Un católico devoto y practicante: De cómo Andy Warhol amó la Navidad

@DolarToday / Dec 25, 2018 @ 3:00 pm

Un católico devoto y practicante: De cómo Andy Warhol amó la Navidad

El hombre se ocultó durante años detrás de sus hazañas artísticas, a menudo inspiradas en el consumismo, distinguiéndose así del resto de los mortales y de su propio entorno. Sin embargo, Andy Warhol tenía otros recursos interiores, menos conocidos pero no menos importantes para conocer al auténtico hombre que fue.
¿Y si la fe fuera una de las claves del misterio de Andy Warhol? El Museo Andy Warhol de Pittsburgh y los Museos Vaticanos están actualmente en conversación para organizar una exposición en 2019 y dar a conocer la espiritualidad en la obra del famoso artista, una personalidad compleja y llena de paradojas. Entre las obras del rey del Pop Art que se expondrán se encuentran su serie de cruces y su reproducción de La Última Cena de Leonardo da Vinci.

La directora de los Museos Vaticanos, Barbara Jatta, habló sobre esta elección revelada por la revista The Art Newspaper el 26 de enero: “Estamos muy interesados en explorar el lado espiritual del artista. Es muy, muy importante para nosotros tener un diálogo con el arte contemporáneo. Vivimos en un mundo de imágenes y la Iglesia debe ser parte de esta conversación”. La exposición tendrá lugar treinta y nueve años después del viaje de Andy Warhol a Roma para encontrarse con el papa Juan Pablo II en 1982 y 22 años después de la muerte del artista.

Una fe escondida de su vida
La elección del Vaticano quizás sorprenda. Y es que durante su vida pocos habrían creído que este artista tuviera fe. Sin embargo su devoción parecía real. Sus diarios, publicados en 1990, revelan la parte importante de la espiritualidad cristiana en su vida, aunque su relación con la religión fue a veces ambivalente, como lo demuestra su serie de “Jesús punching-bags” con Jean-Michel Basquiat. Aquí, la figura de Jesús es representada en varios sacos de boxeo, con la palabra “Juez” escrita en ellos. Esto puede indicar una cierta culpabilidad o un violento despertar de la conciencia, o quizás denunciar la violencia contra Cristo en su tiempo. En el arte se permite todo. ¿Se mostrará también esta obra en el Vaticano?

Entre sus frecuentes visitas a la iglesia de San Vicente Ferrer en Nueva York y sus tardes dedicadas a ayudar a personas sin hogar en el refugio de la iglesia del Descanso Celestial, Andy Warhol practicó su fe en secreto después de una conversión tardía. El artista decadente mostró su verdadero rostro a su amigo historiador del arte y biógrafo de Picasso, John Richardson, quien reveló por primera vez su recorrido espiritual después de la muerte del artista. Durante su elogio fúnebre en 1987, Richardson quiso “recordar un lado del carácter [de Warhol] que ocultó a todos excepto a sus amigos más cercanos: su lado espiritual”.

Es más, quiso reducir las dudas cuando dijo: “Aquellos que lo conocieron en circunstancias que eran la antítesis de lo espiritual pueden sorprenderse de que tal lado exista. Pero existe y es clave para la psique del artista”. Warhol, según explicó Richardson, “estaba orgulloso de financiar los estudios de su sobrino para el sacerdocio. (…) El conocimiento de esta piedad secreta cambia inevitablemente nuestra percepción de un artista que ha engañado al mundo haciéndole creer que sus únicas obsesiones eran el dinero, la gloria, el glamour…”. Sin embargo, cuando se le preguntó en 1975 si había ido a misa ese día, respondió que sí, añadiendo que a veces comulgaba, “aunque nunca sienta que estoy haciendo algo malo”. ¿Acaso no quisimos ver su fe?

Amor por la Navidad

Ya fuera en su trabajo artístico como en su vida personal, Warhol reservaba un lugar especial para la época decembrina, a la cual dedicó varias piezas, como serigrafías e ilustraciones de nochebuenas, pinos navideños, coronas, zapatos de tacón festivos y otros elementos más que dedicaba a sus amigos y colegas cercanos.

De hecho, al principio de su carrera, cuando colaboró como diseñador gráfico a cargo de proyectos de comercialización, algunos de sus primeros encargos fueron para la compañía Tiffany’s, tarjetas navideñas publicadas por la empresa desde 1956 a 1962 —y fue en este periodo que comenzó con la serie de “Latas de Sopa Campbell”—..

Estas ilustraciones iban desde simples dibujos lineales y caricaturas hasta elaboradas composiciones de diversos elementos que en conjunto formaban pinos de navidad u otras figuras —práctica que si bien no la inventó sí fue masificada por aquellos años y se replica hasta el día de hoy en el diseño gráfico—.

Al haber sido criado por padres católicos en lo que ahora es Eslovaquia pero con el ya conocido interés por la cultura pop, él encontró en la navidad el equilibrio perfecto entre espiritualidad y materialidad, pues se trata de una época que a la vez incentiva los valores de comunidad y solidaridad y el desenfrenado consumo superficial.

Andy Warhol y la espiritualidad

Sus obras de inspiración religiosa nunca se han ocultado. Probablemente la más concluyente es la reproducción de La Última Cena de Leonardo da Vinci, en 1986, un año antes de su muerte. Será una de las obras maestras de la exposición. En una serie de grabados sobre el tema del Renacimiento, realizados en 1984, Warhol se inspiró de nuevo en una obra religiosa del pintor italiano: La Anunciación. De ella eligió un importante detalle, “la mano tranquila y segura del ángel y el gesto de retroceso de la Virgen, que caracteriza la conexión vital y milagrosa de la escena”, explica The Art Newspaper. Su serie basada en una cruz de madera, en la que se lanzó a principios de los años 1980, también será homenajeada. En ella repite la cruz de Cristo colocándola en diferentes cuadros y visuales, de forma que el espectador se pregunte sobre este símbolo de la crucifixión o incluso se sienta crucificado. Algunos de ellos se dibujaron en lienzo a escala humana. Durante una exposición en Madrid en 1982, Warhol los exhibió junto a una serie de cuchillos y pistolas, de manera reveladora.

Educado en una familia católica bizantina eslovaca, la influencia ortodoxa de Andy Wahrol se refleja en su creación a través de la recurrencia de iconos. Probablemente esto explica su preferencia por las series, ya que la repetición está muy presente en los rituales ortodoxos. Según la novelista Jeanette Winterson, autora de un ensayo sobre el artista, “la repetición también tiene un elemento religioso”. Afirma que “Warhol era un católico devoto, aunque de manera excéntrica” y añade que “el rosario es repetición, la liturgia es repetición, la iconografía visual de la Iglesia Católica es repetición”.

Con información de Aleteia

 

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