¡LAPIDARIO! Carta abierta a la joven bachiller excluida por el régimen de Maduro de las Universidades venezolanas

DolarToday / Jun 23, 2015 @ 6:00 pm

¡LAPIDARIO! Carta abierta a la joven bachiller excluida por el régimen de Maduro de las Universidades venezolanas

LA EDUCACIÓN ES EIDÉTICAMENTE UN DERECHO HUMANO, NO
SUJETO A MANIPULACIÓN NI A INTERESES POLÍTICOS

Por Vecnar Cordero

La eventualidad y el destino de las circunstancias comunicacionales, como por acto de magia, colocaron a mi disposición la epístola que la joven bachiller y menor de edad, Alexandra De Jesús Villegas Lozada,  publicara en su cuenta  de facebook dirigida al ciudadano Manuel Fernández, Ministro del Poder Popular para la Ciencia, Tecnología e Innovación. Una carta a través de la cual solicita una explicación y la razón por la cual ella teniendo un índice académico de 19,4 no pudo entrar a estudiar medicina en la UCLA o en alguna  ninguna otra universidad del país. Una Carta magistral que ha tenido trascendencia nacional e internacional, no sólo en base al mensaje a que se contrae sino en virtud de la  sapiencia, sensatez y cordura  con que fue escrita. Una  misiva diseñada con la mesura y respeto que caracteriza a cualquier persona virtuosa, con un lenguaje claro y adecuado, exenta de procacidad, petulancia o acrimonia. Tal vez su formación cristiana la ha inducido a utilizar, uno de esos valores de naturaleza bíblica que como la prudencia caracterizan al hombre sabio e inteligente. En efecto reza la Biblia: Proverbios 10: 13, 19. “En los labios del prudente se halla la sabiduría…”. Incontrovertiblemente, cualquier conducta que adoptemos fuera del ámbito de la prudencia nos induce a ser calificados de procaces, insolentes, alocados e insensatos. Estos son los calificativos que a menudo suelen esgrimir aquellos que se creen dueños del mundo, llenos de vanidad, arrogancia y autosuficiencia, a quienes el poder parece haberles entregado fueros y privilegios para humillar y manipular mediante discursos fatuos e impertinentes a la gente humilde de corazón, a un cierto sector del pueblo que repite y repite sus mismas frases y consignas sin saber por qué, encarnando el mismo lenguaje de insultos e improperios de los amos del poder, generando odio y violencia.

Lamentablemente, la prudencia no es ni ha sido ejercida por los presuntos líderes del Gobierno actual que afirman constantemente representar el amor y la paz. ¡Mentiras, engaños y más mentiras!. Todo lo manipulan y tergiversan para su beneficio. Obviamente, esto es lo que ha acontecido con la Carta de la joven Alexandra: un estallido de comentarios perversos de algunas personas, cuyo origen ponen en duda si son de su propia y espontánea autoría, o si emanan o son ordenados por terceros interesados. Comentarios escritos y televisados. Un ejemplo de ellos es la comunicación emitida por una tal Rosa Pérez, donde expresa entre otros particulares que es  <<una joven de 19 años, oriunda de un pueblito al que probablemente jamás Alexandra se atrevería pisar, que sus padres, son gente  que provienen de “los ranchos con techo de zinc y con letrinas”, y que ella “fue criada en los cordones de miseria que tanto asco le producen a Alexandra”. Sucesivamente le increpa, que  “luego de leer tu lamentable lloriqueo de una “niña de bien”, uno se hace preguntas, tontas pero preguntas al fin. Por ejemplo, empecemos por ésta: ¿quién te dijo a ti que la medicina es “una profesión prestigiosa”? En tu mundo un médico vale más que un bombero, por citar solo un ejemplo. ¡Y ni se diga de otras profesiones porque tú debes ser de esas personas que, al graduarse, comienzan a mirar por encima del hombro a todo el mundo!. Imagino que para ti una enfermera es sinónimo de miseria, marginalidad y probablemente “tu vocación de ser médico” no te permita mirar a las personas de otra manera. Eso es muy triste porque gente como tú son las que han permitido que la medicina se haya convertido en una carrera en donde lo único que importa es hacer dinero…omissis…. Pero, yo te dije que no iba a ofenderte aun cuando tus palabras son, en esencia, un caudal de insultos. Tu naciste en el mundo de la competencia (casi siempre desleal), el individualismo y la prepotencia social de creerse superiores…omissis…Tú más que nadie sabes que dentro de los infiernos sociales en los que ustedes viven no hay libertad de expresión, ya que si alguno de ustedes se les ocurre pensar diferente, simplemente los denigran”…omissis… ¡Y ojalá que durante tu futura carrera de medicina, te cruces con algún profesor que te ayude a perder el asco que te producen los pobres de este país!. Yo también estoy a la espera de mi asignación y deseo algún día llegar a ser MÉDICA, porque soy una joven que sueña con ayudar a quienes DE VERDAD sí fueron excluidos, no solo de las Universidades sino de cualquier posibilidad de Educación>>.

