Luis Vicente León: No se tienen que dar todas las condiciones electorales para participar

@DolarToday / Dec 19, 2019 @ 7:00 pm

Luis Vicente León: No se tienen que dar todas las condiciones electorales para participar

Desde su periplo en China, adonde asiste a un seminario, Luis Vicente León conversó con PANORAMA para hacer un balance del 2019. En ese sentido reconoce que, incluso de cara al 2020, “no hay forma de salir de la crisis sin pasar por una negociación”.

Heilet Morales / Panorama

El presidente de Datanálisis, quien además es una de las voces más influyentes en la opinión pública del país, está claro que la mejor negociación no dejará condiciones electorales óptima, en ese sentido agrega: “No es verdad que se tienen que tener todas las condiciones para participar. Eso es miope, porque no las vas a tener, al final, es un debate prácticamente ideológico: ‘Participo si todo no es perfecto’, pero como nunca es perfecto, entonces nunca participo y si nunca participo no hay ‘momentum’ y no produzco el cambio que es lo que, en efecto, ha ocurrido en Venezuela”.

Al hacer una valoración de la oposición y sus más recientes tropiezos, especialmente el de Calderón Berti cree que “no quiere decir que están aniquilados, eso quiere decir que están divididos, fracturados con retos gigantes para reestructurar sus fuerzas y esa es parte de la lucha. Ahora aniquilados no, aniquilados no están nunca”.

Al referirse al Gobierno no lo duda, “en la destrucción total de la economía, perdió su capacidad de control, que es por cierto la fuente de corrupción más grande en la historia del país”.

— Una nueva negociación en el 2020 es posible, si se diera, ¿cuál sería la recomendación que usted haría para esa posibilidad?

— Siempre es posible una negociación política y en mi opinión va a ser al final la vía a través de la cual se busquen algunas soluciones al problema venezolano, no hay forma de salir de la crisis sin pasar por una negociación.

Qué pasa, la gente tiene una impresión de lo que es una negociación que no necesariamente es correcta. La gente se la imagina como la ha visto hasta ahora, es decir, unas mesas grandotas donde se reúne Gobierno y oposición y ahí están esperando una solución que en el caso más simplista se sientan y se ponen de acuerdo sobre cuándo viene una elección y cómo se cambian instituciones que, además, se convertirán en instituciones serias y transparentes. Entonces, con condiciones adecuadas se va a una elección que, por supuesto, va a ganar la mayoría que en este caso, sin duda, es la oposición y después se produce un cambio sin mayores complicaciones. Eso es una película de Hollywood, de esas que tienen un final feliz, pero que son realmente rosa.

Un proceso de negociación real saliendo de una revolución que tiene 20 años que controla al país completamente, que tiene controles de armas, controles militares, que controla el poder y además tiene vínculos internacionales, intereses encontrados no sale así.

La negociación es un tema muchísimo más complejo, más difícil, que no se refiere necesariamente a negociaciones formales en una mesa pública, sino que tiene presiones que otorgan poder de negociación a las partes, incluyendo a la oposición, para obligar a algunos actores, como los que están en el sector militar; presiones para que se hagan concesiones o apertura para poder garantizarse ellos cierto equilibrio a futuro y que además en esas negociaciones se garantice que pase lo que pase, incluyendo elecciones, la élite dominante, tanto militar, como civil, preserve algunos elementos de poder, que el sector militar preserve su poder militar, que el sector civil preserve sus espacios de poder con los que se pueda defender en el futuro y además se preservan las integridades personales y familiares, más el control del poder económico o patrimonial de esos sectores.

Entonces, son negociaciones que vienen públicas y también privadas o secretas o es que, por ejemplo, la gente cree que Evo Morales se fue en llamas después de que lo sacaron del poder, o sea se fue en un avión; y qué era, una negociación política. Los militares que se quedaron preservan el poder y a pesar de que era el Alto Mando militar de Evo Morales, que era perseguido, a ninguno de ellos los tocaron. Qué es eso, una negociación política, todo eso es negociación; y solo es exitosa cuando el poder de negociación de las fuerzas de cambio es superior a la del otro, sino simplemente son negociaciones para convivir, para subsistir, para mantenerse, pero nunca terminan en una salida.

