¡Si podemos salir de esta pesadilla! ¿VOTAR O NO VOTAR? Carta abierta al pueblo de Venezuela

@DolarToday / May 11, 2015 @ 10:00 am

¡Si podemos salir de esta pesadilla! ¿VOTAR O NO VOTAR? Carta abierta al pueblo de Venezuela

Una nueva arbitrariedad del chavismo obliga a hacerse la pregunta incomoda: ¿Cual es el objeto de salir a votar si las instituciones (entre ellas el CNE) favorecen groseramente al oficialismo? La inexistente autonomía institucional, ha provocado que las denuncias a las medidas autoritarias del gobierno venezolano terminen en las papeleras de los funcionarios, y la frustración que este proceso arrastra consigo suma tensión a la situación nacional.

El rediseño de las circunscripciones electorales, con motivo de las Elecciones Legislativas 2015, nuevamente ha puesto en evidencia dos cuestiones esenciales para comprender el panorama político en el país: 1. Que el chavismo no sale con votos y 2. Que seguirle la cuerda, confiando los procesos democráticos, a instituciones viciadas y parcializadas, es el seguro de vida del chavismo.

¿Pero que hacer? De vuelta a las próximas elecciones y enfocando a la Asamblea Nacional; no hay manera de saber cuales son las cifras reales del INE, ni de medir su incomprendida proyección poblacional, sobre cuya base, el CNE decidió reestructurar los distritos electorales. No hay manera de obligar al CNE a dar una explicación detallada sobre este proceso, aun, cuando claramente, la modificación hecha adhiere y sustrae unidades territoriales a discreción, que dan clara ventaja al chavismo en las próximas elecciones, pues, el sistema proporcional, bajo el dictamen de este nuevo gerrymandering, sobrerrepresenta al oficialismo y subrrepresenta a la oposición, la cual, incluso con muchos más votos, obtendría, según este esquema, menor número de diputados. Esta modificación de las circunscripciones electorales, sobre la base de una proyección poblacional adulterada, emitida por un organismo, que de ninguna manera es imparcial, declara abiertamente un fraude electoral anticipado. Bajo esta lógica, la derrota de la oposición esta sentenciada. ¡PERO ATENCION! Este no es el verdadero problema.

Sin tomar en cuenta la distribución de la Asamblea Nacional, o las mayorías calificadas (2/3 requerida para llamar a una Asamblea Constituyente, o 3/5 para aprobar o rechazar poderes especiales al presidente de la Republica a través de leyes habilitantes), la conformación de una Asamblea Nacional mediante un proceso electoral “democrático” relegitimaría al chavismo que, en todos los sentidos es un gobierno ilegitimo. Ilegitimo y de naturaleza dictatorial, que se ha valido de instrumentos democráticos para sobrevivir bajo la apariencia de un modelo que clama ser la encarnación de la voluntad popular, sobre todo en el extranjero, donde el chavismo necesita con premura mostrarse relegitimado.

Adicionalmente, y en un sentido más estricto, la Asamblea Nacional en sí, con ventaja chavista u opositora, NO ES UNA FUENTE REAL DE PODER POLITICO en Venezuela, como convendría Ferdinand Lasalle en su estudio constitucional comparado. Maduro sólo necesita a la Asamblea Nacional para usarla de parapeto institucional con el fin de justificar su gobierno antidemocrático. Una Asamblea Nacional que, eventualmente, él mismo podría disolver, con anuencia del TSJ, respaldado por un sector de las FFAA y con el habitual pretexto mediatizado de amenaza (interna o extranjera) que serviría para declarar estado de excepción, y así continuar en el poder.
Los venezolanos, sin embargo, no ven esta realidad con la lupa del análisis político, y de manera reiterada han comentado, a mi síntesis de este artículo en Twitter, que no dejarán de ejercer su voto, y que la abstención sólo empeoraría todo, tal como sucedió en el 2005. Esta razón, entre otras tantas, me ha obligado a agregar más contenido a mi idea.

¡Yo defiendo mi voto!, comentó uno de mis contactos, a quien debo reconocer la gallardía, aunque no sin señalar un problema elemental. Ejercer el voto y defenderlo son dos cosas totalmente distintas. Sindey Verba, un reconocidísimo politólogo estadounidense, con toda razón sostiene la idea de que el voto, a pesar de ser el mecanismo más efectivo para generar representatividad, es el menos efectivo para ejercer control sobre las decisiones o acciones gubernamentales. De manera que, ejercer únicamente el voto y no considerar las formas de defenderlo equivaldría a perder el tiempo en las urnas. Y ese, es el gran problema de las llamadas democracias electorales, que sostienen, de manera reduccionista, que los sistemas democráticos son aquellos que celebran elecciones periódicas. Valga acotar, que este tipo de sistemas terminan por ritualizar el voto, disolviendo su esencia en el carácter delegativo de la participación electoral y transfiriendo la soberanía del pueblo a las manos de un gobernante, quien, como Razón de Estado en términos maquiavalianos, termina ejerciendo el poder de manera dictatorial y autocrática. Pregunto a mis lectores, ¿Acaso no es esto mismo, lo que ha venido aconteciendo en nuestra realidad política?.

