¡UN GRAN JALABOLAS! Nícmer Evans: Maduro es un buen político pero no un buen estadista

@DolarToday / Feb 23, 2016 @ 9:00 am

¡UN GRAN JALABOLAS! Nícmer Evans:  Maduro es un buen político pero no un buen estadista

El politólogo y miembro de la corriente chavista crítica, Marea Socialista, Nícmer Evans, felicita a Nicolás Maduro por haber tomado medidas económicas. Agrega, sin embargo, que las medidas no fueron “gran cosa” y que fueron anunciadas “muy tarde”. Y es que para Evans, Maduro ha perdido “capacidad de liderazgo en una forma irreversible”.

¿Qué opina del alza en los precios de la gasolina? ¿Constituye una medida correcta? ¿Pudiera generar protestas sociales?

-Esa era una medida necesaria, pertinente en un sentido; pero también en otra: el riesgo de que haya un proceso de convulsión social por el aumento de la gasolina es, directamente, proporcional al tiempo que se ha tardado en aumentarla. Carlos Andrés Pérez recibió un intento de golpe de Estado con un 30% de aumento de la gasolina.

-Hoy estamos hablando entre mil y seis mil por ciento de aumento. Algunos dicen que no se trata de un aumento, sino que por primera vez en muchos años le pusimos precio a la gasolina, porque la estábamos regalando. La verdad es que ya era necesario que la gasolina comenzara a generar algún tipo de ingreso.

-Lamentablemente, la Venezuela saudita que vivimos en los últimos años, y en tiempos de la IV República, obstaculizaba la visión clara de una política que condujera a un manejo adecuado de los recursos del país. Creo que el aumento del precio de la gasolina mal manejado, sin contraloría social; destinado a un fondo en donde no se puede observar de una manera transparente en qué se está invirtiendo ese dinero, sería más de lo mismo de que hemos visto hasta ahora en lo que atañe al manejo de esos fondos.

-Además, tener una política de compensación del impacto que va a generar el mismo aumento de la gasolina, con relación al transporte de los productos, que circulan a nivel terrestre en el país, por supuesto, que podría abonar a las condiciones de convulsión social que está viviendo hoy el país.

-Porque no es solamente el precio de la gasolina. Lo que sí no creo es que suceda un sacudón, como sí que sería un elemento que abone a la situación de la protesta social en Venezuela, si no se maneja correctamente esa política de compensación.

¿Cree usted que subir el 6,30 a 10 y poner a flotar, supuestamente, la tasa Simadi es una medida en la dirección correcta, pero tibia?

-Eso hay que verlo un poco más de fondo. Yo no solamente me quedaría en analizar el asunto de si es el 6,30 ó 15 ó 200, sino que pienso que aquí hay un mal manejo de las divisas del país; que ha habido una práctica corrupta en el manejo de las divisas, y cambiar las cifras de las tasas de cambio en Venezuela no implica un cambio de cultura real en el manejo de las divisas.

-Que hoy recibamos menos del 80% de las divisas no quiere decir que lo poco que se está recibiendo, como es muy poco, va a ser manejado mejor. Aquí el problema es que no hay confianza, y no hay garantía de que el gobierno hoy tenga la posibilidad de ofrecer al venezolano la garantía de que haya un manejo adecuado de los recursos de la nación, especialmente, hoy que son muy escasos.

-Y ahí es donde está la dificultad. Por eso es que yo no cuestiono el control de cambio, ni veo problemas en la contemplación de dos tasas o tres tasas. La verdad es que la cultura económica de Venezuela conduce a pensar que lo primero que tenemos es el hecho de que no haya control. El objetivo final tiene que ser que no haya control de cambio.

-Eso pasa porque haya mecanismos transparentes del manejo de los recursos; pero también haya una diversificación en la posibilidad de la producción de las divisas; que no solamente sea una divisa rentística; la única que se pueda distribuir por parte del Estado, sino también que, por el contrario, existan sectores privados que produzcan divisas, y esas se ofrezcan al mercado, en función de las propias normas y leyes que rigen al sector privado.

