NOS LA DAN POR CUCHARADAS…

@DolarToday / Oct 30, 2013 @ 10:50 am

NOS LA DAN POR CUCHARADAS…

MESA…

NOS LA DAN POR CUCHARADAS…

Todos los redactores, los analistas. El mago de los números, como a veces le decimos al cucuteño, quien por cierto es Tachirense pero lo llamamos el cucuteño por su inmenso parecido con El Cucuteño. Es alto y tiene cara de bobo, sólo que el nuestro no es bobo. La mesa toda, no pudo menos que asombrarse. Era un rumor que se convertía en deprimente realidad.

Los arquitectos e ingenieros de la cuarta siempre se cuidaron mucho de tocar al pueblo. Ya era suficiente con estar tocándoles, el futuro. Modelando el horror. Gestando esta pesadilla que es ahora una pústula quinceañera.

Las medidas salían y uno de inmediato veía a los más poderosos, mentando madres y a la clase media alta, reducir los viajes a Miami, de cuatro al mes, a uno o dos. Lo demás, puro Margarita, y duty-free para consolarse. Y esto lo sé, de primera mano, porque en mi época de cuartahabiente, visitaba con frecuencia un bar que era receptáculo de penas y alegrías para banqueros, publicistas, altos poderes de la bolsa y altos bolsas sin poder, como yo.

Pero siempre los pobres, se quedaban como si no fuera con ellos. Y es que no era con ellos.

Medidas que tocaban bolsillos altos. Altísimos. Y medianamente altos. De allí, el fragor de la medida se disipaba como un río que desemboca en el desierto.

Ahora vivimos mejor, que con los adecos. En la revolución bonita. Los publicistas tienen mucho más trabajo, ya que el juego de vadear la censura es sólo para profesionales. Y tenemos los mejores. Al menos quedan muchos. Y los jóvenes talentos, no fugados aún, están a la vanguardia.

Los banqueros, conocen esa mezcla de Monopolio con Ajedrez, Barajas de Pokemon y velocidad de jugadora de Jaky. Ellos no sufren no padecen. De hecho, pareciera que se divierten más que cuando ejercían el narcolépsico rol de banqueros de escritorio. El juego de ahora es movido. Se vuela con frecuencia. Parrillas. Putas. Regalos. Carreras de carros. Fútbol de primera. Béisbol de grandes ligas. La sangres vuelve a bombear con fuerza. Caña, Viagra y buena memoria. Reconocer los rangos apenas divisamos los perolitos dorados sobre los hombros. Y reconocer a ese mismo hombre, cuando está en pelotas con dos zanganeas encaramadas encima.

La bolsa de valores, que no éticos, va de la mano con los potentados antes descritos. Y la clase media alta recibe las burusas, que aunque permeando menos, siempre permean. Pero allí es donde el río detiene su cauce. El dique revolucionario cierra sus exclusas y no sale ni una gota. Ni siquiera por accidente. Y es aquí donde el pobre se jode.

Si. Se jode. Y me disculpan la crudeza. Porque lo cierto es que esta revolución bonita y para el pueblo acabo con los pobres y la clase media.

Quedaron los millonarios. Ascendieron los funcionarios al rango de millonarios. Militares y civiles saltaron de comprar en Quinta Crespo a despegar de los aeroclubes o de las bases aéreas militares mesmas, en sus aviones propios. Privados. Particulares. La bonanza se mide ahora en categorías y números de aviones que se posean. Relojes, corbatas, perfumes, zapatos carteras y joyas, son apenas adminículos de la abultada cuenta bancaria. Alguno que otro con algo de vergüenza se compra un pepóncito para ir a ver a los viejos o a la comadre, allá en el barrio y no llamar tanto la atención.

Y los pobres. Los tan apelados pobres, protagonistas de todos los discursos. Centro y razón de todas las campañas. Insomnio del liderazgo, según les hacen creer. Los pobres, pobres, son los únicos que soportan todo este circo cruel, inhumano,asesino y pestilente.

Los pobres llevan sobre sus hombros todo el peso de esta fiesta de millonarios en dólares, como nunca antes tuvieron que cargar.

Es por eso que son los pobres y la clase trabajadora, los primeros llamados a sacarle el hombro a esta tramoya sangrienta y dejar que caiga con todo su peso. Con el peso de sus muertos, de su cocaína, de sus cuentas en el extranjero, de su burdel político.

El hambre es una fuerza poderosa. Te debilita sólo al principio. Pero al poco rato produce dentro de ti una energía incontrolable, que se lleva todo por delante. Y para muestra se me ocurre sólo un ejemplo:

Imagina que ves a tu hija de quince años. Es decir, hija de esta revolución, sosteniendo en sus brazos a tu nieto, nieto de esta revolución bonita. Tiene dos meses de nacido, y según las promesas del régimen ya deberías tener tu apartamento y un ingreso digno para poder comprar la comida. En cambio mientras la ayudas a cargar a Huguito, tu única esperanza es que, al final de la cola en la que llevas dos horas y trentiseis minutos, todavía quede leche en polvo.

Sí, la leche en polvo que esta revolución solidaria tiene para tu nieto en apenas diez bolívares por cucharada.

Viva Chávez!

Viva La Revolución!

Vivan los millonarios financiados con mi hambre!

MADURO SEGURO!!!

AL POBRE DALE DURO!!!

En esta mesa no hay comida… ¿Y en la tuya?

Orlando Urdaneta | Dolar Today
Mesa de Redacción

 

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