— Hasta ahora, del lado opositor, ha primado la estrategia de que no hay acuerdo hasta que no está acordado todo… ¿qué nos resultó de eso?

— En efecto, el hecho de que tú sientas que no se puede desarrollar una negociación, una elección, una solución hasta que tengas todas las condiciones dadas es jugar a que puede demorarse muchísimo tiempo, como hasta ahora lo hemos visto, sin que en realidad termine por concretarse una posibilidad real de cambio.

Creo que eso es un error. Eso simplemente impide que avances, te quedas congelado en una situación que no hay forma de avanzar, porque no es verdad que vamos a tener unas elecciones con todas las condiciones electorales que estás deseando, pero tampoco es cierto que esa va a ser la única vía para rescatar los equilibrios y ganar.

Si miras la mayoría de los casos de cambio en el mundo, como por ejemplo el de Toledo en el Perú para sacar a Fujimori; o el mismo caso más reciente de Bolivia, donde la oposición participó en los eventos electorales sabiendo que Evo Morales controlaba el poder, aparentemente controlaba a los militares, controlaba a las instituciones; tanto es así que a Toledo así como a la oposición en Bolivia, en efecto los terminan robando, eso que ellos sabían que iba a pasar sucedió y se usó el poder institucional para tratar de impedir el éxito.

Sin embargo, precisamente la violación de los derechos frente a una oposición mayoritaria que sí se había manifestado y que tiene la fuerza para luchar por sus derechos, se convirtió en un “momentum” político que produjo la salida de sus presidentes.

No es verdad que se tienen que tener todas las condiciones para participar. Eso es miope, porque no las vas a tener, al final, es un debate prácticamente ideológico: ‘Participo si todo no es perfecto’, pero como nunca es perfecto, entonces nunca participo y si nunca participo no hay “momentum” y no produzco el cambio que es lo que, en efecto, ha ocurrido en Venezuela .

Además desarmas tus elementos de lucha más importantes que son los procesos electorales que, buenos o malos, siempre son grandes riesgos para los presidentes en el poder, sobre todo cuando son minoría, y tú estás regalándole al Gobierno que no existan momentos de riesgo.

— Hay temas como el de la ley para financiar el sistema eléctrico vía CAF que tiene más detractores en la oposición que en el Gobierno, ¿cómo se come eso?

— Sobre el tema de la ley eléctrica que trata de ayudar, en ella ni siquiera se está planteando resolver el tema de fondo del sector eléctrico que sería carísimo, larguísimo y muy complejo, estamos hablando de un tema paliativo para unas zonas que en efecto, se pueden considerar en emergencia humanitaria, como el caso del Zulia.

Qué pasa ahí, yo entiendo que la oposición tiene todo el derecho del mundo de que si se van a pedir recursos prestados se revisen, que sea absolutamente transparente, que sean auditados, que no ocurra lo que sucedió en el pasado cuando hubo actores del Gobierno que se robaron la plata y son reconocidos, como el caso “Derwick”, entonces es normal que la oposición exija transparencia en ese tema y yo ahí no tengo críticas sobre la exigencia de la transparencia de los mecanismos a través de los cuales el proceso va a funcionar.

Pero brincar de ahí a que estás en realidad impidiendo que se ejecute un proyecto bajo la tesis de que no estás dispuesto a una negociación con tu adversario, con tu enemigo, que es el Gobierno; porque el Gobierno va a tener que estar en el proceso, se puedes evitar que reciba el dinero, como en este caso una institución internacional como el Pnud los manejaría, tú lo puedes hacer, pero lo que no puedes hacer es evitar que el Gobierno opere el sistema eléctrico, porque resulta que ese es el Gobierno de control territorial.

Tú puedes llamarle al Gobierno como quieras , puedes no poder reconocer la legitimidad de ese Gobierno, pero lo que es ridículo es que se intente no reconocer que es un Gobierno que, en concreto, gobierna el territorio nacional y después tú ponle el calificativo, puede ser autoritario, ilegítimo, pero si tienes un Gobierno que controla el territorio y vas a montar un sistema eléctrico, pero hay un Gobierno que controla e interconecta ese sistema, no hay forma de que él no termine operándolo, eso es un hecho.