A todas luces, se observa que esta joven Rosa Pérez debería consultar presuntamente a un psicólogo o probablemente a un psiquiatra, toda vez que del texto de la Carta enviada al Ministro no se desprende absolutamente nada de lo que ella le imputa a bachiller Alexandra. Creo que su conducta es producto del fanatismo político y tergiversaciones que a menudo hacen los dirigentes políticos del Gobierno. Diríase copia fiel y exacta, contra todo aquél que discrepe de las políticas gubernamentales o que exija el cumplimiento que constitucional y legalmente le corresponda, como es el derecho a cursar una carrera universitaria cuando un alumno o alumna dado su promedio de calificaciones lo hace acreedor indiscutible  de ser incluido como tal, que en el caso concreto de Alexandra, con un promedio superior a diecinueve puntos, le fue negada su oportunidad para estudiar medicina. Ciertamente, y esto no lo puede rechazar ni ocultar nadie, la medicina es una carrera prestigiosa, porque no todos los estudiantes, aún cuando aspiren cursarla, tienen vocación para hacerlo.  A veces siento que existen personas que las caracteriza la envidia, o el hecho social de no poder alcanzar las metas propuestas logradas por otros. Esto no es humildad, son celos puro y simple. De aquí que siempre he sostenido que más allá de cualquier sistema político, el desarrollo y crecimiento del hombre en el orden ético y dianoético es producto de su inteligencia, de su amor al trabajo, de su tenacidad y de la manera como afronta las dificultades. No debe estar subordinado al que le den o regalen, a la limosna o a las ayudas sociales.

Creo que es propicio recordar de Jean William Fritz Piaget, epistemólgo y psicólogo,  su brillante teoría en la que demostró que el desarrollo cognitivo en el joven es marcado: se pasa de una lógica concreta a una lógica formal, que les permite pensar más allá de los límites de lo real. Esa posibilidad de traspasar los límites de lo sensible y entrar en los dominios de lo abstracto por imperio de la razón es lo que hace que el joven se plantee diversas hipótesis y se abra a las “infinitas aristas de lo posible”. Tiene una avidez por lo intelectual, por el saber y juzga las normas y los valores desde un punto de vista moral: el deber ser, como orden racional e ideal. Ahora bien, ¿cuál es el saber que busca el joven actual? ¿cuáles son los valores que lo impulsan? Son preguntas de muy difícil respuesta,  pero en el caso de Alexandra, no hay dudas que el saber que ella busca y que es la razón de su carta enviada al ciudadano Ministro Manuel Fernández no es otro, como ya se ha señalado, que estudiar medicina, toda vez que reúne todos los requisitos y méritos para hacerlo.

Finalmente, debo señalar  que no es posible que se haya utilizado esta carta para que los medios de comunicación comprometidos con el Gobierno como es el programa de Zurda Konducta dediquen parte de sus espacios para denigrar de la joven Alexandra, tratando de cautivar el inconsciente de los venezolanos, cual embeleso satánico, para repetir y hasta expresar en letanías frases que  excitan al fanatismo y al odio.

No puedo pretermitir, que  nuestra Carta Magna es categórica en cuanto a la esencia y deber ser de la educación, cuando ad litteram en su Artículo 102 expresa: “La educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria…omissis ….La educación es un servicio público y está fundamentado en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social consustanciados con los valores de la identidad nacional, y con una visión latinoamericana y universal….”.

Mutatis mutandi, a través del pensamiento único sin tomar en consideración la diversidad de opiniones o corientes del pensamiento jamás se alcanzará la verdad ni seremos libre. Insistir en una educación esclavizada, sería insistir en la ignorancia, la injusticia social, la miseria y la ausencia de valores; sería negar los valores supremos del Estado democrático venezolano. ¡O se vive en democracia o se vive en dictadura!, o se vive conforme a la verdad o se vive conforme a la  mentira, o vivimos en una sociedad impregnada de odio o vivimos en una sociedad donde impere el amor. De igual manera nadie puede poner en duda que la democracia, tal como significa etimológicamente es el verdadero poder del pueblo. Vivir en democracia es vivir conforme a la palabra de Dios: existir y comportarse como hombres y mujeres de bien, justos, solidarios, honestos y amantes de la verdad y de la paz.

En conclusión: A la joven Alexandra Villegas le asiste absolutamente el derecho de cursar estudios de medicina en una Universidad Pública en Venezuela, en un todo conforme con nuestra Carta Magna y  Principios Fundamentales y demás leyes, en que se sustenta nuestro Estado Democrático y social de derecho y de justicia. Un derecho que le asiste a todos aquellos que reúnan los requisitos para hacerlo, sin discriminación ni exclusión alguna, sin dejar de destacar que los alumnos con vocación en dicha carrera y con promedios de calificaciones sobresalientes deben ser privilegiados como sucede en la mayoría de los países del mundo con alto índice en el hacer pedagógico. LA EDUCACIÓN ES EIDÉTICAMENTE UN DERECHO HUMANO, NO SUJETO A MANIPULACIÓN NI A INTERESES POLÍTICOS.

Para la joven Alexandra, un pensamiento para reflexionar, de fe y esperanza:

 

Quien te lastima te hace: FUERTE

Quien te critica te hace: IMPORTANTE

Quien te envidia te hace: VALIOSA

y a veces es divertido saber que aquellos que te desean lo peor…

tienen que soportar que te ocurra LO MEJOR!!!

TENACIDAD Y FORTALEZA. ¡QUE DIOS TE BENDIGA!.

 

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