Los ciudadanos, (si es que aun nos podemos llamar así, en vista de que se nos ha despojado de todo derecho conocido) hemos olvidado que la soberanía, (es decir la suma de todas las potestades), se encuentra en nuestras manos, y que reclamarla no es sólo un derecho, sino un deber cívico, y que el no hacerlo, o considerar que el esfuerzo no merece la pena, nos convierte en cómplices de esta catástrofe que tiene como fin nuestro extermino moral y físico.
¡Yo ejerzo mi derecho! Respondió otro contacto a mi tweet. Ciertamente, el voto es un derecho, pero también lo es la protesta. Y cómo, sino a través de la protesta legítima, se reclama el fraude electoral que ya se encuentra sobre la mesa, contenido en la arbitrariedad de un organismo electoral, obediente del chavismo, que construye una añagaza para todos aquellos venezolanos que aun creen en las formas de participación democrática como solución a la crisis nacional. Esa misma protesta legal, que el propio chavismo hizo mutar con sus burlas y amenazas, es la materia prima para reforzar la participación política convencional, y aunque esté satanizada por algunos que la consideran irracional, invito a repasar las teorías de la elección racional para confirmar como las conductas individuales, aparentemente racionales, llevan a resultados desfavorables que terminan afectando a una colectividad entera, en este caso Venezuela. No se debe olvidar que el voto, desasistido de los demás mecanismos de participación política convencional, es un acto vacío.

A todo esto, se suma la incompetencia y complicidad de algunos políticos de la oposición quienes, de forma irresponsable, siguen llamando a votación, sin tener resuelto el problema del fraude electoral (orquestado por el chavismo a través del CNE) ¿Cuál es el propósito de estos personajes, que aparentemente sólo quieren filtrar sus planchas al juego político, dejando expuesto su egoísmo, intereses macabros subyacentes y su falta de patriotismo el cual, y para colmo de todos los males, contribuye al aumento de la desafección política en Venezuela, relegando al venezolano a la apatía política y al conformismo, haciéndolo convaleciente del laissez faire. ¿Por que no se han movilizado en el país protestas en respuesta a ésta y demás atrocidades contra nuestros derechos civiles y políticos? ¿Por qué exhortan cuando deben EXIGIR al CNE a someterse a la voluntad del pueblo en vez de perfilarse arrodillado al chavismo?¿Por qué no han dedicado a presionar para exigir la dimisión INMEDIATA de Tibisay Lucena, quien transpira su adulación al chavismo? ¿Por qué sólo unos pocos han denunciado que el proceso electoral del presente año esta seriamente comprometido?
Y aquellos politiqueros que no mueven un dedo aprovechando la ocasión… ¿son los que pretenden ser nuestros legisladores?

¡Allí el pueblo comparte responsabilidad!

Los legisladores no pueden ser nunca más figurillas circunstanciales de la popularidad mediática, tampoco reductos estratificados de la actividad partidista. Deben ser hombres y mujeres con carácter, dignidad y COMPETENCIA PROFESIONAL, comprometidos con el país y su gente. Algo así no ocurre en la actual Asamblea Nacional que es, en todos los aspectos, un gallinero vertical, donde todos se cagan mutuamente la cabeza, teniendo a Diosdado Cabello en la cima. Así es, y es muy probable que así siga siendo, de repetirse este nefasto ciclo.

¿Hay Solución?

Para aquellos escépticos que dudan del poder que los venezolanos tenemos en nuestras manos, reseño que en Junio de 2013, el presidente de Egipto Mohammed Morsi, recibía frente a su palacio de gobierno a más de dos millones de personas que protestaban medidas que conferían a Morsi poderes especiales, inmunidad legal personal y la islamización moderada del Estado, entre otras. La avalancha de personas activó a las a un sector de las Fuerzas Armadas, que en reunión especial entregaron un plazo de 48 horas para la presentación formal de la renuncia presidencial. Al obtener una negativa por respuesta, se procedió al allanamiento de las principales instituciones del Estado y consecuentemente al arresto de Morsi, quien, a la presente fecha, enfrenta una condena de 20 años en prisión.
Si bien es cierto que la elección de Morsi fue la primera de carácter democrático en toda la historia de Egipto, también lo es que la protesta alzó su voz por considerar que las nuevas medidas del ejecutivo eran actos arbitrarios y de naturaleza dictatorial, lo que trajo como consecuencia la deposición del gobierno y la instauración de un régimen militarista. Aunque esta noticia impactó al mundo, sobran razones para no asombrarse del hecho, pues la historia ha reproducido, de tiempo en tiempo, estos fenómenos políticos cuyos lideres, valiéndose de mecanismos democráticos, terminan instaurando modelos de gobiernos completamente opuestos, condenando el futuro de sus naciones al autoritarismo transitivo, pues la desafección del tradicionalismo es la panacea para la emergencia autoritaria. Así accedió Hitler al poder, así mismo lo hizo Chávez y así se balancea Maduro en su hilo. ¡Fueron dos millones de egipcios! La pregunta es… ¿Cuantos somos nosotros los venezolanos?

Con esto no invoco la violencia. Exhorto al ejercicio de un derecho Constitucional. No encomiendo un Golpe de Estado, los golpes de Estado los ha dado el chavismo al violar la Constitución en innumerables ocasiones. Llamo, no obstante, a ejercer presión para hacerle saber a los funcionarios (entre ellos Maduro) en quien reside la soberanía. Llamo a la reflexión ética en la decisión pública y en la elección de los representantes políticos. Hago un llamado a la buena conciencia.
Tampoco llamo a la abstención, llamo, por el contrario, a la participación cívica del pueblo venezolano. De la misma manera, reitero que no intento menospreciar el voto, pero sí señalar que este, para ser efectivo, debe ocurrir en condiciones favorables, pero no para uno u otro grupo político, sino para el modelo democrático. Y sin desdeñar la importancia de la Asamblea Nacional y demás cuerpos colegiados, enfatizo en la necesidad del rescate institucional con CARÁCTER DE URGENCIA.

La presente consideración tiene muchas más variables, y está casi de sobra expresar el sincero agradecimiento a las personas que debatieron mi tweet, contribuyendo a esta carta. Estas líneas son para ustedes, y para cada uno de los venezolanos que aman este país.

@filipprl

 

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