¡SIN DESPERDICIO!: “La Isla De La Fantasía” Por Vecnar Cordero

DolarToday / Apr 23, 2014 @ 9:00 pm

¡SIN DESPERDICIO!: “La Isla De La Fantasía” Por Vecnar Cordero

“Venezuela requiere con urgencia de un gobierno eticamente democrático, no falso ni chauvinista. Mutatis mutandi, demanda un gobierno nuevo con hombres nuevos y mujeres nuevas en el pensamiento y en la acción”

Precisamente, en este siglo XXI, el mundo a mi juicio, debe ser más perfecto y mejor que los siglos anteriores: En todos los países se luchará irremisiblemente por una sociedad nueva y un hombre nuevo. Un hombre que promueva y practique los valores reales y sublimes de un nuevo estado de derecho. El hombre marcha inexorablemente al encuentro y optimización de sus nuevas circunstancias. En otras palabras, siempre hemos marchado y seguiremos marchando hacia el logro de un mundo más perfecto y mejor, que sea cuna no sólo de nuestras dificultades sino de nuestra felicidad, y hacia allá tiene que orientarse el nuevo hombre, sin importar la ideología que desee.

En tal sentido, las ideas socialistas tal como fueron planteadas en siglos pasados ya no tienen vigencia en la época actual, toda vez que el mundo es realmente cambiante, y estos cambios deben asimilarse a una nueva forma de pensar, de hacer y optimizar las políticas administrativas y de gobernar a los pueblos, e indubitablemente a la Venezuela del presente. Ya no somos el país de las últimas cinco décadas. Yo me pregunto: ¿El progreso y desarrollo técnico-científico del mundo contemporáneo tiene su fundamento en un sistema político determinado, o es una sumatoria de todas las corrientes científicas, filosóficas, ideológicas y culturales del mundo de hoy?. En una oportunidad me decía un diputado de la Asamblea Popular China, en un restaurant de la ciudad de Beiging: “La economía socialista no germina sino la regamos con un poco de polen capitalista, la empresa privada es necesaria si queremos fortalecer la economía estatal, o lo que es lo mismo la economía socialista. Y de seguida me afirmaba: “Nuestra ecomomía comunista es la más fuerte del mundo y exportamos no sólo alimentos sino tecnología a todos los países del orbe. Lo que es más, me manifestó: Carlos Marx y Lenín pertenecen al pasado, ya casi no se les nombra, salvo en lo que corresponde al conocimiento histórico del comunismo.

Definitivamente, ya no puede pensarse ni actuar como los socialistas de ayer. Las sociedades ya no son iguales, por ende el hombre socialista de hoy tiene que ser totalmente diferente al socialista de ayer”. En el caso de Venezuela, en lo teórico bastaría evocar y cumplir con nuestra Carta Magna para darse cuenta que estamos frente a un Estado nuevo, frente a un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia como así to establece en su Artículo 2, con la visión de formar un hombre nuevo, y si llegáramos a interpretar que se trata de un Estado socialista, éste efectivamente constituirá un Estado totalmente diferente a lo que se conoce como socialismo clásico, por cuanto la propia Constitución rechaza todos sistema de gobierno unipartidista, autocrático o que colida realmente con nuestros principios democráticos y los derechos humanos.

Se trata de la formación de un nuevo demócrata, en un todo conforme con los principios y valores de de esta bella Constitución democrática. En efecto estipula el precitado Artículo 2, que: “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”. No dice que se constituye en un Estado socialista. En efecto, tal como lo he sostenido en artículos anteriores: afirmar que nuestra Carta Magna instituye o establece un Estado socialista, sólo pertenece al código de mentiras inventado por un Gobierno, cuyo único interés es mantenerse en el poder cueste lo que cueste a través de la sumisión, del discurso enfermiso y de las persecuciones políticas. De aquí que resulta penoso por no decir despreciable que el Presidente de la República, sus misnistros y cualesquiera de sus funcionarios o dirigentes políticos, incluyendo a algunos miembros de las fuerzas armadas repitan como borregos sentencias como “Todos somos Chávez” y “Patria, socialismo o muerte”. En mi opinión, decir que Venezuela es un país socialista, constituye la violación más aberrante de nuestra Carta Magna.

Venezuela requiere con urgencia un gobierno nuevo, un gobierno democrático nuevo, con hombres y mujeres nuevos en el pensamiento y en la acción. No podemos seguir aferrados al pasado. El pretérito sólo sirve como fuente o como pilar, pero por ley de la evolución y del progreso, de acuerdo con el principio heracliteano, todo lo que existe es diferente al pasado, y la misión del hombre nuevo y por ende de un político nuevo debe ser luchar y hacer que cada día la democracia se perfecione y se utilice en función de acrisolar los valores humanos: una democracia que juzgue a la sociedad como un todo, no fraccionada en pedazos, donde no haya exclusiones de ninguna naturaleza, que una a todos los venezolanos, que haga real la justicia social, la minimización de la pobreza a grado extremo, la extipación de la corrupción, la desaparición de la vanidad, del delirio de grandeza, del exceso de adulancia y de la idolatría desmesurada.

Venezuela requiere de un sistema político nuevo que mire hacia un futuro promisor, donde el desarrollo industrial, tecnológico, científico y productivo sea cada vez mayor, para cuyos efectos requiere de una fuerte participación de la inversión privada. Por ende, los nuevos hombres que creemos en una democracia social justa y de derecho, no podemos pensar como los padres o grandes ideólogos del socialismo del siglo pasado, ni menos aún en lo que se conoce como el capitalismo salvaje. Por ende, esta pretendida práctica que los chavistas llaman “socialismo revolucionario” es una una farsa, una patraña o bufonada que sus dirigentes políticos utilizan a través de promesas y de una retórica enfermiza para engañar y adormecer fundamentalmente al sector más humilde de la población venezolana.

Estamos en un mundo de cambios acelerados. ¡Por un mundo mejor y una nueva venezuela, vivamos según sean nuestras circunstancias, superando y perfeccionando cada día, cada minuto y cada segundo el presente, marchando con paso firme hacia un futuro lleno de abundancia y de felicidad!. Digámosle no al pesimismo y a esta dictadura cívico-militar disfrasada de socialismo.

 Tengamos fe y tenacidad. ¡No podemos anclarnos en el pasado, es hora de que los venezolanos forjemos un nuevo y mejor destino!. ¡Libertad a los presos políticos!. No más engaño. Que los chavistas digan la verdad. El diálogo es una farsa, un verdadera trampa o bufonada cuyos resultados sólo servirán para enaltecer su isla de la fantasía en que han convertido a Venezuela. Su meta es poder y más poder, dinero y más dinero. Obviamente, el ejercicio del poder en nombre de ésta tal llamada revolución bolivariana y socialista configura una burla bastarda. Reitero la pregunta: ¿CUÁL SOCIALSIMO?.

Vecnar Cordero

 

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