¿Por qué Capriles?

ciceron / Apr 3, 2013 @ 12:30 am

¿Por qué Capriles?

No conozco personalmente a Capriles. Sólo me topé con él una vez y lo recuerdo como si fuera hoy. Transcurrían los días de la Asamblea Nacional Constituyente (corría el año 1999) cuando un joven delgado, serio y reflexivo se plantó ante nosotros (la comisión constitucional de la Asamblea) a presentar sus ideas en torno a la nueva Constitución de la República. Desde ese momento he seguido su fulgurante trayectoria política. Fue mi alcalde (resido en el municipio Baruta) y mi gobernador. Me siento como vecino y ciudadano orgulloso de su papel cumplido. Además, sufrió con gallardía cárcel, consecuencia de las arbitrariedades del régimen, saliendo fortalecido como dirigente político, haciendo verdad lo que una vez dijo don Ramón Velásquez, palabras más palabras menos: en Venezuela la pasantía carcelaria es una prueba de fuego que fortifica el coraje de los genuinos políticos. Allí está la turbulenta historia de nuestro país para una vez más comprobarlo.

Siempre he considerado y repetido hasta la saciedad que la Venezuela del futuro pertenece a los hombres del futuro, y por supuesto Capriles es un hombre del presente y del futuro. Si algún sentido tiene que las nuevas generaciones asuman las tareas del poder, en la actualidad ello se torna en una realidad irremplazable. Los muertos que entierren a sus muertos; la nación debe, tiene que ser conducida por los jóvenes. A los hombres y mujeres maduros nos cabe a lo más la tarea de acompañarlos, de traslucir nuestra experiencia, sea cual sea el ámbito de la vida en que nos desempeñemos, de mostrar nuestros errores (nuestros graves errores), para que los jóvenes no vuelvan a caer en sus fauces y ser tragados por ellos. Venezuela es hoy una nación sufrida, traumatizada y dividida. La misión de los jóvenes como Capriles, es el de unirla de nuevo, reconciliarla, darle un rumbo de modernidad y progreso.

Porque no decirlo, Capriles es un hombre de fe, cristiano y mariano. Lo dice y lo proclama. Yo me identifico con ese mensaje, con sentido de tolerancia y respeto a las creencias, sean cuales sean, de nuestro prójimo. Y en el plano específicamente temporal, Capriles se identifica como un hombre de centro, siendo que comparto la idea de que la clave de la reconciliación está en el centro político. Los hombres y partidos escorados, sea hacia la derecha (el neoliberalismo), sea a la izquierda (los sedicentes socialistas), tienen poco que ofrecer a un país atenazado por extremos que sólo nos han conducido a la irracionalidad y el sectarismo político.

A todo ello se agrega que Capriles ha enfatizado con fuerza que en materia social gobernará, primero y antes que todo por los pobres. Su política se inscribe así dentro del espíritu cristiano de la opción preferencial por los pobres, pues, y estas son palabras mías, los pobres siguen siendo los condenados de la tierra. Nuestra tierra es una tierra de profundas desigualdades, y el buen gobernante debe tener como prioridad el reducirlas, cuando no el intentar cancelarlas.

La lucha contra la corrupción política y administrativa, ese mal que corroe como el cáncer a las democracias modernas, es un pilar fundamental de la orientación de la nueva política que ofrece el candidato Capriles. Estoy en su totalidad de acuerdo con ello. La política venezolana exige coherencia, autenticidad y dureza en la lucha contra el mal de la corrupción, que ha crecido y sigue tan campante sembrando miseria en esta tierra que alguna vez fue chavista.

Por estas y muchas razones más, votaré nuevamente por Capriles en esta segunda oportunidad que nos ha dado la Providencia Divina. ¡No la desaprovechemos!

 

EL UNIVERSAL/ RICARDO COMBELLAS

ricardojcombellas@gmail.com

 

 

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