LO QUE USTED NO SABÍA DEL ILUSTRE MATEMÁTICO: “Merentes se rumbea al Chavismo” ¡Chapeau Nelson!

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LO QUE USTED NO SABÍA DEL ILUSTRE MATEMÁTICO: “Merentes se rumbea al Chavismo” ¡Chapeau Nelson!

DolarToday / Oct 23, 2015 @ 11:30 pm

Conocí a Nelson Merentes en los 80, un morenito simpático, así tipo Aristóbulo, que le caía bien a todo el mundo y que parecía todo menos matemático. Pero se graduó y entro de Profesor, entre otras razones porque como se podía rechazar a un izquierdoso de nuestra ilustre Escuela. El tipo iba a todas las reuniones, no dejaba de ir a clases y siempre estaba dispuesto a ayudar.

Como profesor era maluco, y como estudiante del Postgrado hacía sentir mal a los estudiantes de pregrado que eran invitados a los cursos de Postgrado. El problema era que hacer con Nelson. Algún Decano con iniciativa decidió que lo mejor era decirle que se fuera a hacer un Doctorado, que la Universidad se lo financiaba, muéstrame una carta de aceptación y la Ecole Polythecnic, la Lomonosov o el Friedrich-Wilhelms era suyos.

Pero Nelson escogió la Eotvos en Hungría, mas ideológicamente pura y para sorpresa de todos, regresó al tiempo con su Doctorado justo a tiempo para el primer golpe de Chávez. Nadie sabe si Nelson se adelantó a los tiempos y con esos dólares universitarios consiguió un aventajado estudiante (o Profesor) de la Eotvos que le escribiera un par de papers y lo Doctorara. La vaina fue que Nelson regresó Doctor y no había manera de que la UCV se quitara ya ese lastre de encima.

Ya de regreso, Nelson se metió a político. A pesar de su mediocridad como científico, decidió lanzarse con el apoyo del chiripero al puesto de Decano del CHCH. No solo ganó, sino que se acerco a un grupúsculo de verdaderos izquierdosos, Giordani, Navarro, Morles, Montilla, con los cuales terminó visitando a Chávez en Yare. Y mientras los demás querían cambiar a Venezuela y después al mundo, Nelson no, el sólo aspiraba a ser “Rectol” de la Universidad Central de Venezuela. Imagínate de Naiguatá a “Doctol” y después a “Rectol”. Ese era el plan.

Por eso fue que cuando Chávez ganó y empezó a ofrecerle cargos a Nelson el le decía, no Presidente, yo sólo quiero servir a la UCV. Ese es mi destino. Chávez se lo creyó en insistió, pero Nelson le dijo no al cargo en la Constituyente. Presidente, yo me encargo de que la oposición sólo logre cuatro gatos en la Constituyente y Ud. Me ayuda a ser Rector. Nelson habló con Ríos y otros panas y efectivamente, sólo cuatro gatos de la oposición fueron electos gracias al “Kino” de Nelson. Su gloria y su rumba estaban garantizadas. De Ríos y de los panas, nadie se acordó, mucho menos el Comandante eterno.

Como faltaba tiempo para las elecciones en la UCV y Nelson necesitaba plata para su campaña y para las fiestas en Naiguatá (donde ya era todo un personaje, con Doctorado y real), Nelson aceptó ser parte del llamado “Congresillo” que “Gobernó” ilegalmente a Venezuela durante 90 días entre la Constituyente y el nuevo periodo Presidencial. Esto puede parecer una tontería, excepto por un detalle: Nelson fue el único miembro del Congresillo que no había sido electo para la Constituyente con lo cual refrendaba la ilegalidad y origen no democrático de este cuerpo.

Pero Nelson sonreía porque su meta de ser Rector estaba cada día mas cerca. Excepto que la sonrisita no fue suficiente para llevarlo a Rector. Para el momento de la elección, ya la UCV estaba decepcionada de Chávez y los académicos resentidos que los rodeaban y asesoraban, Nelson entre ellos. De los tres candidatos a Rector, Nelson no sólo no paso a la segunda vuelta sino que no llegó al 10% de los votos. Se perdieron esos reales, pero no las rumbas.

Nelson llamó a Chávez y le dijo que ahora si le interesaba un cargo en el Gobierno, preferiblemente en la áreas de su interés: Ciencia y Economía. Así nació el mito de que su Doctorado tenía que ver con Economía, mito que perdura hoy en su página de Wikipedia, como si el operador de Banach SV^2 tuviera algo que ver con eso. Si, lo mismo que tiene que ver con técnicas de ADN recombinante: Nada.

Y Chávez nombra a Merentes Vice-Ministro de Finanzas, nombramiento que asombró a propios y extraños, ya que el de turno era prestado de PDVSA y de buena reputación. Pero no había problema, Nelson fue nombrado a un segundo Vice-Ministerio, inexistente hasta el momento, sin responsabilidades claras, pero desde donde sería capaz de seguir rumbeando él y rumbeándose al Chavismo.

De ahí ascendió violentamente, siendo nombrado Ministro de Finanzas por un Chávez que pensó Nelson sabía algo de eso. Ahí Nelson movió unos reales del FIEM para pagar lo que tenía que pagar, pero la Oficina Económica de la AN lo descubrió.. Chávez tuvo que pasarlo a Ciencia y Tecnología, pero ese pasó probablemente frustró el futuro político de Francisco Rodríguez, quien a diferencia de Nelson ha pasado 16 años casi llegando a Ministro sin lograrlo. Y la sonrisa de Nelson tiene mucho que ver con ese chasco.

Rápidamente Nelson se regresó a la parte financiera, donde están los churupos y con su sonrisita de yo no fui siguió rumbeándose al Chavismo. Primero fue Presidente del Bandes, donde si estaban los reales. Después volvió a Finanzas de Ministro. De donde pasó a al Banco Central de Venezuela. Después volvió a Finanzas, para ahora volver al Banco Central de Venezuela.

Y en el medio, las parrandas y fiestas continuaban en Naiguatá. Nada mal para un Matemático, Doctor a duras penas, que no sabía lo que era un bono el día que Chávez fue electo.

Pero con esa sonrisa, la burla al Chavismo ha dado para todo. Porque Nelson y su sonrisa estaban presentes el día que se estableció el control de cambio, el día que se emitieron los primeros bonos Bolívar/dólar, el día que se creó el Sitme (Un sistema para los próximos 100 años, dijo el hiperbólico Nelson en ese momento, el día que se creo el Sicad 1, el día que se creó el Sicad 2 y la semana pasada su sonrisa irreprensible apareció en las discusiones con Marco Torres y la banca y las Casas de Bolsa. El experto, el que si sabe, la sonrisa. Pero al final, la rumba continúa.

Nelson se rumbea al Chavismo, a Chávez, a Maduro. Giordani, Navarro, Montilla, Ramírez ya no están. Pero Nelson y su Mercedes Benz siguen finos, rumbeándose al Chavismo de Lunes a Viernes y a Naiguatá los fines de semana. Por supuesto, si su presencia es requerida en Beijing, el está dispuesto a sacrificarse.

Al final, Nelson es el estereotipo del vivo venezolano, rumbeador, flojo, fiestero, exitoso, echón y simpaticón. Y la verdad es que la forma en que se ha burlado del Chavismo, lo hace simpático como ningún otro.

¡Chapeau Nelson!

 

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