Roberto Enríquez: “El rescate económico de Venezuela pasa por desmontar el Estado charcutero”

DolarToday / Mar 20, 2015 @ 2:00 pm

Roberto Enríquez: “El rescate económico de Venezuela pasa por desmontar el Estado charcutero”

El partido Copei presentó recientemente en Washington y ante el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional un Plan de Rescate Económico. Allí se llevaron una sorpresa, segun nos explicó el presidente del partido, Roberto Enríquez.

Enrique Meléndez / especial Noticiero Digital

“Los organismos multilaterales estiman que hay unos 350 mil millones de dólares que tienen dudosa procedencia y que hoy en día existen los mecanismos por los acuerdos y la legislación internacional contra el financiamiento del terrorismo, el narcotráfico y la corrupción que han derrumbado el mito del secreto bancario, y hoy en día ellos nos podrían brindar asistencia”.

A continuación la primera parte de la conversación.

¿Usted nos pudiera resumir a grandes rasgos el Plan de Rescate Económico que presentaron en Washington ante los organismos financieros multilaterales?

-Antes de responder la pregunta, quiero poner las cosas en contexto. El gran error de los gobiernos en Venezuela es que no han entendido que la política social es la política económica. Han manejado una visión asistencialista de la política social y no de incorporación de los sectores populares a los procesos creadores y generadores de riqueza. Entonces, si nosotros entendemos que la primera política social es la política económica; que cada ser humano esté incorporado a los procesos creadores de riqueza y beneficiado equitativamente de esos procesos, ahí tú creas una sociedad basada en la justicia social.

-¿En qué sentido consiste ese plan de rescate económico? Primero, hay que partir de la premisa de que el gobierno no ha tenido la honestidad de confesar que, como consecuencia del fracaso del modelo socialista, Venezuela afronta una crisis de balanza de pagos espantosa. Por eso el Simadi no funciona. Por eso no funciona el nuevo régimen cambiario. Porque simple y llanamente no hay dólares: estamos hablando de una brecha fiscal de unos 30 mil millones de dólares, que palabras más, palabras menos, hablan todos los entendidos y el gobierno ha sido incapaz de sincerarse con el país.

-De modo que, obviamente, se necesita financiamiento para salir de la crisis de coyuntura. El gobierno nos ha colocado en el disparadero de o endeudarse con el gobierno chino a cambio de petróleo y condenando así una parte de nuestra producción, o de buscarse una línea de crédito en el mundo, por la que tiene que pagar unos intereses que se ubican entre el 22 y el 23 por ciento: impagables; unas condiciones leoninas, y hoy en día Venezuela es uno de los países cuya deuda externa está siendo comprada en forma agresiva por los llamados fondos buitres, fondos especulativos u hostiles sin ningún tipo de prejuicio a la hora de atacar a aquellos países, como nosotros, con una economía deficitaria.

-En estas condiciones nosotros hemos dicho que lo primero que hay que hacer es generar confianza; segundo, es obvio que hay que cambiar el modelo de desarrollo y ordenar la economía. No es verdad que hay que aumentar la gasolina. Los voceros oficialistas que tanto nos critican por haber ido al Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y Banco Interamericano de Desarrollo (BID), no se dan cuenta de que quien quiere aumentar la gasolina es el gobierno; el que devalúa la moneda es el gobierno; el que permite un aumento del transporte público es el gobierno; el que ha desalarizado el ingreso de los venezolanos es el gobierno. Además, ellos nos critican a nosotros por haber ido al FMI y resulta que nuestro Estado forma parte de esta institución multilateral.

-Ese ordenamiento de la economía implica devolverle la autonomía al Banco Central de Venezuela; y ocupar al Estado de su función de promotor social y desarrollo, salud, educación, infraestructura mientras se acaba con el Estado charcutero, ferretero, cementero; es decir, desmontar el Estado comerciante e ir al Estado social que es el que está plasmado en la Constitución.

-Lo segundo es que hemos presentado un proyecto de Ley de Reversión de Expropiaciones y Confiscaciones; ley que permitiría reactivar el aparato productivo, aparte de que generaría confianza, y que consistiría en devolver las tierras y empresas que fueron expropiadas al margen de la Constitución a sus legítimos propietarios, así como de dotarlos de los instrumentos y financiamientos que requieran para el proceso de reactivación.
El 90% de las empresas y tierras expropiadas actualmente no llegan al 20% de su capacidad productiva.

-Por supuesto, también se contempla la disciplina fiscal, especialmente, no emitir dinero inorgánico; que lo que genera es una presión tremenda para la inflación. Luego, hay que aumentar la producción petrolera a 8 millones de b/d. En efecto, eso no es de un día para otro. Pero ahí hay un gran aliado que es el BM; que se ocupa, precisamente, de financiar proyectos específicos. Lo ha hecho en el sector hidroeléctrico, lo ha hecho en el sector pesquero y lo puede hacer en el petrolero.

