Sin Secretos CB: El Payaso Lucky y sus ágiles bailarinas

Wilmer Contreras / Jun 3, 2020 @ 5:08 pm

Sin Secretos CB: El Payaso Lucky y sus ágiles bailarinas

El Pícaro bufón. Con esta edición, iniciamos el fascinante sendero de relatar, o detalladamente describir, el verídico cuento de algunas de las delincuenciales peripecias de  Lucky, el triste payaso. Con la advertencia, para el asiduo lector, que las mismas no son de su exclusiva responsabilidad, sino que su extenso y prontuario de ágil ladronzuelo le viene transmitido hasta por vía genética, su mismísima familia le inculcó desde pequeño, en aquellas rudas circunstancias en que tuvo que arribar a nuestro país a la edad de 6 años, a toparse con el duro arte de ser acróbata, contorsionista, malabarista hasta llegar a convertirse en el payaso Lucky, con su rostro embadurnado de rojo y blanco, lidiando con poder caminar con sus grandes y amarillentos zapatones. Sígame adelante, apreciado lector y en próximas entregas explicaremos cómo, el caso de Lucky, el triste payaso, nos demuestra, casi de manera científica, que el ladrón, ratero y maleante no se hace, sino que definitivamente se nace.

La traición y el domador. Corrían los días de aquel mayo del 2015, las precipitaciones a manera de tediosos aguaceros caían sobre la ciudad y sus extensas calles. Lucky, el triste payaso, salido de aquella verde prisión que  agudizaron de manera terrible sus trastornos mentales, esas patologías psiquiátricas que arrastra desde su propia niñez. Fue así que la esquizofrenia se apoderó de todos y cada uno de sus actos. Dentro de sus delirios, que no podían ser ni siquiera atenuados por poderosos medicamentos o caseros menjurjes, se imaginó que era el llamado por la providencia, para regir los destinos del municipio San Diego. Para tal apasionado pero disparatado fin, se buscó como principales aliados a quienes hasta en el pasado reciente se habían constituido como sus mismos carceleros, sus mismos verdugos y cancerberos. Ante este escenario se constituyó el dinámico dúo, el variopinto binomio entre pasados mandatarios regionales con Lucky, el triste y hasta maloliente payaso. Los dos principales objetivos de la escabrosa agenda de la dispar pareja, tenían que ser, el aniquilamiento político de Enzo Scarano, insalvable obstáculo para el desvarío de convertirse en regidor de los Valles de San Diego. La segunda misión era el inquebrantable compromiso de Lucky, el triste y desmañado payaso, de proporcionar nombres, direcciones de los compañeros de opositora militancia, para no solo abortar cualquier acción de “calle”, sino que Lucky, en estado de incontrolable éxtasis, exigía que fueran sometidos a inmediato presidio, con la  idea de que nadie alterará su resquebrajada estabilidad emocional. Lucky y su nuevo prójimo se convertirían en los guías, mentores y jefes de la oposición carabobeña.

Scarano y su traidor zanquista. Transcurría la jornada de aquel 18 de mayo del 2015, la tormenta, la incesante tempestad continuaban en su persistente esfuerzo. Pero ya entrada la noche recibimos una desgarradora llamada del mismísimo Lucky, el triste y apestoso payaso, donde reclamaba nuestra presencia en una sede gastronómica ubicada al norte de Valencia. “Son instrucciones de tu jefe” repetía incesantemente, con ese peculiar y exaltado tono, tal vez producto del peligroso coctel o combinación de costoso escocés con algún sofisticado anti psicótico o inhibidor de la recaptacion de serotonina. Alarmados por el fanático llamado, nos trasladamos presurosos al elegante restaurante. Al arribar, empapada nuestra vestimenta por la tenaz lluvia, observamos cómo las innumerables mesas estaban colmadas por ávidos y nutridos comensales. Al fin, un ensordecedor grito nos advertía “Aquí estoy”. Y precisamente en un oscuro rincón, con la sola compañía de la tenue luz de una lámpara, yacía Lucky, el triste y fétido payaso. Nervioso, con sus manos temblando, sacó del roído maletín un peculiar envoltorio que contenía privilegiada información sobre supuestas irregularidades en el tránsito administrativo de la gestión municipal de San Diego desde el 2010 hasta el 2014. “Aquí está el puñal, aquí está la daga para la liquidación política de Enzo” y terminaba, con su mirada extraviada, característica de sus mentales trastornos, afirmando tajantemente “Está es la información que me solicitó el gobernador para emprender la inhabilitación de Scarano”. Al entregarme la encomienda, súbitamente y riendo frenéticamente desapareció de la pequeña mesa, se encabuyó del gastronómico local y dejándonos no solos, sino igualmente con la obligación de pagar la enorme cuenta y factura por el consumo de Lucky, quien desde temprano se encontraba con su compañera sentimental de aquellos tiempos, una ex fiscal del ministerio público, a quien llamaremos “La ágil Bailarina”. Los efectos de aquella sobresaliente información entregada por Lucky, el triste y pestilente payaso, se observaron casi de manera inmediata, ya que el día 8 de junio de aquel 2015, menos de un mes de la delación, arribaba al ayuntamiento de San Diego una numerosa comisión de funcionarios de la Contraloría General de la República para practicar una “auditoría operativa”. Se iniciaba el procedimiento que decantaría con la inhabilitación de Enzo Scarano. El medular objetivo de la moderna y atípica yunta o binomio se había cumplido.

La cabriola y su bailarina. Todo el carrusel de abusos, atropellos, corruptelas cometidas por Lucky, el triste y pestilente payaso, tuvo como insustituible sede  la policía municipal, cuando ejercía ocurrentemente el alto cargo de ser su comandante. En la siguiente entrega aportaremos hasta el más mínimo detalle de sus desafueros, que contaban con la anuencia de La ágil Bailarina, ex fiscal del Ministerio Público, con quien mantenía una fogosa, ardiente y apasionada relación sentimental. Relataremos cómo extrajo todo tipo de armamento de la Nación para blindar su personal y peculiar empresa de seguridad, custodiada, como todos sus bienes, por los Bolívar y no precisamente por la descendencia del libertador.

El funambulista. “Mendel no perdona” nos repite un apreciado amigo, para referirnos que nuestras conductas, talentos nos vienen por vía genética, reivindicando el trabajo de Gregor Johann Mendel, monje agustino católico y naturalista, que formuló las insuperables leyes de Mendel que dieron origen y luz a  la herencia genética. Por ello surge la explicación del prontuario de Lucky, el triste y pestífero payaso, cuando emerge el nombre de GENARO SCALETTA LUCCHESE. La bailarina y el tío Genaro coparán íntegramente la próxima columna. Y esa es la verdad.

@CESARBURGUERA

 

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