“MATA Y DEJA MATAR” Malaver: El madurismo es como última versión de Los Piratas del Caribe

@DolarToday / Aug 17, 2014 @ 8:00 pm

“MATA Y DEJA MATAR” Malaver: El madurismo es como última versión de Los Piratas del Caribe

El gobierno de Maduro es tan tarambana, y manifiestamente desquiciado, que no me extrañaría que el producto de la venta de Citgo se emplee para comprarle gasolina a los Estados Unidos.

Pero eso si la vende, pues con la venta de la poderosa transnacional lo más seguro es que suceda lo que pasó con el aumento del combustible, el cambio único o dual y la reforma de la economía. Pura habladera de paja de un gobierno trasnochado que, de lo único que entiende, es de reprimir y asesinar manifestantes, negarle a los presos políticos el derecho al debido proceso, e instrumentar una compra desesperada de medios impresos y audiovisuales para que trasmitan boberías como las campañas de Cheverito o los discursos de Maduro.

Entre tanto, en los hospitales públicos mueren los enfermos por falta de medicinas o equipos y material médico-quirúrgico, y en las calles el hampa de todos los signos deja noche a noche, y día a día, tal cantidad de víctimas que ya el ministro de Interior y Justicia, el general y “periodista”, Miguel Rodríguez Torres, no volvió a hablar de cifras, ni de planes para combatir el crimen.

Pero no termina en las salas de hospitalización, los quirófanos y las morgues el calvario de los crucificados del socialismo “a lo Maduro”, porque después tendrán que hacer colas para que las funerarias -pasados días o semanas-, les procuren los ataúdes, y ya en los cementerios y enterrados, verán profanados sus restos por vándalos que buscan objetos de plata u oro, o reliquias para ritos satánicos.

Nada, sin embargo, que mueva a la élite cívico-militar, o militar-cívica a percibir, a darse cuenta, de la colosal tragedia a donde ha conducido a los venezolanos, y muy en el estilo de aquellas bandas de piratas que asolaron a América Central y el Caribe durante los siglos XVI, XVII y XVIII, parece que no aplicaran otro lema que el de: “Mata y deja matar”.

En concordancia, Maduro anunció hace tres semanas que había comprado 130 nuevos equipos antimotines, no se sabe si a su proveedor favorito, Brasil, o a cualquier otro país que haya decidido violar las leyes internacionales para complacer a neodictadores del “Socialismo del Siglo XXI”.

Hacia Ciudad Guayana, donde ya empezaban a prenderse las protestas de los trabajadores de Sidor, envió a uno de sus generales goriloides favoritos, a un tal Padrino López, o López Padrino, que por dos semanas intentó ganar otra de las únicas batallas que ha empeñado en su vida: gasear, y dispararle perdigones y balas a obreros y estudiantes indefensos.

Es un oficial “de confianza”, a quien hace unos meses vimos regurgitar una serie de manuales mal leídos y peor aprendidos sobre la alianza cívico-militar o militar-cívico, dicen que en un intento de convencer a Maduro para que lo nombrara Ministro de la Defensa, para solo lograr mantenerse activo después del retiro de ley y en un cargo menor: comandante de un organismo de inspiración cubana que llaman CEO.

El dictador “que habla con los pájaros” también anunció por esos días que negociaba una nueva compra de equipos militares, no se sabe si con Rusia, Bielorrusia o Irán, países cuya obsolescencia en la fabricación de armamentos quedó en evidencia otra vez con el empantanamiento de los separatistas prorrusos en Crimea, y el arrase que llevan a cabo los drones de Estados Unidos contra los “Yihadistas” en el Kurdistán irakí y Siria.

Pero por esos anacrónicos ideológicos que piensan que la Unión Soviética no desapareció, y está a punto de ganar la “Guerra Fría”, que Cuba es el “mar de la felicidad” y China país comunista, mueren los venezolanos de mengua en los hospitales, son asesinados en las calles, y luego no encuentran ataúdes para recibir cristianas sepulturas, ni paz en los cementerios.

Por ellos los obreros de Sidor fueron reprimidos durante las últimas dos semanas, 42 ciudadanos asesinados en el curso de los meses de febrero a junio, y 1000 niños palestinos que perdieron sus padres y familiares en los enfrentamientos entre Israel y Hamas en la Franja de Gaza, son traídos a un país donde no hay leche, carne, harina pan, azúcar, aceite, ni papel toalet.

Una labor humanitaria que bien pudo ser asumida por cualquiera de los países árabes, todos en su mayoría con políticas económicas más sensatas que las de Maduro, y sin pronunciarse en un conflicto donde la presencia de un grupo terrorista como Hamas, le hace un daño irreparable a la causa palestina.

Más urgidos de atender el nuevo peligro que emergió en el seno del fundamentalismo islámico, el grupo o secta de los Yihadistas, promotor de una geoteología que se creó en los primeros siglos que siguieron a la muerte del Profeta Mahoma.

El “Yihadismo”, una nueva forma de terrorismo que, incluso, ha contado con el rechazo de Al Qaeda, con unos niveles de fanatismo que los lleva a asesinar cristianos por el solo hecho de serlo, que estuvo a punto de desbaratar al gobierno chiita de Irak en días, y constituirse en una amenaza para Irán, el Kurdistán, Líbano y Jordania y contenido por la voluntad del gobierno demócrata de los Estados Unidos, el cual, en menos de una semana, puso fin al horror de sus atrocidades.

Revelando de manera contundente que el sistema democrático existe y existirá siempre para defender la libertad, los derechos humanos y el estado derecho, en un orden mundial donde, al par de reconocérsele a los países la soberanía que se ganan en cuanto respetan la pluralidad, la disidencia y las garantías individuales, los hace también objetos de sanciones y de aplicación de medidas coercitivas para que abandonen el poder y le abran paso a quienes demuestran capacidades para hacerlo.

Ya algunos funcionarios del gobierno de Maduro fueron objeto de la prohibición de ingreso a los Estados Unidos por la violación de los derechos humanos de los venezolanos ¿y qué duda cabe que podrán ser objeto de sanciones más severas si insisten en comportarse como matones de oficio contra ciudadanos inermes cuyo único delito es ejercer un derecho consagrado en la Constitución: protestar.

Maduro debería aprender mucho de los acontecimientos que, ante sus ojos, corren a toda velocidad en el mundo y convencerse de una vez por toda que ya no existen Unión Soviética, mar de la felicidad cubano, China Comunista, ni Piratas del Caribe.

Por Manuel Malaver / El Diario de Caracas
@MMalaverM

Diario de Caracas

 

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