Padre Vidal le falta el respeto al Obispo de Maracaibo

@DolarToday / Jul 20, 2013 @ 9:00 pm

Padre Vidal le falta el respeto al Obispo de Maracaibo

El diario La Verdad  de Maracaibo recibió un audio en el cual se escucha al padre Vidal Atencio en un monólogo telefónico. En la otra línea le escuchaba monseñor Ubaldo Santana. Por lo menos, así lo creía. Una fuente, presente en la conversación -tanto que la grabó-, confirmó que el párroco de la iglesia Las Mercedes le extendió su pensar sobre la amonestación que recibió del director de la curia. Pero el obispo de Maracaibo no le oía. La comunicación se había cortado. Decidió entonces dejarle el mensaje de voz. Lo inició con tono firme. Luego se antojó iracundo e irrespetuoso pasando por alto la jerarquía eclesiástica. Iba fabricando paso a paso una bomba que cabía a través de la línea.

“Quiero hablar contigo. Quienes te inducen a cometer tales desafueros, esos son los que te van a llevar al barranco y no el padre Vidal por unas fotografías, que tú sabes qué significado tiene eso”. Le reitera, como quien quiere remachar un clavo ardiente: “No es el padre Vidal el que te va a lanzar por el barranco”. Le criticó su silencio, que no le defendiera ante ataques pasados. “(Monseñor Roberto) Lückert se atrevió a llamarme jalabolas por Globovisión y tú no has dicho nada”.

La sinfonía llega allí a su éxtasis. Le cita ejemplos de denuncias morales que ha recibido en contra de sus colegas. A estas alturas, ya vocifera. Nombra a tres, todos vinculados a la Arquidiócesis de Maracaibo. “¿Cómo voy a tirar eso al aire?”, le advierte. Francamente dolido, le reclama que le llame “hijo” y que a la vez lo maltrate.

“Quiero hablar contigo y ver cómo remedias esto”. Advierte que tiene ganas de encabezar una rueda de prensa. Recuerda que el jueves, un día antes del chaparrón, habló con el embajador de Venezuela en el Vaticano del ánimo de los purpurados de “contribuir”. Es claro que habla de la refacción del vínculo Gobierno-Iglesia.

Pero apenas horas después, acota, le llegó “esta cosa”. Y le remarca por quién se enteró: “por La Verdad, no por ti”. En ese punto no se siente tanto “su hijo”. Se le nota que esos dos minutos con 20 segundos le minaron el temple. Confiesa que quiere comprender por qué su padre actuó como lo hizo. “De verdad monseñor… si me estás escuchando”.

(Fuente: LaVerdad.com)

 

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