¡SIMONOVIS SOMOS TODOS! Tengo un sueño (I have a dream)

@DolarToday / Dec 14, 2013 @ 7:00 pm

¡SIMONOVIS SOMOS TODOS! Tengo un sueño (I have a dream)
Tomo este título prestado, como en las distintas acciones que a diario emprendemos, guiado por pensamientos transformadores, referentes para tratar de comprender todo cuanto acontece en nuestro tránsito por la vida.

Rosa Parks, encarcelada por expresar su cansancio al sentirse tratada como ciudadana de segunda clase, luego de negarse a ceder su asiento a un hombre blanco durante un trayecto en autobús, en Montgomery, Alabama, Estados Unidos.

Por aquellos años de racismo cruel, emergió la figura de Martin Luther King (1929-1968) asesinado un 4 de abril. 381 días duró el boicot a los autobuses de la ciudad, lo cual impactó de manera contundente a la sociedad, y en consecuencia, el gobierno se vio impelido a ponerle freno a la discriminación contra los negros en el transporte público. “I have a dream” se convirtió en antorcha de donde brota un fuego sagrado que ilumina los tiempos. Hoy, Barack Obama es por segunda vez el presidente de la nación norteamericana.

En otro continente, África del Sur, 1964. Nelson Mandela ingresaba a prisión, portando en su uniforme el número 46664, similar al de las matriculas para identificar a los automóviles. Si los sumas entre sí, casi coincide con el total de años que Nelson Mandela habría de pasar en la cárcel.

Frente a los jueces, condenado a cadena perpetua por el delito de alta traición, dejó testimonio de pundonor, apeló al coraje y a la lucidez que inspira a quienes luchan por causas nobles y su voz fue una clarinada para la reflexión, ayer, ahora y siempre: “He atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que las personas puedan vivir juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”.

Como en toda prisión, la vida es penuria, descalificación, atropello a los derechos más elementales, en su caso, además, sometimiento a trabajos forzados; ningún privilegio.

Desde los barrotes soñó los atardeceres, jamás dejó de pensar que algún día volvería a deleitarse al escuchar la algarabía proveniente de la risa de los niños: “Estar preso 27 años sin ver niños, es una experiencia terrible”. Y cuando volvió, una sonrisa plácida, colmada de serena templanza, aun cuando perdía a su hijo, victima del sida y después a su nieta en un accidente. Ni un rictus de amargura pudo doblegar su espíritu para sobreponerse ante la adversidad.

Frente a las multitudes el mensaje recurrente fue un muro de contención ante el odio o la manera mezquina de tratar al adversario: “Enemigo seré de tratar los problemas políticos mediante la violencia”.

Nelson Mandela merece una oración. Hacer de su nombre el bálsamo para vencer la desidia y fortalecer nuestro espíritu frente a los retos del porvenir, seguros de salir airosos ante los más inalcanzables obstáculos.

Estamos a pocos días para compartir en familia la tradicional convivencia navideña, el mejor refugio para el sosiego a pesar de tantas calamidades. Mis nietos me invitaron a compartir un sueño. De ellos nació la idea de confeccionar una pulsera con los colores del arco iris y un mensaje: “Simonovis somos todos”. Sencilla, hecha en casa,  como una invitación para acercar a nuestra mesa, apelando al simbolismo cristiano de la Nochebuena, a todos los que hoy tienen impedido ver el sol o el horizonte, fraccionado por gruesos barrotes y oscuras paredes, sin poder abrazar a sus seres queridos y sorber la risa franca de los hijos y de los nietos.

Me apoyo en ti, Andrés Eloy Blanco, poeta y compatriota, político del encuentro, orador de fina prosa, auxíliame con  tus versos,  ciudadano ejemplar, dímele a Madiba, que ahora a tu lado estará: “Si al cielo voy algún día/Tengo que hallarte en el cielo/Angelitico del diablo/Serafín cucurucero.

JOSÉ LEÓN D’ALESSANDRO |  EL UNIVERSAL
jrleonda@gmail.com
 

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