-En un lapso de cuatro a seis años tú puedes ir elevando la producción petrolera u ocho millones de b/d, y por una razón fundamental: si tenemos la principal reserva petrolera del mundo, Venezuela está obligada a liderar el mercado petrolero mundial y no andar a la saga de Arabia y de EEUU. Teniendo nosotros la mayor reserva, la pauta de los precios la pondría Venezuela. Porque, hasta ahora este gobierno no ha presentado un plan de desarrollo de la industria petrolera. Por eso es que yo califico a este gobierno y al anterior de ser el Atila de Pdvsa. Aquí ha habido un desmantelamiento progresivo de nuestra industria, y aquí es donde yo me hago esta pregunta: ¿para qué tenemos la mayor reserva petrolera del mundo si el petróleo no se come y mucho menos se exhibe en un museo? No, es para explotarlo en función del bienestar social de la población.

-En tercer lugar nosotros hemos dicho que hay que darle un respaldo intenso a la empresa privada; ofrecerle confianza, seguridad jurídica, facilidad para que inviertan en los diversos sectores. La segunda fuente de ingresos de Venezuela, después del petróleo pudiera ser el turismo. Nosotros pudiéramos fomentar hasta unos dos millones de puestos de trabajo en la industria del turismo; empleo de calidad.

-El cuarto punto sería el de proteger a los trabajadores. Hay tres controles que le han hecho mucho daño al país y hay que eliminarlos: control de cambio, control de precios y control del salario; pues nosotros consideramos que el salario también está controlado. Cuando la inflación aumenta un 70% y el salario apenas un 15%, tú estás controlando el ingreso del trabajador. Así como los empresarios se quejan del control de precios; porque no les permite competir, también los trabajadores están siendo afectados con el control del salario.

-De modo que la cuarta política del gran desarrollo social debe ser una política de compensación salarial. Cuando respaldas a la empresa privada, vas a generar oferta de bienes y servicios; eso es gradual. Mientras logras el equilibrio entre oferta y demanda, que ahí es cuando se acaba la inflación, tienes que ir gradualmente protegiendo a los trabajadores. La carga laboral en la mayoría del sector productivo venezolano no supera el 20%. Es decir, es mentira que aumentar el salario es explosivo desde el punto de vista inflacionario. Explosivo resulta aumentar la gasolina en este momento. Todos sabemos que hay que aumentar la gasolina; pero hacerlo en este momento es tensar la cuerda.

¿Ustedes admitirían el asesoramiento del FMI en ese plan de rescate económico?

-Es que nosotros tenemos allí dinero; es decir, nosotros tenemos allí una gaveta; nosotros tenemos derechos allí, porque nosotros cotizamos con el FMI. El plan económico lo diseñaríamos nosotros. Nosotros lo que necesitamos es el aval, para tener financiamiento barato. El FMI no te presta a más del 5%. El gobierno venezolano le está entregando nuestro petróleo a los chinos y, si acaso se quiere endeudar, tiene que pagar intereses de 22%.

Usted ha señalado que los controles de cambio que se iniciaron en Venezuela en 1983 generaron una gran corrupción. ¿Eso significa que para ustedes es prioritario levantar el control de cambio?

-El control de cambio es la consecuencia de la desconfianza. Por supuesto que tengo que estar en contra del control de cambios y de las patologías económicas que generan que un Estado se vea obligado a controlar la libre compra y venta de divisas, simple y llanamente porque su economía está muy enferma.

-Efectivamente, la diáspora arranca en 1983 pero se agrava en los últimos diez años en una forma realmente dolorosa. Estamos hablando del saqueo financiero más grande que se ha conocido país alguno después de la II Guerra Mundial. A nosotros nos informaron en las conversaciones, que sostuvimos con esta gente que hay, aproximadamente, unos 450 mil millones de dólares de venezolanos en el extranjero. Esa es una diáspora que comienza en 1983. Por eso es que yo digo que la corrupción no tiene ni ideología ni partidos políticos ni patria. Son saqueadores del Tesoro Público.

-Cuando llega este gobierno se estima que había unos 100 mil millones de dólares en la banca extranjera de venezolanos. Los organismos multilaterales estiman que hay unos 350 mil millones de dólares que tienen dudosa procedencia y que hoy en día existen los mecanismos por los acuerdos y la legislación internacional contra el financiamiento del terrorismo, el narcotráfico y la corrupción que han derrumbado el mito del secreto bancario, y hoy en día ellos nos podrían brindar asistencia.

-A ese respecto, nosotros estamos trabajando en una estrategia para presentarla al país, que hoy en día te permitiría iniciar una operación de repatriación de esos capitales forajidos. Hay dos vías que ellos nos plantearon; una vía busca solo la justicia social y que es la vía amigable o persuasiva, y que consiste en ofrecerle a todo aquel que tiene dinero en el extranjero que parte del mismo lo traiga a Venezuela y lo invierta en los planes de desarrollo.

-La otra vía ya no es amigable sino penal, y que es cuando la persona se muestra renuente a traer el dinero a Venezuela, el Estado puede elevar una rogatoria a los países del mundo para que informen de las cuentas que tienen venezolanos en sus sistemas financiero.

 

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