¡ROSTROS DE LA INDOLENCIA! Una niña de siete meses murió de hambre en San Félix

DolarToday / Feb 2, 2017 @ 7:00 pm

¡ROSTROS DE LA INDOLENCIA!  Una niña de siete meses murió de hambre en San Félix

El hambre sigue matando niños en Ciudad Guayana. Ahora una bebé de siete meses, Orangelis Figuera, fue la nueva víctima de la desnutrición en 2017.

Por Marcos David Valverde / Correo del Caroní.

La familia de Orangelis es habitante del barrio José Tadeo Monagas, en San Félix. Especialistas del Hospital Dr. Raúl Leoni relatan que ingresó el 23 de enero.

Su mamá no la llevó al centro asistencial por la desnutrición: la llevó porque tenía unas manchas en toda la piel. “Lo que tiene es lo de la piel. De lo demás está perfecta”, le dijo a los médicos. Pero las manchas eran lesiones pelagradas, una consecuencia de la falta de vitaminas.

Cuando la internaron en la unidad de cuidados intermedios del hospital de Guaiparo, los galenos supieron que el pronóstico no podía ser el más optimista.

“No estaba vacunada, y cuando un niño desnutrido tiene la glicemia baja es un mal pronóstico. Unos días después, sin embargo, estaba más activa”, expone la especialista, que reservó su identidad.

Nada que hacer

A pesar de la reanimación, la salud de Orangelis tuvo un declive por la falta de esas fórmulas infantiles: en el centro médico no había. Las enfermeras le pidieron a la familia que las consiguieran. No pudieron: además de costosas, están escasas.

“Antes estaba prohibido que las familias llevaran comida. Las fórmulas estaban prohibidas porque estaban preparadas desde Caracas, pero el viernes no le habían llevado y no hay suplementos nutricionales para darles”.

El domingo en la noche, Orangelis empeoró y, finalmente, dejó de respirar. Cuando murió, uno de sus ojos se desprendió de la cuenca ocular. “Estamos hablando de un caso de desnutrición severa y todos los órganos fallan. La desnutrición, como entidad clínica, es una enfermedad y tiene sus manifestaciones”.

Tasa preocupante

En julio de 2016, el presidente de la República, Nicolás Maduro, expresó en una alocución que lo acongojaba un problema: si antes el 38 por ciento de los venezolanos estaba a las puertas de la desnutrición, ahora, en su gobierno, hay un monstruo que enfrentar: que 38 por ciento está a las puertas de la obesidad.

Pero un mes después, en San Félix, comenzaron los reportes de niños muertos por desnutrición. Los primeros, en Brisas del Sur. En septiembre, en el hospital de Guaiparo, hubo cinco muertes.

Varios de los casos son parecidos a los de Orangelis, apuntan los especialistas: “Hay un problema social importante. Social y de educación, porque también hay mitos sobre la lactancia materna. Uno escucha, incluso, que produce obesidad en los niños, y no es así. Ahora, la leche materna la puedes sustituir por fórmulas, ¿pero en dónde consigues la fórmula? Si hay escasez de leche, de fórmula, más todavía”.

En el ínterin de esas muertes, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reconoció el aumento de la pobreza crítica: de 6,9% en 2013 a 9,3% en 2015. El porcentaje de 2016 aún no se publica.

Lo cierto de 2017 es que su primer mes trajo a Ciudad Guayana dos malas noticias relacionadas con el hambre: la muerte de un bebé de un año por desnutrición y la de una niña indígena en Morichalito por comerse un pan dañado de la calle, sin contar, ahora, la de Orangelis. Todo, aderezado con la promesa de mejora por la vía de un carné de la patria.

En Guaiparo hay un número revelador: 80 por ciento de los ingresos actuales a la pediatría son por desnutrición. Desde la leve hasta la severa. Proteicas, calóricas o mixtas. De todo. Y todo se acompaña con un dato descorazonador: si esos niños salen de alta, “las probabilidades de vida son bajísimas: si no mueren aquí, mueren en la casa porque no hay qué comer”.

 

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