-Entonces, sobre esta dificultad, yo creo que hay una gran responsabilidad del sector público, el sector privado y la banca en relación con el hecho de que el gran negocio en Venezuela es obtener un dólar a 6,30 y venderlo a 600, 800, 1.000 bolívares. Entonces, con esa gran deformación económica hoy realmente no creo que la decisión, que se ha tomado resuelva el grave problema que constituye la circunstancia de que, en lugar de definir como vamos a gastar las divisas, la gran pregunta es de dónde las vamos a obtener las que necesitamos.

¿Usted cree que existe una guerra económica contra Venezuela o es una excusa del Ejecutivo? 

-Qué buena tu pregunta. Ya yo me había paseado por la idea de que lo de la guerra económica era un mito. Pero ahora me queda muy claro que sí hay guerra económica, y la que está en los Abastos Bicentenarios, en el ministerio de Alimentación, en el ministerio de Finanzas. Pero también está en sectores privados que están acaparando.

-Sí, definitivamente, hay una guerra económica en contra del pueblo venezolano. No se trata de una guerra económica en contra del gobierno, sino en contra del pueblo venezolano, promovida por los corruptos que están tratando de ver cómo le llegan ahora al dólar a 10 bolívares para poder hacer negocios con ellos, lo cual implica una complicidad entre la burocracia y sectores del capital, que están viendo cómo siguen con la rebatiña. Yo no sé por qué aquí se sigue tratando de darle palo a la piñata.

-Cuando se aplica la “Operación Gorgojo” por parte del gobierno los primeros que caen son los gerentes de los abastos Bicentenario; que son los agentes encargados de la distribución de alimentos durante todos estos años de crisis. Entonces, la génesis de la guerra económica está en el mismo gobierno, en complicidad con aquellos que tienen líneas de distribución de alimentos, y que reciben dólares preferenciales, y que revienta esta guerra por los más pendejos, por los gerentes de los Bicentenarios.

-Pero no hay ningún ministro de Alimentación preso. Ningún ministro de Finanzas preso o aquéllos que han sacado del país unos 300 mil millones de dólares, como lo ha reconocido el propio Nicolás Maduro. Pero que él no lo reconoce como fuga de capitales, sino capitales fuera del país. Lo peor, la gran desfachatez del presidente Maduro en su alocución, a propósito de las medidas, fue, primero, hablar de una fuga de capitales, y no reconocerla como fuga de capitales.

-Segundo, convocar a la impunidad a aquellos que se han robado los reales del país durante los últimos 15 ó 16 años, y decirles que tranquilos; que no les va a pasar nada, y que si es posible que traigan esos capitales a Venezuela, para que los inviertan aquí. Esto es asombroso, casi miserable; porque al final la gran lucha aquí es en contra de la impunidad y, lamentablemente, suponer que esos que se llevaron esos reales de Venezuela, los van a volver a traer, sin que haya una sanción contra ellos, es realmente estúpido.

El presidente Maduro rechazó de plano la explicación según la cual la gente que bachaquea, contrabandea o especula lo hace simplemente por ganar dinero – algunos, millones de dólares y otros, 30 mil bolos. ¿Qué opina usted?

-El bachaqueo es un fenómeno que responde a una crisis económica básica: oferta – demanda. Antes los bachaqueros eran los buhoneros quienes te ofrecían más baratos los productos que se vendían en las tiendas; además de permitirte un acceso mucho más fácil a los mismos. ¿Qué ha pasado? Bueno, con la deformación de la estructura económica del país, los buhoneros ampliaron la oferta de sus productos, sobre todo, de aquellos que no se consiguen en los abastos.

-Por supuesto, ellos juegan con una especulación con respecto a esto. Ahora, sería importante también revisar la estructura de costos de un bachaquero. La estructura de costos de esta gente pasa por detectar la existencia del producto, hacer la cola, la matraca que tienen que pagar con el cómplice que tiene en el abasto, donde consigue el producto, además de la que tiene que pagar, para que lo puedan dejar comercializar el producto.

-Por supuesto, algunos ganan mucho dinero con esta especulación. Pero, al final, ¿quiénes son los bachaqueros? Yo no conozco ningún bachaquero rico. Yo no conozco un bachaquero dueño de un apartamento en Miami, en Madrid o en Aruba; como sí conozco aquéllos que se han hecho millonarios con la corrupción en este país.

