¡NO TIENEN PIEDAD! El drama y la humillación que enfrentan los pensionados venezolanos

DolarToday / Jul 19, 2018 @ 5:00 pm

¡NO TIENEN PIEDAD!  El drama y la humillación que enfrentan los pensionados venezolanos

Primero les dijeron que no cobrarían los 8 millones 400 mil bolívares que debían pagarles sino, solamente, 2 millones. Después, que se los pagarían con billetes de 500 (que ya dejaron de ser aceptados en muchos comercios). Y, finalmente, que no habría para pagarles a todos. Fue por eso que grupos de pensionados cerraron varias vías de Alta Vista durante la mañana y el mediodía de este miércoles: es el drama mensual que deben enfrentar cuando, sometidos a condiciones infrahumanas (calor, lluvia, incomodidades), reciben un pago que no les alcanza ni para comer.

@MarcosDavidV / La Patilla

A la esposa de José Delgado la operaron hace poco por cáncer. Pero a las 5 y 10 minutos de la mañana de este miércoles estaban en la sede del Banco Fondo Común, en Alta Vista, para que ella cobrara la pensión: los 8 millones 400 mil bolívares en efectivo que prometió Nicolás Maduro que recibirían esta semana.

Desde esa hora, sabían que les venía un día difícil: era un día de estar en una cola, de soportar el calor, de sentarse en el suelo o de estar de pie. Todo eso a pesar de que ellos y todos los que estaban en la fila son conocidos como “personas de la tercera edad”: ancianos.

Pero tendrían los 8 millones de bolívares en efectivo y con eso podrían comprar comida más barata. No podrá ser: cuando abrieron el banco les dijeron que solo pagarían dos millones de bolívares en efectivo. Y en billetes de 500 bolívares.

La misma información la dieron los empleados de otros bancos: no había efectivo para pagar la pensión completa y el retroactivo (los mentados ocho millones). Fue así como en pocos minutos Alta Vista se convirtió en un foco de protestas de ancianos.

Quejas multiplicadas

Los pensionados se concentraron en varias calles de Alta Vista. La Guardia Nacional intervino, aunque esta vez no para reprimir: sus funcionarios les informaron a los manifestantes que, si bien les pagarían los mismos dos millones, al menos sería en billetes de cien mil bolívares.

“Eso de pagar solo 2 millones ya lo habían dicho pero no estaba confirmado. Hoy, acá, se confirmó que eran dos mil. Imagínate: después de que me paro a las 4:30 de la mañana para venir para acá, y tengo que venir y traerle comida a las personas que me cuidan la cola, me dicen eso. Yo tengo una enfermedad en la columna para que le digan a uno que no. Es una falta de respeto, es una burla. Imagínate, hijo, son 8 mil 400 (en términos de la reconversión monetaria prevista para el 4 de junio primeramente y, luego, ante la falta de planificación, para agosto). ¿Qué se hace ahorita con ese dinero? Nada, ¿verdad? Entonces vienen y le ponen 2 mil a uno, que es peor”, comentaba, ya a mediodía, Ligia Ugas, residente de Doña Bárbara.

Los pensionados regresaron a las colas. Pero la promesa de la Guardia Nacional y de los bancos se diluyó con la crudeza de una verdad: tampoco había para pagarles a todos. En Fondo Común, por ejemplo, a las 2:00 de la tarde, repartieron 80 números. Más de la mitad de los que estaban en fila se quedaron sin cobrar.

Repetir para no desmayar

Rosa Rodríguez, quien salió a las 4:00 de la mañana de su casa, en Core 8, para llegar a tiempo a cobrar la pensión (y quien se expuso, además, a la lotería del hampa), mostraba con cierta desazón los 2 millones que le dieron.

“Al principio querían pagar billetes de 500, pero no los acepta nadie. Al final, nos pagaron porque la gente habló con la prensa, protestó y todo eso. Pero, ¿qué hace uno con esto?”, increpaba.

Mientras declaraba, veía a un funcionario de la GNB y a un gerente de la entidad bancaria repartir los talonarios que acreditaban a los 80 ¿afortunados? que cobrarían la pensión.

“Mi esposa está por allá. Mira, aquí cada quien hace las cosas como mejor le parezcan. Dijeron que a los pensionados hay que pagarles su cosa completa y el banco no lo hace”, decía, con una bolsa de cambur en sus manos (el almuerzo de él y de su esposa), José Delgado.

– ¿Cree que es culpa del banco?

– Cuando uno ve que a los pensionados hay que pagarles completo y no lo hacen, ya no sé qué pensar. Será que están confabulando.

Ya en ese momento no sabía medir sus respuestas: su esposa no fue una de las que recibió el número. No sirvieron las horas bajo el sol, en el calor y, a ratos, bajo la lluvia. Como no les sirvieron a muchos. Tendrán que regresar al banco el lunes. Si acaso.

 

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