“NO PODRÉ ENTERRARLA”: El desgarrador mensaje de Leonardo Padrón tras la muerte de su madre

DolarToday / Oct 7, 2018 @ 7:00 am

“NO PODRÉ ENTERRARLA”: El desgarrador mensaje de Leonardo Padrón tras la muerte de su madre

El escritor venezolano Leonardo Padrón, reveló este jueves que su madre, Elba Bastardo, falleció. Sin embargo, destacó que ante la persecución que ha ejercido el Gobierno de Nicolás Maduro contra quienes piensan diferente a su modelo político, será parte de la lamentable estadística de venezolanos que se encuentran en el exterior, pero que no puede volver al país para poder enterrar a sus seres queridos.

El Cooperante

“Hoy me toca escribirle el adiós a mi mamá. Y se me atascan las palabras. Se me rompen. No me sirven de mucho. La muerte siempre es una noticia que quema (…) me duele más aún no poder despedirla. Soy otro venezolano más en la estadística. Otro más que no puede enterrar a sus muertos porque los mastines del dictador se lo impiden”, fue parte del conmovedor mensaje que compartió el periodista en la descripción de la imagen en la que se aprecia a ambos, posando en un jardín con una sonrisa en sus rostros.

Asimismo, también aprovechó para dedicarles unas sentidas palabras de agradecimiento por todo el esfuerzo que hizo para criar a su único hijo.

“Le agradezco tanta vigilia, tanta devoción. A fin de cuentas, fui su único hijo. Su único insomnio. Admiré su manera de lidiar con las paredes demasiado altas. Su temple de mujer en soledad. Me dibujó el camino con un esmero sobrenatural. Siempre me conmovió su oficio, Trabajo Social”, agregó.

leonardopadron

leonardopadron Hoy me toca escribirle el adiós a mi mamá. Y se me atascan las palabras. Se me rompen. No me sirven de mucho. La muerte siempre es una noticia que quema. Se llamaba Elba Bastardo. Y fue la primera patria que tuve. Le agradezco la vida. Nada menos. Le agradezco tanta vigilia, tanta devoción. A fin de cuentas, fui su único hijo. Su único insomnio. Admiré su manera de lidiar con las paredes demasiado altas. Su temple de mujer en soledad. Me dibujó el camino con un esmero sobrenatural. Siempre me conmovió su oficio: Trabajo Social. Gente que se gradúa en una universidad para luego dispensar el bien a los demás. Ella me amó sin tregua. Sin reloj en el corazón. Mi gratitud no tiene alfabeto que la nombre en toda su dimensión.
No le gustaban las fotos. Prefería los abrazos. Pero hoy asomo esta imagen donde triunfa, tan dulce y puntual, su sonrisa.
Hoy me duele que se me vaya. Y me duele más aún no poder despedirla. Soy otro venezolano más en la estadística. Otro más que no puede enterrar a sus muertos porque los mastines del dictador se lo impiden. El afuera es también una cárcel. Y eso lo saben los depredadores. Lo disfrutan. Entonces que se imponga la memoria. Toca invocar los recuerdos de una vida entera. Toca agradecer tanta entrega. Tanto cuidarme de ese sobresalto que es la existencia.
Te amo, mami. Esta vez soy yo el que te dice “Dios te bendiga”.

 

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