¡PERVERSA MANIPULACIÓN! Idolatría, un culto antipatriota, por Domingo Salgado

DolarToday / Jan 7, 2016 @ 7:00 pm

¡PERVERSA MANIPULACIÓN! Idolatría, un culto antipatriota, por Domingo Salgado

En mi condición de abogado en pleno ejercicio de la profesión, me declaro al igual que la mayoría de mis colegas un asiduo usuario de los órganos del Poder Público, en cualquiera de sus oficinas, razón por la cual siento suficiente pertinencia del análisis que sigue, inspirado en la agresión visual que como un simple ciudadano de esta República, se me hace cada vez que ingreso o camino en cualquier oficina pública y observo la exagerada cantidad de imágenes que pretenden rendir culto (merecido o no) a un gobernante o ex-gobernante; hecho por cierto que no debería ser extraño a los patrones de crianza por el que fuimos educados, viendo en cada oficina o dependencia del Estado, e incluso en cada salón de escuela, la ilustración de la imagen creída de por lo menos un héroe epónimo de nuestra independencia, y que sobre uno de ellos, por cierto el más importante “El Libertador” de América, se nos dice recientemente, que su imagen ya no es como la gravamos mentalmente, sino que su fisionomía es completamente distinta.

Así pues el culto a la imagen de un “héroe” o “caudillo”, se quedó en nuestra cultura de país subdesarrollado, en una equivocada creencia de patriotismo, alejándonos de nuestros verdaderos símbolos de nación, como la bandera, el himno y el escudo, para pretender sembrarnos con tendencia mítica la identificación a un hombre, más allá de los verdaderos valores que se deben tener en un país, en un estado e incluso en una localidad. Sin embargo, no se trata de un mal autóctono de Venezuela, pues el mismo data incluso al antiguo Egipto con el culto a los Faraones, en la Roma Imperial con el culto al gran “César”, y mucho más cercano, se observan los cultos a cuestionados caudillos como Adolf Hitler en la Alemania Nazi, Mao Tse Tung, líder de la denominada “Revolución Cultural China”, Francisco Franco, dictador español por 36 largos años, a quien denominaban “Generalísimo”, el fascista italiano Benito Mussolini, Josef Stalin en la extinta URSS, Idi Amin Dada, expresidente de Uganda, denominado “el caníbal”, quien afirmaba gustarle comer la carne humana, Rafael Leonidas Trujillo, dictador en la isla caribeña de República Dominicana, entre otros tantos, todos con peculiares similitudes de otorgarse o hacerse otorgar títulos y honores superiores como el de Generalísimo, Excelentísimos, Supremo, Benefactor del pueblo, etcétera.

En el año 2014 entro en vigencia un valiosísimo Decreto Presidencial que prohíbe la colocación de placas inaugurales o vallas de anunciación de obras públicas, con el nombre del administrador o gobernante de turno, así como la prohibición de colocación en oficinas públicas del retrato del gobernante o ex-gobernante; quien lo promulga afirmó: “… Eliminaremos las placas con nombre en toda obra pública, porque las obras son del país y no de un gobierno…” lastimosamente esa genial y verdaderamente “revolucionaria” norma jurídica, que se desliga de esta perversa tradición egocentrista de los gobernantes, no fue promulgada en nuestra pequeña Venecia, sino en una muy reducida nación en territorio, pero gigante en cultura como lo es Costa Rica; cuanto tendríamos que aprender de este sencillo pero significativo ejemplo y con ello además de evitar que los pueblos dejen de desviar su atención en la imagen o “ego” de los gobernantes, los obliguen a lucir por su gestión y lo trascendente de las obras, y a la vez, se evitaría la grosera malversación de los fondos públicos en fotos, cuadros, litografías afiches y vallas, invirtiendo ese malgasto en educación, seguridad y salud que tanta falta nos hace!!!

Domingo Salgado Rodríguez / El Impulso

 

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