Maduro: “El camarada Stalin (el mayor asesino de la historia) se parecía a mí. Mira el bigote, igualito”

DolarToday / Mar 13, 2015 @ 5:00 pm

Nicolás Maduro, ha dicho este jueves que podría viajar a Washington para «dar la cara» frente al Gobierno de Estados Unidos, después de pedir a Maximilien Sánchez Arveláiz, encargado de negocios de Venezuela en la capital estadounidense, que organice allí una exposición similar a la realizada en Madrid (España), publica ABC.es

«De repente, yo aparezco en Washington en esa exposición, a dar la cara, a poner la cara por mi país y a decirle al gobierno de Washington que están cometiendo graves errores con el mundo, con América Latina, y exigir respeto a la patria de Bolívar», ha señalado Maduro, durante la inauguración de la Feria Internacional del Libro (Filven), en Caracas.

Según ha añadido, la exposición sería parecida a la «Expo Venezuela de Verdad», inaugurada a principios de marzo en Madrid. En este caso, se ha referido a la hipotética muestra como «Expo Washington» y ha subrayado que serviría para «demostrar que la amenaza no está en Venezuela».

De esta forma, Maduro ha respondido a las palabras de su homólogo estadounidense, Barack Obama, quien aseguró que el país sudamericano es una «amenaza» para la seguridad de Estados Unidos, al tiempo que anunciaba nuevas sanciones contra siete funcionarios del Gobierno venezolano.

Maduro y Obama

«Tengo la esperanza de que a Obama le llegue un rayo de luz que lo convierta otra vez en el joven de Chicago. A Obama le conviene hacerse una paseadita por Detroit, por Chicago, volver a ver sus calles porque los ‘lobbies’ de Washington lo tienen amordazado, maniatado y secuestrado», ha sentenciado Maduro, en unas declaraciones que publica el diario venezolano ‘Panorama’.

Durante la inauguración de esta undécima edición de la feria literaria, el presidente de Venezuela ha recorrido varios ‘stands’ y ha bromeado sobre su parecido físico con el líder soviético Josef Stalin, mientras sostenía un libro con su imagen en la portada.

«Mira, Stalin se parecía a mí. Mira el bigote, igualito. El camarada Stalin, que venció a Hitler», ha dicho Maduro.

Stalin, el mayor asesino de la historia (F. Cabrillo)

En este mundo agitado en el que nos ha tocado vivir se ha discutido en diversas ocasiones quién ha sido el mayor asesino de la historia de la humanidad. En relación con el tamaño de la población del país que lo sufrió, no cabe duda de que este poco honroso puesto lo ocupa Pol Pot, líder de los jemeres rojos de Caroboya, cuya feroz dictadura comunista causó la muerte, en la década de 1970, a más de un millón y medio de personas, en un país que tenía sólo algo más de siete millones de habitantes.

Adolf Hifler lo había superado en número de muertos. Pero el récord absoluto lo ostenta, sin duda, Josef . No es fácil saber con precisión de cuántas muertes fue responsable nuestro personaje. Dejando a un lado las víctimas de la Segunda Guerra Mundial y las deportaciones forzosas que llevó a cabo la Unión Soviética al finalizar se manejala cifra de, al menos, diez millones de personas. Entre seis y ocho millones a causa de las grandes hambrunas de la década de 1930, de las que Stalin fue responsable directo. Y en torno a cuatro millones fueron víctimas de purgas, deportaciones y asesinatos de todo tipo llevados a cabo por la policía política y el Ejército Rojo.

La pregunta que hay que hacerse ante estos datos eso bastante simple: ¿por qué? ¿Cómo puede alguien haber hecho una cosa así? La respuesta es, seguramente, que, en determinadas circunstancías especiales, pueden surgir tipos extraordinariamente crueles, capaces de llegar a lo más profundo de la abyección sin que nadie ponga límites a sus locuras. La revolución soviética y la terrible crisis de Europa en las décadas de 1930 y 1940 fueron el marco excepcional que permitió que se diera este Caso concreto.

Stallin nació en Georgia en el año 1878. Estudió en un seminario con la idea de convertirse en sacerdote de la iglesia ortodoxa. Pero fue en este centro donde empezó a estudiar el marxismo y a tomar contacto con grupos revolucionarios. Colaborador de Lenin durante largo tiempo, fue escalando puestos en el Partido Comunista, llegando a ser nombrado en 1922 secretario general. La muerte de Lenin en 1924 le permitió alcanzar el poder absoluto. Tras enfrentarse a Trotski y conseguir su expulsión del partido, empezó un programa de reformas radical. Pero las cosas no iban bien y todo el que erificaba alguna de sus medidas era considerado traidor. Se enfrentó a los campesinos, a los intelectuales considerados burgueses, a los propios comunistas disidentes y estableció un reinado del terror que se llevó por delante a millones de personas.

Al mismo tiempo fomentó tan culto enfermizo a su propia persona que, con un cinismo extraordinario, consideraba una concesión generosa que él hacía a las masas. Tras la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial se consideró a sí mismo no sólo el amo y duefio de la Unión Soviética, sino también el gran líder internacional, cuya misión era extender el comunismo a todo el mundo. Y para lograrlo no estaba dispuesto a aceptar límites ni principios. Cuenta Nikita Jrosbehov en sus memorias que Beria, su propio jefe de policía, dijo cuando murió: “Yo lo maté, lo maté y os salvé a todos”. No sabemos si es cierto. Pero es evidente que aquel día 5 de marzo de 1953 Rusia se convirtió en un lugar un poco mejor.

 

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