Sector automotriz se convierte en el principal damnificado de la guerra comercial de Trump

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Los aranceles de EE.UU. al sector automotriz, incluidos a parte de la producción de Canadá y México, y las medidas recíprocas anunciadas este jueves por el primer ministro canadiense, Mark Carney, convierten al mundo del automóvil en el principal damnificado de la guerra comercial de Donald Trump.

Julio César Rivas / EFE

Este jueves entraron en vigor aranceles del 25 % a los vehículos fabricados fuera de Estados Unidos, o del T-MEC del que forman parte Canadá y México, y que son importados al país.

La medida afecta especialmente a fabricantes alemanes, japoneses y surcoreanos. Según los datos oficiales del Departamento de Comercio de EE.UU., por ejemplo en 2024 el país importó automóviles alemanes por valor de 25.600 millones de dólares.

Si marcas como BMW, Mercedes-Benz o Volkswagen (VW) transfieren directamente el arancel al precio de sus vehículos en los concesionarios de EE.UU., esos modelos costarán a partir de hoy un 25 % más que hace 24 horas.

VW ha señalado que planea desglosar el precio del vehículo y el arancel del 25 % en sus modelos afectados por los aranceles de Trump para que el consumidor estadounidense entienda las consecuencias de la política comercial del presidente estadounidense.

Además, los fabricantes alemanes están considerando aumentar su producción en las plantas de montaje que tienen en EE.UU. para evitar los aranceles y reducir su impacto en sus cuentas de resultados.

Los aranceles no sólo afectan a las marcas alemanas. Las asiáticas Toyota, Honda, Hyundai y Kia también exportaron en 2024 una cantidad considerable de vehículos que ahora costarán a los consumidores estadounidenses un 25 % más.

En 2024, Japón exportó a EE.UU. vehículos por valor de 40.760 millones de dólares y Corea del Sur por valor de 38.000 millones de dólares.

Sin embargo, el proteccionismo de Trump no sólo afecta a los vehículos fabricados fuera de Norteamérica sino también a partes lo que multiplica el impacto negativo de los aranceles.

Las exportaciones en 2024 a EE.UU. de partes y motores de Alemania, Japón y Corea del Sur fueron respectivamente 35.500, 68.500 y 66.000 millones de dólares.

De acuerdo a los términos del T-MEC que firmó el propio Trump durante su primer mandato (2017-2021), para que un vehículo esté incluido en el tratado de libre comercio de América del Norte debe cumplir una serie de requisitos.

El más importante es que al menos el 75 % del contenido del vehículo debe haber sido producido en Norteamérica. Los vehículos que no cumplen ese requisito están sujetos a aranceles cuando es exportado entre EE.UU., Canadá y México a pesar de que haya sido fabricado en uno de esos países.

En Estados Unidos, VW, BMW, Subaru y otras marcas tienen plantas que producen vehículos fabricados con menos de un 75 % de partes procedentes de Norteamérica.

A partir de este jueves, esas partes (desde motores a suspensiones) están tasadas con un arancel del 25 %, lo que aumentará el costo de fabricación, un incremento que los fabricantes tendrán que decidir si pasan a los consumidores de EE.UU. con una subida del precio.

De nuevo, esa medida no solo afecta a fabricantes extranjeros. Stellantis se ha visto forzada a suspender temporalmente la producción en dos plantas de montaje (una en Canadá y otra en México) por la entrada en vigor de los aranceles.

Y al dejar de fabricar vehículos en esas plantas, también ha suspendido la producción en centros de trabajo en EE.UU. que les proporcionan partes lo que supone el despido temporal de unas 900 personas.

Los vehículos fabricados en Canadá y México con partes procedentes de fuera de Norteamérica también están siendo tasados a partir de hoy con aranceles cuando son exportados a EE.UU.

En respuesta a esos aranceles a vehículos producidos en Canadá con partes procedentes de otros países, el primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció gravámenes recíprocos para los automóviles producidos en EE.UU. y que no cumplen con las normas de origen de T-MEC.

En la práctica, esta guerra comercial supone que, por ejemplo, el BMW X6 que la marca alemana produce en su planta de Spartanburg, en Carolina del Sur, ahora acumula aranceles del 25 % por parte de EE.UU. por los componentes producidos fuera de Norteamérica.

Y cuando ese vehículo es exportado a Canadá, otro 25 % que hoy empieza a aplicar Ottawa.

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