USA: ¿SOCIOS O VILLANOS? Las increíbles contradicciones de “Delcy la fea”

DolarToday / Jun 17, 2016 @ 4:00 pm

USA: ¿SOCIOS O VILLANOS? Las increíbles contradicciones de “Delcy la fea”

USA: ¿somos socios o ellos villanos? La canciller conoce de sobra la política entreguista de PDVSA comercializando sus productos con descuentos en “el imperio”, pero sigue manteniendo una retórica desafiante contra “las injerencias de Estados Unidos en los asuntos internos de Venezuela”, TalCual

Cuentan que la canciller venezolana todavía se está haciendo lavados especiales en la mano derecha luego de haber estrechado los cinco de John Kerry el pasado martes en República Dominicana. Ña Delcy todavía no encuentra la triaca que le sacuda los restos de azufre salpicados en su piel tras entrar en contacto con ese “emisario del diablo” con el que la obligaron a abrir el diálogo USA-Venezuela y abordar varios temas espinosos pendientes entre nuestras naciones.

La palabrita en voga es DIÁLOGO. No sé cuántas veces la he leído últimamente entre titulares, desarrollo de informaciones y artículos de opinión. Me tiene un poco harto para ser franco, quizás porque en el fondo uno sabe que no hay una voluntad cierta para entenderse entre gobierno y oposición, ni mucho menos entre la Venezuela revolucionaria y el imperio. Aquí los chavistas lucharán “patria o muerte” por seguir atornillados al poder y afuera seguirá el pugilato retórico, engañoso, que deja ciertos potes de humo sobre algunas perlas que quisiéramos despejar.

Mientras Chávez se presentaba en la Asamblea General de la ONU haciendo aquel show “del diablo y el azufre”, Rafael Ramírez, entonces todopoderoso señor de PDVSA, negociaba desventajosos contratos con descuentos hacia USA, acuerdos petroleros que golpearon las finanzas venezolanas. El comandante nunca lo tildó de “traidor”, ni “vende patria”. Era su “eficiente mano roja-rojita” y a cada rato lo aplaudía en cadena nacional: “tronco de gerente”.

Bush, al contrario de Obama, permaneció tranquilito ante aquel momentáneo bozal de arepa, las argucias de aquellos “regalitos” se mantuvieron “en secreto”, quizás bajo el posible lema de “cállate, que si hablas te pierdes unos buenos millardos en verdes.”

Había demasiado billete entonces, el petróleo estaba por las nubes, como la popularidad de Chávez, y nadie reparó en esas pérdidas (o si alguien lo hizo, su grito no tuvo eco suficiente en la opinión pública.) Corrimos la arruga y llegamos hasta 2.016: los precios del petróleo están al mismo nivel que la popularidad de Maduro, el país está sumido en la miseria y el hambre, la comunidad internacional mantiene “presión toda la cancha” sobre el gobierno, y le exige que tome el tren del revocatorio. Los rojitos patalean, piden taima y acceden al diálogo dentro y fuera de nuestras fronteras.

La cara de asco de Delcy Rodríguez dándole la mano a John Kerry de verdad es un poema. En las tomas del saludo se advierte la incomodidad, luego manifiesta cuando la cancillería reseñó un encuentro “no cálido pero, sí respetuoso (sic)”. Obama, heredero del diablo Bush, le puso literalmente una prueba “de fuego”, entrevistarse con un adversario incómodo -Kerry- que le recordó todo lo que Maduro no quiere escuchar: liberación de los presos políticos, apertura del diálogo interno, respeto a los derechos humanos, búsqueda de salidas a la crisis política y realización del referéndum revocatorio en el 2.016 sin alterar el marco legal o las reglas previamente establecidas por el CNE.

Tales “exigencias” rompieron la paciencia de los voceros del gobierno, quienes pronto cambiaron la retórica que prevaleció este martes en República Dominicana. Ahora insisten, reinciden, en que “somos víctimas de un hostigamiento por parte de Estados Unidos” y que “los asuntos internos de Venezuela sólo serán dirimidos entre venezolanos.” Claro, con eso se sacudirían a todos los Almagro, Kerry, Shannon o el que toque, mientras ganarían tiempo para escurrir el bulto electoral, donde saben que tienen todas las de perder.

La apertura de las vías diplomáticas parece una estrategia más del gobierno para ganar tiempo antes de llegar al revocatorio. Maduro también sabe que está muy tocado en el plano hemisférico. La hecatombe interna se desborda hacia la mirada internacional que nos observa atenta y preocupada. Ya ni siquiera las dádivas petroleras comprarán bushales de arepa, ni en el imperio, ni quizás tampoco en el Caribe.

Tenemos otra desventaja, nuestra canciller, políticamente incapaz de “comprarle” tiempo a Nicolás por no saber poner “cara de póker” desde la incomodidad. En el oficio diplomático estaría casi obligada a “mentir de forma verosímil”, mantener el tipo y no arrugarle la nariz ni al diablo ni a ninguno de sus secuaces. Menos mal que usted se equivoca señora Betty. Al no encontrar ese tiempo quizás lleguemos al RR en el tiempo que exige el país. Ups, se me chispoteó lo de Betty. Es por culpa de un amigo. Él la apoda “cara ‘e sapo” y el inconsciente es una vaina muy arrecha. Gracias Gabo. Ya tengo título para hoy.

 

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