“A PUERTAS DE COLAPSO”: Sin gasolina, venezolanos pasan días en cola y ciudades se paralizan

@DolarToday / May 23, 2019 @ 11:00 am

“A PUERTAS DE COLAPSO”: Sin gasolina, venezolanos pasan días en cola y ciudades se paralizan

Días en cola. El interior del país está al borde del colapso por falta de gasolina. Cientos de vehículos se afilan en las afueras de las estaciones de servicio y se pierden entre las calles. Las personas deben dormir en sus vehículos durante días. Sin combustible las ciudades se paralizan.

CRISTOFER GARCÍA | @CRISTOFUEG / Efecto Cocuyo

Vanessa Rubio duró cuatro días en cola para llenar el tanque del vehículo en San Cristóbal, capital del Táchira. Se formó la mañana del jueves 16 de mayo y logró surtir a las 8:00 am de este lunes, 20 de mayo. Al momento de llegar era el número 746 de la fila.

“Dos noches dormí en mi casa y las otras en el vehículo. No puede atender a mi hija en esos momentos, ni tampoco ocuparme de mi casa”, expresó Rubio, quien es gerente de una librería en esta ciudad andina.

Junto a ella, tres de sus familiares se formaron para poder turnarse y poder cuidar la cola mientras otro se iba a su hogar. “Nos tuvimos que turnar. El jueves y viernes no pude trabajar. Mientras que el sábado y domingo me mantuve en cola”, dijo.

Las colas se cruzan entre si en un caos vehicular que los propios residentes no entienden. La zozobra se vive en las calles. En el mercado negro ofrecen la gasolina en pimpinas de 20 litros a 50 mil pesos colombianos o 30 dólares. Pero quienes deciden aguantar la cola, deben gastar también, a pesar del bajo costo del combustible.

“Terminamos pagando la gasolina más cara del mundo, por todo lo que tuvimos que gastar en comida y agua para poder estar en la cola”, dijo.

La zozobra se vive en la ciudad. La gente está enfocada en el único propósito de dar con el combustible. Denunció que los cuerpos de seguridad sacan provecho de las circunstancias. Los vehículos aparecen atravesados en todos lados.

“Es una locura. Es una anarquía de los militares que controlan eso, la gente que se quiere colear. San Cristóbal es un gran estacionamiento, con colas una frente a otra”, dijo.

Rubio durante esta contingencia usará su vehículo solo para emergencias. Para no gastar el tanque de gasolina pretende caminar hasta los lugares que frecuenta, que, por suerte, le resultan cercanos a donde vive.

No obstante la ciudad se paraliza en esta coyuntura. Los habitantes de San Cristóbal no encuentra cómo trasladarse a falta de transporte público y quienes van lejos, no llegan. El servicio, que ya presentaba importantes fallas, empeora en estas circunstancias.

“No hay transporte público. Las camionetas ya no se ven en las calles y los taxistas prefieren trabajar hacia la frontera para tener un mejor ingreso”, dijo.

En el área urbana de San Cristóbal, según constató Efecto Cocuyo en febrero de este año, no hay más de 40 unidades de transporte de los 765 vehículos con los que contaba la ciudad.

Sin embargo, para Ribas las colas por gasolina no son novedad. Con normalidad las hace de cinco o seis horas. Pero al punto de pernoctar en el vehículo, es la tercera vez que le sucede. Desde la semana pasada se agudizó el suministro de combustible.

“Es la cola más larga que he hecho. Y el problema está mas agudo que nunca, los bomberos dicen que no vienen más gandolas, que van a sacrificar la provincia para abastecer a Caracas“, expresó.

Distribución en riesgo
En riesgo. La capital del Táchira se abastece de alimentos principalmente de la producción de pueblos aledaños, como La Grita, o de lo que logran importar desde la frontera con Colombia. Este suministro se ve amenazado con las limitaciones del transporte.

“La gente de los mercados no saben cómo van a traer las frutas y verduras. Hay pánico generalizado, porque la mayoría de la población aquí se abastece del mercado en Cúcuta (Colombia) y cuando ya no tengamos gasolina para ir, no sabemos qué haremos”.

Los sectores comerciales de la ciudad se mantienen cerrados. Lo empleados no logran llegar a sus puestos de trabajo.

“El comercio está paralizado. El barrio obrero, que es el principal sector del comercio en la ciudad, está todo lleno de vehículos para surtir de gasolina. En muchos locales la gente no llega”,

Los colegios también resultan afectados. Rubio indicó que “en el colegio de mi hija, que la pude llevar hoy, no había llegado la mitad de los alumnos. Lo padres avisaron que no podían movilizarse”.

Mérida
Esta misma situación se repite en Mérida, estado vecino. En este estado andino las colas por combustibles son de varios días, porque, como denuncian sus habitantes, los camiones cisterna no llegan.

El observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes (ULA), denunció que producto de la escasez de gasolina, el suministro de comida se ve afectado al igual que el servicio de transporte.

“En el estado Mérida se afianza la escasez de gasolina, se registran largas colas durante días en las estaciones de servicio. Comienzan a reflejarse las consecuencias en la población: disminución de surtido de alimentos y medios de transporte en general”.

En los últimos dos días los merideños han reclamado que la ciudad permanece paralizada en largas colas.

A puertas de un colapso
El economista especialista en el área petrolera, Rafael Quiroz, alertó que estas circunstancias llevan al país a puertas de un colapso, ante la imposibilidad de movilizar personas y cargas.

“Las consecuencias son nefastas. Dramáticas, se trata que la escasez de gasolina amenaza al transporte público en el interior del país y también el transporte de carga, en lo que se encuentran la carga de alimentos hacia la capital”, dijo Quiroz.

Aseguró que de extenderse la situación irregular, la productividad del país también se verá comprometida. Y que “un colapso está a puertas de suceder”, porque el país no puede movilizarse y “está a poco de llegar a un colapso de tipo energético”.

“Traerá efectos colaterales en la economía productiva, que ya venía hacia abajo. Terminará impactando sin duda alguna al Producto Interno Bruto de la nación que este año sigue en una baja”, expresó.

El principal problema de la falta de combustible, es la paralización de la refinería Cardón, en Falcón. En Venezuela no se producen los barriles de gasolina suficientes, las sanciones económicas de Estados Unidos también limitan la productividad (se dejan de producir 38 mil barriles de gasolina diarios) y las importaciones de combustible son insuficientes.

“No producimos lo suficiente para la demanda de la producción del parque automotor”, dijo.

El abastecimiento en Caracas también está amenazado. Indicó que esta situación, para la cual Venezuela no estaba preparada, puede afectar la distribución de alimentos.

“Uno de los riegos que se corre, si trastoca fuertemente el transporte en el interior del país, todo depende de los Andes, las hortalizas, las verduras y del llano en cuanto a carnes”.

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