¡TRABAJAN CON LAS UÑAS! Ventas de comida en “Cubazuela” sobreviven a duras penas

DolarToday / Jul 1, 2014 @ 1:00 pm

¡TRABAJAN CON LAS UÑAS! Ventas de comida en “Cubazuela” sobreviven a duras penas

Desde hace dos meses los propietarios de restaurantes, pizzerías, luncherías y panaderías de Chacao y el Centro, aparte de los insumos para elaborar platos, tampoco consiguen bandejas de anime ni tapas para colocar la comida que se pide para llevar.

“Eliminamos la preparación de almuerzos en el restaurante porque llevamos tres meses tratando de conseguir aceite, harina de trigo, carne, pollo y arroz sin éxito. Los pocos alimentos que conseguimos solo nos alcanzan para la venta de algunos desayunos y con eso tratamos de sobrevivir”, afirma Luis Ferreira, propietario de un restaurante con 35 años de trayectoria en el municipio Chacao.

Destaca que el desabastecimiento de alimentos en Caracas lo llevó a despedir a seis cocineros que hoy se dedican a la venta de desayunos en las calles del centro de la ciudad. “Los distribuidores de harina de maíz solo despachan tres bultos de los ocho que necesitamos para preparar alimentos cada semana”, precisa Ferreira.

Vendedores de arepas, empanadas, pastelitos, perros calientes y dulces en los cinco municipios de Caracas también están afectados por la escasez de alimentos prioritarios para la preparación de comida que se comercializa en puestos improvisados, luncherías y restaurantes.

“Cada trabajador recorre hasta cinco mercados municipales para tratar de conseguir verduras de calidad, carne, pollo, aceite vegetal, arroz y harina de maíz y de trigo.  Cada uno establece contactos con distribuidores conocidos que despachan si llega algún alimento de primera necesidad”, asegura Elena Martínez propietaria de una pizzería en Plaza Venezuela.

Indica que la situación está tan difícil que en su restaurante ya no se ofrece pan para acompañar el almuerzo. “Las panaderías están en peor situación por la escasez de harina de trigo. Los pocos panes que logran hacer son vendidos durante una hora en la mañana y de 5 a 6 pm por las tardes cada día. El resto del día no se consigue pan de ningún tipo”, enfatiza Martínez.

Desde hace dos meses los propietarios de restaurantes, pizzerías, luncherías y panaderías de Chacao y el centro tampoco consiguen bandejas de anime ni tapas para colocar la comida que se pide para llevar. “Trabajamos con las uñas. Cada mes nos toca pagar condominio, depósito, alquiler y empleados. Son más de Bs 50 mil al mes que muchas veces no producimos y nos toca poner dinero de nuestro bolsillo para no cerrar el local”, señala Eliseo Portillo, propietario de una lunchería en Chacao.

En Plaza Venezuela, municipio Libertador, los vendedores de perros calientes cuentan que al menos tres veces a la semana acuden a los mercados de Quinta Crespo y Mayorista de Coche en búsqueda de mayonesa, pan, verduras y recipientes. “Cada semana es peor. Escasean más alimentos y los que se consiguen cambian de precio constantemente. El queso está en Bs 650 el kilo, un bulto de harina de maíz en Bs 500 y la mayonesa grande por encima de Bs 400″, señala Ramón Urdaneta, vendedor informal.

Vendedores de empanadas y pastelitos en Plaza Venezuela señalan por su parte que han dejado de trabajar durante dos días a la semana mientras consiguen harina de maíz por encima de Bs 30 el paquete. “La harina de maíz está a precio regulado en Bs 7,41, pero en muchos locales la venden a Bs 30 y más”,  señala Mildred Castro, vendedora de empanadas.

Recomienda a las autoridades del país que estabilicen el mercado de alimentos y el resto de los rubros para conseguirlos en cualquier supermercado sin hacer largas colas ni restringir la cantidad que cada persona necesita. “Es imposible vivir con tan poca venta y con el alto costo de los alimentos. Cada semana cambian los precios de servilletas, harina de maíz, aceite y azúcar. En las distribuidoras solo hay anaqueles vacíos y nos toca comprar alimentos a buhoneros y demás comerciantes en el mercado negro. Eso aumenta constantemente los costos y precio final del producto”, enfatiza Castro.

Agrega que sus ganancias solo le sirven para hacer un mercado que le dura una semana. “No puedo pagar el colegio de mis hijos sola. Mucho menos sus meriendas, útiles escolares, leche ni pañales. Éstos dos últimos tampoco se consiguen con regularidad”, concluye Castro.

Fuente: El Universal

 

¡COMPARTE EN TUS REDES SOCIALES!

arrow
 

Enviar por WhatsApp

 
 
 

 
¿Cuál es tu opinión?
 
 
*