Entonces, cuando lo haces, cuando no te queda otro remedio, cuando se trata de salvar a un niño, cuando hay un cáncer terminal, cuando se tiene un pueblo completamente subyugado, sin electricidad y sin agua, cuando hay un sector que está destruido, estás obligado a establecer una negociación con tu enemigo, porque las negociaciones políticas no se hacen con tus panas, con tus amigos, se hacen con tu enemigo para tratar de resolver el problema.

Incluso, cuando se intercambian presos en una guerra con quién lo intercambias, con el enemigo. Eso no significa que estés reconociendo la legitimidad del enemigo; lo que estás reconociendo es que tienes corazón y que no vas a dejar que, en el medio de la guerra, se destruya y se muera gente que puedes salvar ante una negociación política que, incluso, tiene una justificación gigante que es la ayuda humanitaria (…)

Para los que dicen que es imposible negociar, porque si la tesis es que no puedes reconocer al Gobierno o a tu enemigo porque si negocias eso estarías reconociendo que controla el país, lo que por cierto no hace falta que lo reconozca alguien porque es un hecho concreto que lo controla, a esos mismos habría que preguntarles si ellos no sellan pasaportes con los que pueden viajar o si ellos no prenden la luz en sus casas, se volvieron “Amish” porque cuando prenden la luz te la está dando el Gobierno, como quieras llamarlo, ese Gobierno es el que controla a Corpoelec (…).

— ¿Cuánto puede significar una luz en el camino la posibilidad de que, vía Asamblea Nacional, se escoja un nuevo Poder Electoral?

— El hecho de que la Asamblea escoja a un nuevo Consejo Electoral va mucho más allá de solo su selección, si no el acuerdo que se establece alrededor de esa selección. Elegirlo no significa solamente que cuadres la mayoría y que con ella escojas a quien quieras. También puedes escogerlo totalmente sesgado, puedes escoger un CNE totalmente opositor y qué ganaste: nada. Al final, si ese Consejo Nacional Electoral no es reconocido por el chavismo en un acuerdo para seleccionar una institución seria, equilibrada, tampoco lo van a usar y no pasaría por las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia que controla el Gobierno.

Entonces, no habría elección tampoco con ese Consejo Nacional Electoral. Ahora, si se logra un CNE proveniente de un acuerdo entre la oposición y su enemigo, que es el chavismo; y tienes que sentarse con él para aprobar ese proceso, eso puede ayudar un poquito para recobrar elementos de confianza para un proceso electoral a futuro.

Pero no se refiere solo al nombramiento de ese Consejo Electoral, se refiere a la forma de cómo lo nombras y a si es verdad de que se produzca una negociación política equilibrada que le dé confianza a la población, de lo contrario, la posibilidad de que haya un evento electoral real, serio, estable, es muy baja, porque no importa lo que nombres, sin confianza no funciona.

— El diputado Stalin González ha dicho que lo primero es escoger al nuevo CNE y después negociar unas elecciones, ¿suscribe usted esa tesis?

— Aquí el orden de los factores no altera el producto. Stalin tiene un pensamiento estructurado que tiene sentido, escoger un CNE que pruebe la posibilidad de una negociación, que muestre alguna capacidad de éxito en las relaciones entre las fuerzas y luego poder negociar una elección, de cualquier tipo, eso tiene sentido desde el punto de vista ordinal y para probar elementos de fuerza de negociación.

Sin embargo, no es indispensable, también pueden negociar directo el proceso electoral que traiga consigo unas condiciones para el nombramiento de las instituciones que va a regular esa elección. También puede venir al revés, siempre que haya una capacidad de negociar una elección relativamente competitiva, y lo digo así porque no es verdad que vas a poder negociar una elección híper transparente porque por querer negociar una elección así, nunca has podido negociar ninguna elección.

Para condiciones básicas que permitan ir y mostrar tu mayoría o, en todo caso, activar a tu gente a defender esa mayoría una vez que la ejecutas, necesitas un proceso de negociación que se va de menor a mayor escogiendo al CNE, creo que esa es una buena idea, pero la clave es cuán presionado está el Gobierno para aceptar una elección y cuán dispuesta está la oposición para aceptar una elección sabiendo que no va a ser perfecta, pero que tiene unas características que le va a permitir presionar con su propia mayoría y construir un “momentum” como los que hemos mencionado previamente que le podría servir.

