¡RUSIA ES EL NUEVO SALVAVIDAS! El diálogo 3.0

Dolar Today / Feb 9, 2017 @ 11:30 am

¡RUSIA ES EL NUEVO SALVAVIDAS! El diálogo 3.0

El gobierno de Nicolás Maduro viene generando de nuevo la narrativa del diálogo. Esta vez lo hace de la mano de Rusia. Las dos iniciativas anteriores las elaboró con la ayuda del secretario general de Unasur, Ernesto Samper, y los expresidentes Rodríguez Zapatero, Fernández y Torrijos, el diálogo 1.0, y posteriormente con la participación del Papa Francisco (Vaticano), el diálogo 2.0.

Desde que el oficialismo perdió la hegemonía de la Asamblea Nacional el año pasado, el gobierno de Maduro trancó la vía electoral para resolver la crisis de gobernabilidad (político-institucional) que atraviesa Venezuela. Y el mecanismo que ha utilizado para la resolución de conflictos es el diálogo, en contraposición a la expresión soberana del pueblo en consulta popular a través del referéndum revocatorio. Una solución contenida en el Artículo 72 de la Constitución de Venezuela de 1999.

El diálogo 1.0 apareció cuando surgió la amenaza de la aplicación de la Carta Democrática Interamericana a finales de mayo 2016. Para desactivarla, el 21 de junio, el expresidente español Rodríguez Zapatero solicitó en la sesión extraordinaria de la OEA en Washington “una oportunidad para el diálogo”, y especificó que debe “basarse en el respeto absoluto a la soberanía y excluir todo tipo de injerencia”. El objetivo que perseguía el gobierno de Maduro, de congelar la aplicación de la Carta Democrática, fue conseguido. Aunque, el secretario general de la OEA dijo en entrevista a Globovision el 25 de julio que “la Carta Democrática estaba activada…” y que “los países miembros evaluaban el tema”, la OEA no volvió a tocar el tema de Venezuela sino hasta noviembre. Y en ésta oportunidad fue para apoyar el diálogo 2.0.

Las movilizaciones de las mayorías para solicitar y convocar el referéndum revocatorio presidencial en los meses de agosto y septiembre volverían a colocar a Maduro contra las cuerdas. Esta vez era el pueblo en la calle, convocado por los partidos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la gran amenaza. Henrique Capriles, principal líder convocante del referéndum revocatorio, había solicitado al Papa Francisco en junio sus buenos oficios -la llamó guiatura- para “alcanzar el reencuentro como pueblo”. Porque en abril el Papa había enviado una carta para la apertura del diálogo 1.0 en la que exhortaba a las partes y acompañantes a “redescubrir la base común y compartida que conduce a superar el momento actual de conflicto”. En ese instante el Vaticano no formaba parte de grupo de acompañantes del diálogo 1.0.

Fue hasta finales de octubre cuando Maduro, en un viaje de última hora a Roma, -cuando andaba de gira por varios países del golfo Pérsico con el fin de ver si los precios de petróleo se estabilizaban- le solicitó al Papa Francisco su incorporación a la mesa de diálogo en calidad de acompañante. A lo que el Papa accedió,  dando origen al diálogo 2.0.

Con este nuevo integrante en la mesa de diálogo, Maduro logró desactivar las movilizaciones que solicitaban el referéndum revocatorio presidencial en 2016 como el mecanismo para solucionar la falta de gobernabilidad en el país. Una realidad que dejó sin respuesta tanto a Capriles como al resto de los líderes de la MUD. Por lo que la intervención del Vaticano le aseguró a Maduro culminar el mandato presidencial, a la vez que colocó a los organismos y comunidad internacional en “stand by” ante la crisis política venezolana. Hecho que ha aprovechado la Administración de Maduro para apuntalarse en el poder, incrementando la represión política y excluyendo la función de la Asamblea Nacional de los poderes públicos.

El pasado 4 de febrero la cancillería de Rusia emitió un comunicado en el que aboga por el diálogo en Venezuela “como única alternativa” para superar las discrepancias y rechazó “cualquier intervención” en los asuntos internos del país -lo mismo que dijo Zapatero en la OEA. Sucede que hay nuevos actores en la Casa Blanca y representan una posible amenaza a la permanencia de Maduro en el poder, porque Venezuela es vista como un narco-estado por John F. Kelly, secretario de Homeland Security. Además, Rusia y China están presionando a Maduro para obtener la aprobación de la Asamblea Nacional para otorgarle nuevos endeudamientos. Por lo que Maduro recurre de nuevo al diálogo para neutralizar la Administración Trump y obtener la aprobación de la Ley de Endeudamiento Anual 2017 por parte de la Asamblea Nacional. Esta vez el diálogo 3.0 incorpora al presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Cada vez que Maduro ha hablado de diálogo es porque existe una amenaza de perder el poder. En el diálogo 1.0 fue la Carta Interamericana y el interlocutor fue Zapatero; en el diálogo 2.0 fue el referéndum revocatorio y el interlocutor fue el Vaticano; y ahora con el diálogo 3.0 es el de un país forajido e insolvente y el interlocutor es Rusia.  

En este nuevo escenario, diálogo 3.0, la oposición debe aprovechar la nueva oportunidad para lograr renovar las autoridades del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Supremo de Justicia. Porque el gobierno que está débil arremete con toda su fuerza. Sin embargo, la oposición debe usar esa fuerza para derrotarlo. Porque al final el diálogo 3.0 lo hará ceder sino perderá el poder. Al menos que la MUD vuelva a salvarlo, al cometer el error de dialogar desde una posición débil, sin poder.

 

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