¡LOS ROSTROS DE LA MISERIA! “Me pongo a llorar porque no quisiera vivir más, es difícil”

DolarToday / Aug 28, 2016 @ 9:00 am

¡LOS ROSTROS DE LA MISERIA! “Me pongo a llorar porque no quisiera vivir más, es difícil”
MARACAIBO VENEZUELA: 26/08/2016 NO COMEN POR FALTA DE COMIDA, ES EL CASO DE ANDREINA LINARES JUNTO A SU HIJO JOSE ANGEL DIAZ DE 10 AÑOS DE EDAD QUE SUFRE DE LA ENFERMEDAD DE HUESOS DE CRISTAL, MIENTRAS QUE LA MADRE ES INCAPACITADA DE UNA PIERNA Y PADECE DE TENSION ALTA EN LA GRAFICA MADRE E HIJO SIN COMER LAS TRINITARIAS, SECTOR 5

En una de las polvorientas calles del sector 5 de Las Trinitarias vive, en una pieza alquilada, Andreína Linares, de 48 años, con su hijo. Están y se sienten solos, tanto que el deseo que los embarga es de “morir para no sufrir más” . Ambos están enfermos. Ella hace seis años se partió la tibia y el peroné ocasionándole trombosis de hueso y fractura de rodilla, mientras que José Ángel lleva sus 10 años de vida con osteogénesis imperfecta, mejor conocida como la enfermedad de los huesos de cristal. Ambos aguantan hasta dos días sin comer, solo tomando agua.

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Por Mariela Nava / La Verdad

La miseria recorre como una sombra cada rancho, cada pieza de concreto a medio terminar, cada mirada llena de penuria de las casi 10 mil familias que viven en el sector superpoblado del oeste de Maracaibo. Pobreza que no perdona a niños, ancianos o mujeres, es para todos igual. El menú es harina o arroz que en el caso de Andreína rueda por su garganta con un sabor amargo a causa de las lágrimas y el desespero. “Cuando tengo, comemos pan, cuando no, comemos arepa sola. En el almuerzo lo que nos dan en el comedor y si tengo, compramos un poquito de arroz y comemos todo el día”.

Cuando La Verdad llegó a la vivienda ya la familia tenía 20 horas sin comer. “No tengo comida. No hemos comido nada desde ayer, no hemos desayunado y tampoco tengo nada para el almuerzo. Me pongo a llorar porque a veces no quisiera vivir más, es difícil”.

La mujer se apoya con un bastón, necesita una rodillera para caminar sin dolor. Eso no es impedimento para que salga a pedir algo que darle de comer a su hijo. “Cuando no puedo caminar, pasamos hasta dos días sin comer. Al niño lo mando a donde mi hija que vive en el sector El Valle a buscar comida, pero a veces regresa sin nada”. Linares, quien fue abandonada por su esposo hace un año, prefiere como toda madre que su hijo coma, aunque ella sabe que solo puede aguantar dos días sin comer, porque “tengo problemas en el corazón y me ahogo”.

“¡Allá viene con la taza vacía!”, lamentó Andreína, mientras José Ángel cruzaba el portón de su patio. Él se fue a pie a pedirle a su hermana “algo de comer”, pero ella está en la misma situación. Hace seis años el muchacho no va al Hospital de Niños para recibir tratamiento y valoración médica. Hasta ahora lleva cuatro fracturas y a pesar de eso ayuda a su madre en lo que puede.

Desconsuelo

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“José Ángel Díaz, con Z”, dice el pequeño hombrecito al presentarse. Aunque quiere explicar lo que siente, el llanto le corta la respiración. “Lloro porque no hemos desayunado ni almorzado. Cuando tengo mucho rato que no como, me dan ganas de vomitar, mareo y dolor de cabeza. Me pongo a pensar en que si tuviera un papá que me ayudara, pero es como si no tuviera, me siento solo y abandonado”.

A pesar de las dificultades, el niño a quienes sus maestras “ayudan con lo que pueden y sus compañeritos, a veces, le dan desayuno”, pasó a quinto grado con ”B”. Este año tal vez no asista al colegio porque “no hay para uniforme ni cuadernos”, advierte su mamá. El infante tiene dos años yendo a clases con un solo cuaderno. “Cuando me dice que tiene hambre me pongo a llorar y espero la voluntad de Dios, Él es el único que nos ayuda”.

Cifras oficiales

La pobreza en Venezuela se ubicó en un 33,1 por ciento, lo que supone la situación de dos millones 434 mil 35 familias, al cierre del primer semestre de 2015, según informó el Instituto Nacional de Estadística después de más de un año de silencio en las cifras sobre este indicador.

De este número, 683 mil 370 familias son “pobres extremos”, lo que representa el 9,3 por ciento de las familias, según señala el estudio que mide la “pobreza por ingreso”, un número superior a los 8,4 por ciento de registrados en el mismo período del año anterior, y que también fueron dados a conocer en este estudio. Este número demuestra un aumento progresivo de la pobreza extrema en el país durante los últimos años y que había roto su piso en 2012 cuando logró bajar el número hasta 6 por ciento.

Un millón 750 mil 665 familias se encuentran en situación de pobreza “no extrema”, es decir el 23,8 por ciento. El INE registra que en el país con las mayores reservas de petróleo del mundo solo cuatro millones 930 mil 666 familias son “no pobres”. Venezuela experimenta actualmente una de las peores crisis económicas que ha vivido, exacerbada además por la caída de los precios del petróleo que han mermado hasta un 70 por ciento de los ingresos del país, según reseñó EFE.

 

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