El último avión

@DolarToday / Jan 27, 2014 @ 6:00 pm

El último avión

Siempre lo comentamos a manera de broma, sobre todo entre aquellos que hemos decidido que no le vamos a dar el gusto a quienes quieren que se vayan todos los que tengan opinión crítica: “saldremos en el último avión del país”… El detalle está en que este escenario pareciera estar muy cerca y no precisamente, porque queramos emigrar, sino porque las aerolíneas están dejando de volar a Venezuela porque el Gobierno maula no les paga. A ese ritmo no sabemos si aquello del último vuelo pudiera llegar a ser una realidad, tanto como el hecho que nos estamos quedando presos, confinados, aislados, pobres, atemorizados, desinformados y, lo más terrible, desarticulados, deprimidos y resignados. ¿Bello el escenario verdad?

Lo de los viajes sería un capítulo terrible de la falta de libertad, en este caso, de tránsito (una arista más de las falencias) pero si se compara con otras pérdidas como es el caso de la vida misma, o de los artículos de primera necesidad (tanto alimentos como de aseo personal y, más aún, medicinas) o del necesario insumo de conocer la realidad a través de los medios hoy en día sin papel para los impresos y casi totalmente controlados vía miedo, cambio de dueños y todas las anteriores en los radioeléctricos, nos refleja una pesadilla diaria y cotidiana. La vida se nos va entre hacer colas para conseguir cualquier cosa y cuidarnos para preservar nuestra existencia. Venezuela ya ni siquiera está estresada, sino muy triste y lo que más aterra, con una expresión de ¡qué se puede hacer! en la boca de todos… Esto es lo más cercano a la entrega total… Los venezolanos estamos solos, desorientados y con una dirigencia que quedó tan desconcertada como el resto… Muchos pensarán ¿solos? Sí, muy solos. En el ámbito internacional somos una especie de “caso perdido” que mientras envíe petróleo a sus amigos y a los que no lo son tanto, el asunto va bien. Y aquí adentro los que son líderes están en su propia pelea a cuchillo sin realmente acompañar mucho ese dolor colectivo.

¿Esos líderes están en las colas por conseguir harina, por ejemplo? ¿Más allá de una declaración más o menos radical han encabezado alguna protesta de las tantas que día a día se registran en Venezuela? Cuando dicen “calle” ¿a qué se refieren? Hay una realidad que los está esperando. Más allá de apagar o prender una luz, hacer un discurso frente u cada vez menos cámaras de televisión o decir tal o cual frase llamativa, la gente que está verdaderamente en la calle con sus problemas los está esperando para que sean sus interlocutores, su voz. Los líderes inspiran, motivan y llenan de esperanza a la sociedad… Por eso son llamados así… Si no lo entienden, tal vez los deje el tren de la historia y no se monten, o el último avión, como decíamos al principio de este artículo…

MARÍA ISABEL PÁRRAGA B. |  EL UNIVERSAL
mariaisabelparraga@gmail.com

 

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