— ¿Cómo queda la oposición después de los episodios tan recientes de Calderón Berti, los diputados “alquilados” y ahora los dos TSJ del exilio?

— Todos los momentos de fractura, como el de Calderón Berti, son debilitantes para la oposición, aunque por otro lado, también es verdad que él tiene derecho a establecer sus posiciones y contar su historia. No creo que con la tesis de que dañas la unidad o complicas el proceso te debes callar la boca, esa es una violación de los procesos de libertad de expresión.

Esa es la política, la política también exige algunas negociaciones internas para evitar que estas cosas ocurran, pero el derecho está ahí y yo no puedo criminalizar a Calderón Berti porque haya explicado su visión del problema, lo haría si miente, pero no porque cuente historias, malas o buenas, y él tiene derecho a contarlas.

Yo privilegio siempre el derecho a la libertad de expresión y a la lucha política y a poder expresar opiniones y recomendaciones que, bueno, ojalá muchas pudieran ser más bien internamente y que pudieran ser positivas para la oposición, pero las que no, también deben ser respetadas aunque no bienvenidas, y digo bienvenidas porque generan fracturas, frustraciones, pérdida de confianza y eso es un dolor de cabeza para la propia oposición que, en este caso particular, muestra unas fracturas internas que sabemos, las conocemos, pero aquí se muestran abiertas y explícitas lo cual complica el panorama opositor.

Eso no quiere decir que están aniquilados, eso quiere decir que están divididos, fracturados con retos gigantes para reestructurar sus fuerzas y esa es parte de la lucha. Ahora aniquilados no, aniquilados no están nunca. Si estudias la historia política lo que vas a conseguir es que muchos de los que la gente pensaban que estaban muertos políticamente son los que terminan reviviendo, como el ave fénix , y rescatando los procesos políticos de un país. Ellos están vivos, simplemente lo que tienen es que reestructurarse.

— ¿Entiérrese el mantra?

— Me imagino que te refieres al cese de usurpación, gobierno de transición y elecciones competitivas, sí. Bueno, lo puede decir, pero creo que la posibilidad real de que eso se convierta en un proceso de cambio está muy limitado, ya agotándose, sino agotado; la verdad es que siempre lo vi imposible de vender, esas cosas tan absolutamente lineales, en un proceso político tan complejo, con una revolución que tiene 20 años, que también juega y que tiene aliados no es tan simple.

No creo que nada vaya a ocurrir sin que se produzca primero una negociación política. Entonces el mantra de que yo lo saco y después rearmo es parte de una tesis militarista, de una tesis que tienes la capacidad de sacarlo por la fuerza y la verdad no la veo y al no verla me cuesta pensar que el otro, que también tiene mucho que perder, va simplemente a plegarse a ti en una negociación entregándote sus fuerzas.

— De cara al 2020 está obligado Guaidó a hacer más concesiones a la oposición para intentar mantenerla cohesionada?

— No sé si Guaidó está más obligado a entregar concesiones a la oposición, simplemente las negociaciones políticas son activas, se van dando y no es a la oposición, me parece que las concesiones que va a tener que entregar son concesiones a la negociación.

Eso significa que en cualquier negociación política vas a tener que ceder a tu adversario, es más al Gobierno que a la oposición a la que vas a tener que ceder cosas para poder avanzar en una posibilidad real de negociación política. Si tú crees que simplemente puedes producir un cambio sin ninguna cesión de la oposición, como por ejemplo las integridades físicas y personales, pero también el mantenimiento de algunas cuotas de poder para protegerse, además la protección de patrimonio y generación de recursos a sectores como el militar, si no se está dispuesto a eso, las posibilidades reales de que veamos un cambio sino es cero, es un límite que tiende a cero.

— Del lado del Gobierno, a Maduro le sube, tibiamente la producción de petróleo, se hace el “loco” con la importaciones puerta a puerta y ahora le gusta la dolarización… ¿qué señales son estas?

— Hemos hablado de la oposición y sus problemas, pero vale la pena no perder la perspectiva de que el Gobierno de Maduro es el responsable principal de la crisis perversa, de la pérdida del poder adquisitivo, de la destrucción de infraestructura y la destrucción de la economía venezolana.

