SOCIALISMO DEL SIGLO XXI ¡EL GRAN LEGADO! Niños indígenas mendigan en las calles de San Cristóbal

DolarToday / Sep 19, 2015 @ 9:00 pm

SOCIALISMO DEL SIGLO XXI ¡EL GRAN LEGADO! Niños indígenas mendigan en las calles de San Cristóbal

Están proliferando en las calles de San Cristóbal los indígenas que mendigan, principalmente niños y adolescentes, sobre todo en la intersección de las avenidas 19 de Abril con la Octava y con los viaductos Nuevo y La Bermeja; Libertador y Cuatricentenario con Redoma del Educador; Carabobo con Séptima avenida, carrera 8 y Ferrero Tamayo, y el Terminal de Pasajeros, publica La Nación.

Desde hace varios años se observa, principalmente en el día, a mujeres indígenas, la mayoría con cara de niñas, algunas embarazadas con niños en brazos y otros más mayorcitos, que deambulan pidiendo limosna en los sitios mencionados, elegidos para la actividad por sus mayores. Cuando los conductores hacen la parada, obligados por la luz roja del semáforo, sale un niño o una niña, corriendo, sonriendo, estirando la mano para acercar un vaso o un pote al conductor para que le dé dinero.

Eso sí, ayer se observó que en la isla de la Redoma del Educador, donde un grupo pernocta durante el día, había pedazos de billetes de dos bolívares e incluso de diez, porque al parecer -explican personas que prácticamente hacen vida con ellos-, aunque los reciben, no les gustan los billetes o monedas de baja denominación y los rompen. A las monedas de un bolívar les quitan el aro dorado y se los colocan de anillo, y las demás las tiran en el espacio donde se encuentren.

En oportunidades se han visto adultos indígenas vendiendo cestas, sombreros y productos artesanales propios de su cultura, mientras las mujeres se quedan en las aceras dando teta a los niños o alimentando a los que todavía requieren atención de una persona mayor: toda una actividad al sol y al agua.

En condiciones insalubres y de vulnerabilidad

A la ciudadanía en general le da lástima la condición en que se encuentran los menores de edad, que se distinguen por sus rasgos típicos indígenas, pues han visto que andan descalzos e incluso a algunos bebés sin ropa interior; pues los ven en condiciones de vulnerabilidad.

En varias oportunidades, a lo largo de los últimos años, han llamado la atención sobre la situación en los diferentes medios de comunicación, donde han denunciado que supuestos caciques los traen y los explotan laboralmente, al obligarlos e inducirlos a pedir limosna con un pote en la mano; también presumen -y así lo han dicho las autoridades en su momento- supuesta explotación sexual. Durante varios años se han observado embarazadas, algunas aún con cara de niñas.

Otro tema son las condiciones en que hacen vida en las calles de San Cristóbal. Se establecen principalmente en sitios donde pueden protegerse del sol, algún minibosque, como los bambúes que hay en la Redoma del Educador.

“Tienen como mes y medio aquí; vienen unos, se van y después llegan otros. Esta semana han llegado como sesenta. Ayer y hoy esto ha estado lleno de puros indígenas, están escondidos, se acabaron de bajar de la buseta, pero los vieron a ustedes y se regresaron. Hay dos tipos que dejan los sombreros y se van”, dijo Rubén Rojas.

El usuario de ese sector de la avenida Libertador destacó la pestilencia que hay en la zona. “Aquí, en el bambú, las mujeres hacen del cuerpo, incluso delante de uno; botan los pañales, a veces a las niñas las tienen desnudas. Tengo veintitrés años vendiendo lotería y ya no me dan ganas de vender aquí, aquí hacen sus necesidades, a los niños los tiran a los carros para que les den plata, pelean hasta por la plata. Un día de estos va a venir arrollando un carro a un carajito de esos. Los niños son los que piden limosna, niños de cuatro a cinco añitos, los grandes se acuestan a dormir. El señor gobernador tiene que hacer algo, porque un día de estos los vamos a ver poniendo unas latas y unos palos y ahí se instalan.

Mujeres en situación de calle

Quienes conocen el tema, dicen que resulta difícil que una mujer indígena, apegada a su tribu o a su entorno familiar, migre a la ciudad; de allí que, cuando lo hace, es por razones de pobreza extrema. No obstante, en nuestra capital tachirense se nota el aumento de mujeres indígenas en situación de calle, un problema social grave que lleva a arrojar a la miseria a más niños en estado de indefensión.

En los organismos competentes municipales, tanto el Consejo de Derechos (Cmdnna) como el Sistema de Protección Integral (Spinna), desde hace años, de manera cíclica, realizan los procedimientos en su intento por restituir los derechos vulnerados a los niños, niñas y adolescentes.

En esas actuaciones informan a los adultos involucrados sobre los derechos de los afectados y los procedimientos que pudieran seguirse, en caso de no querer retirarse de las calles. Finalmente, concilian el traslado a sus municipios de origen, a donde son escoltados por los funcionarios competentes del municipio San Cristóbal.

Pedro Carrero, miembro del Consejo Local de Planificación Pública (Clpp) del municipio San Cristóbal y expresidente del Cmdnna, estima que hay unos trescientos niños indígenas en la ciudad.

“Son niños explotados por adultos, andan descalzos, con la ropa esencial, sin ropa interior. Hay una niña, como de doce años, que ya tuvo un niño y está embarazada otra vez; se presume que hay explotación sexual, porque es posible que también alquilen a las niñas adolescentes”, dijo.

Anunció que, ante la situación, denunciará ante la Fiscalía, el Consejo Municipal de Derechos, en virtud de que la Ley Orgánica de Protección al Niño, Niña y Adolescente (Lopnna) dice que cuando hay una violación de derechos y los organismos competentes no hacen nada, hay abstención. “Porque los niños son prioridad ante la ley y los ciudadanos, y no puede existir indiferencia en este tema”, agregó.

Por útiles escolares y comida

Este viernes, en los sectores de San Cristóbal donde se concentran los indígenas, solo se vieron mujeres, que fueron muy parcas al responder. Argumentaban que hablan poco el español y que su dialecto es el yukpa, nombre de la etnia a la que pertenecen y que está asentada en la Sierra de Perijá. Coincidieron en que están supuestamente solas y que sus maridos se quedaron “macheteando y sembrando yuca en la Sierra de Machiques”, adonde volverán el lunes, en virtud de que los niños comienzan clases en octubre”.

“Nosotras somos familia, venimos a recoger la platica para comprar algo, sus cositas, lo que necesitamos, los cuadernos de los niños también porque en octubre van a abrir clases, y los niños están pidiendo los cobres es para comprar sus útiles escolares; también estamos pidiendo para comprar arroz, comida y lo que necesitamos, porque Mercal no va para allá”.

Quien habló fue Milaisi Romero, de veinte años de edad y quien dijo ser maestra suplente. “Algunos que han estado aquí como dos meses ya tienen su platica porque estaban pidiendo, pero ya se fueron; nosotros no vamos el lunes porque empiezan las clases y los niños están estudiando. Yo, por mi parte, me voy porque soy maestra suplente de aula, en la Sierra de Perijá de Machiques” -dijo-.

Dijo que se van a La Fría, a las cinco de la tarde y llegan como a las siete, para pernoctar en la placita del terminal y regresar al día siguiente a San Cristóbal. Hizo un llamado de ayuda para ellos, pues aseguró que piden “cotizas para los niños porque están muy caras, y porque los yukpas ya no vamos para la Sierra”.

Mientras tanto, seguirán viviendo y mendigando en las calles de San Cristóbal.

Marina Sandoval Villamizar

 

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