajos niveles calóricos, la mayoría de la población está por debajo de 2.000 calorías bajas”.

En algunos hogares se observó que alargan el horario para las comidas. 93,2% declaró que hacen solamente el almuerzo para ahorrarse el desayuno.

Al preguntárseles a los encuestados sobre calidad de alimentación, 24,9 –el rango más alto– consideró que es deficiente, mientras que 23,8% dijo que era monótona, lo cual significa que casi 49% de los hogares tiene una alimentación deficiente. “Ambas tienen una connotación similar. Un criterio nutricional es que la comida debe ser variada”, indicó Landaeta-Jiménez.

Otro de los resultados fue el cambio drástico en el patrón del consumo del venezolano.

En la compra semanal, 84% de hogares adquiere harina de maíz, seguida de arroz (71,2%), harina de trigo (69,7%) y luego hortalizas (63,9%) y tubérculos (52%). Estas dos últimas desplazaron a las proteínas, como la carne, el pollo, y las grasas, que se redujeron en 34% en la ingesta y que son beneficiosas para el sistema endocrino.

Al analizar la diferencia en la compra semanal de alimentos en los últimos tres años, se determinó que en 2016 los tubérculos y las hortalizas son los más demandados en todos los niveles de pobreza, incluso en los recientes. “En la alimentación complementaria de los niños, los teteros se están haciendo con agua de ocumo y de yuca”, dijo.

El desequilibrio en el consumo de productos tendría relación con el dinero disponible para adquirirlos. 93,3% afirma que el ingreso no le alcanza para comprar comida, lo cual indica la presencia de la inseguridad alimentaria en la vida del venezolano, según Landaeta-Jiménez. Solo 5,9% consideró que dispone de ingresos suficientes. 86% de las familias come en su casa, en contraste con 55% que el año pasado lo hacía.

“La alimentación en Venezuela se desplomó”, aseguró la investigadora, y eso se refleja en la pérdida de peso. En 86,3% de hogares de pobreza extrema perdieron hasta 9 kilos y eso tiene que ver con el número de comidas. 72% perdió peso no controlado y, señaló, eso produce gran impacto en la salud: “Los nefrólogos dicen que están llegando personas con problemas renales. Igual pasa con la hipertensión arterial”.

“Todo esto es una evaluación negativa de una política para atender a los pobres, pero los indicadores señalan que estos no son protegidos adecuadamente por las políticas sociales del gobierno. Que aumente la desigualdad, que los más necesitados no tengan acceso a la harina de maíz que se usó para combatir la anemia, y que 63% de niños en hogares pobres la tengan, es imperdonable en este país”, lamentó.

 

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