Luego podemos cuestionar a la oposición sobre su incapacidad para poder enfrentarlo, pero nunca para sustituir la responsabilidad de la destrucción del país, que es un monopolio del Gobierno revolucionario, en términos generales, y la amplificación abierta del Gobierno de Maduro, por tanto, la oposición puede ser acusada de errores, pero su lucha es justa, es una lucha por el cambio que además quiere la mayoría de la población, no podemos perder en la crítica a la oposición el objetivo central.

Una de las cosas que ha ocurrido es que el modelo económico de este Gobierno es un modelo destructivo, primitivo, de controles, intervencionismo, de chantaje, de corrupción y, obviamente, lo que ha ocurrido ahorita es que el Gobierno, en la destrucción total de la economía, perdió su capacidad de control, que es por cierto la fuente de corrupción más grande en la historia del país.

Al perder su capacidad de control el Gobierno lo que ha hecho es huir hacia adelante y permitir que la economía fluya porque él no puede resolver, no tiene plata, no tiene dólares, no tiene ni siquiera banco corresponsal para poder hacer una transferencia, él ha ido permitiendo que el mercado más o menos funcione y se dolarice la economía, se liberen los precios y eso ha generado algunas burbujas en el sistema con las que hemos convivido y que han permitido ciertas mejoras en el proceso económico nacional.

En ese proceso, Maduro ha logrado algunas permeabilidades con sectores como los supermercados, los bodegones, entonces el problema ya no de escasez, el problema es de precios porque la población está muy empobrecida, pero hay segmentos de la población que pueden vivir, hay sectores que importan, actividades que se ejecutan, ese proceso, como tú llamas tibio, son señales de apertura económica y de subsistencia, no es una señal de mejora real en la economía, en la sociedad, son señales de sobrevivencia.

— Ya son dos años de Constituyente, pero ya ni sesiona, ¿cree que el 2020 es el momento de enterrar ese “cadáver insepulto”?

— Tienes razón en que la Asamblea Constituyente no cumplió nunca la función de construir una Constitución. Es increíble que, luego de dos años, no haya pero ni un artículo de la Constitución venezolana realmente conocido, redactado y discutido porque esa era realmente la función teórica, pero no la función empírica de la Constituyente.

La Asamblea fue creada para establecer una especie de “polit buró” de poder y quitar, suplantar a la Asamblea Nacional que era una organización en poder de la oposición y que el Gobierno no quiso nunca darle ni reconocimiento, ni poder y para eso funcionó.

La Constituyente minimizó la posibilidad real de que la Asamblea Nacional fuera la institución real legislativa y contralora del Ejecutivo.

Entonces para meter las leyes que quiso, para controlar el poder ha funcionado perfectamente y no creo que el Gobierno vaya, de ninguna manera, a eliminar esa variable de poder que tiene y que le permite hacer realmente lo que quiere la revolución.

— Usted cree probable una reunión Maduro-Guaidó para el próximo año, ¿cuánto podría esto ayudar?

— No estoy seguro de que vaya a haber una reunión Maduro-Guaidó, aunque siempre puede haberla porque las negociaciones políticas son muy relancinas y nunca sabes cuándo realmente se materializa y esa se puede materializar en un momento determinado.

Incluso, me atrevería a ser más agresivo que tú, es hasta posible imaginarse en el futuro, así como hemos visto reunión entre Trump y Kim, que es mucho peor todavía en términos de poder político y control y violaciones del derecho y esa reunión también ocurrió y dos veces, nunca puedes saber por dónde te pueden llevar las aguas de la necesidad de una negociación en el futuro.

— Ya cerrando el 2019, si lo que ha pasado en Venezuela fuera un partido de fútbol, ¿cómo quedó el marcador?

— Este fue un juego muy vistoso que arrancó muy bien, que emocionó y entusiasmó muchísimo a la audiencia del equipo opositor, que le dio esperanzas de un marcador aplastante que iba a dejar al equipo contrario frustrado y acabado, hizo muchos pases bonitos, grandes ovaciones, pero los goles, quizás aburridos, con control, quizás con el árbitro a favor, los metió el Gobierno y, evidentemente, ganó el juego del 19.

 

¡COMPARTE EN TUS REDES SOCIALES!

arrow
 

Enviar por WhatsApp

 
 
 

 
¿Cuál es tu opinión?
 
 
*