-Lo que te quiero decir con esto es que mucha de la gente que se dedica al bachaqueo lo hace por necesidad, y, en ese sentido, lo que hay que atacar no es el bachaqueo en sí, sino las causas que originan el bachaqueo, pues el bachaquero también es pueblo. No se trata de un agente pagado por la CIA para que destruya la economía del país.

Luego de oír al presidente Maduro anunciar sus medidas económicas, ¿cómo queda su opinión sobre el liderazgo del Presidente? ¿Mejor o peor? 

-En primer lugar, yo lo que quiero es felicitar al presidente Maduro, porque al fin hizo esos anuncios después de tres años. Anunció el aumento de la gasolina y unificó la tasa de cambio; pero que no fue mayor cosa; además de hacerlo muy tarde. Porque a esta altura ha perdido mucha credibilidad, ha perdido mucho respeto. Por lo tanto, ha perdido capacidad de liderazgo en una forma irreversible.

-Entonces, el pueblo es absolutamente sabio en ese sentido. Sabe quién está en condiciones de reconocer quien puede conducir al país. Es por eso que hoy el liderazgo del presidente Maduro está muy golpeado, y esa pérdida de liderazgo es directamente proporcional a la posibilidad de recobrar la confianza que tuvo el pueblo en él, y no por sus virtudes, sino porque Chávez se lo pidió.

En los últimos días usted ha dicho que dentro de las altas esferas del chavismo se está discutiendo la renuncia de Maduro. ¿Por qué se está discutiendo eso? 

-Porque en las altas esferas del gobierno se dan cuenta de que Maduro no está en condiciones de tomar decisiones importantes, tomando en cuenta sus pocas capacidades de estadista. El presidente Maduro es un buen político, y lo demuestra el hecho de que ha permanecido tres años en la presidencia. Pero no es un buen estadista, y al no serlo se le dificulta resolver los problemas del Estado.

-Los verdaderos representantes de la CIA; quienes no quieren la unidad del pueblo chavista y no quieren que los problemas se resuelvan, son aquéllos quienes critican a Maduro desde los pasillos de Miraflores, pero que no se atreven a decírselo en su cara; mientras que aquéllos que nos atrevemos a decir las cosas públicamente, entonces somos atacados; señalados de contrarrevolucionarios.

-Son los que están al lado de Maduro, aunque se sienten superiores a él, y preguntándose por qué Chávez no los escogió a ellos, y, segundo, están presionando, en efecto, para sacar a Maduro del poder.

-Ahora bien, cuando yo planteo lo de la renuncia de Maduro no lo hago pensando en una cúpula política o militar, que estaría bajo sus órdenes. No, yo quiero que se democratice el debate en los escenarios para salir de la crisis del país, y eso es lo que hemos estado haciendo nosotros. Abrir el debate; poner el tema en discusión, para impedir que esos alacranes, que tiene a un lado, se lo lleven para un bufete de abogados.

-Aquí quien va a sacar a Maduro es el pueblo. No las cúpulas oficialistas o de la oposición. Porque quien puso a Maduro en el poder es el pueblo. Por ejemplo, esa ruta de la enmienda a mi me parece que se maneja desde un tercer plano, sin tomar en cuenta la soberanía popular.

¿Usted cree que Maduro, formado con el ejemplo de Salvador Allende, esté dispuesto a renunciar? O dicho de otro modo, ¿qué más tiene que ocurrir para que renuncie?

-Una cosa es lo que yo estoy planteando, que es la postura ética de una persona, que quiera conducir un proceso revolucionario, y quiera que en un futuro esto pueda seguir avanzando en la rearticulación de las fuerzas revolucionarias y otra cosa es que él en su condición personal tenga, incluso, la capacidad y la libertad de renunciar. Yo creo que él es prisionero de las presiones que tiene a su alrededor.

-Ahora, plantearse un escenario allendista, si es que ese pudiese ser un desenlace, constituiría una cosa terrible. Yo no creo que Maduro esté dispuesto a inmolarse por la ambición del poder, que sería una cosa muy distinta con lo que pasó con Allende.

La Patilla

 

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