¡QUÉ VERGÜENZA MI VENEZUELA! Sin palabras: La anarquía en Caracas

DolarToday / Oct 30, 2014 @ 1:00 pm

Video: Caracas el 29 de octubre de 2014. Sin palabras (lapatilla.com)

LA TEORÍA DE LA VENTANA ROTA

La teoría de la ventana rota partió cuando el psicólogo Philip Zimbardo, en 1969, dejó su carro sin placa o matrícula y puertas abiertas, en el barrio peligroso Bronx, en Nueva York; como parte de un experimento. Su objetivo era ver que ocurría. A los 10 minutos iniciaron a robar sus pertenencias, a los tres días no quedaba nada de valor y empezaron a destrozarlo.

El experimento poseía una segunda parte, abandonó otro carro, con las mismas condiciones, en un barrio rico de Palo Alto, en California, y a la semana no pasó nada. Pero Zimbardo martilló ciertas partes del carro y a pocas horas el auto estaba tan destrozado como el de Bronx.

En los 80’s Nueva York era una de las ciudades que poseían delitos a diario, con 2000 homicidios por año. Su sistema de transporte era el subterráneo, metro también conocido como Subway y estaba en un caos total, donde habían incendios casi todos los días, descarrilamientos, retrasos, intenso vandalismo y muchas personas saltando el torniquete para usar el Metro sin pagar un centavo.

El sistema estaba sucio, no prestaba servicio de buena calidad y era un ambiente perfecto para el delito más que una solución para la ciudad. Cada uno de los 6000 vagones que tenía el subterráneo, en 1984, estaba cubierto de graffiti.

Nueva York era una ciudad peligrosa y el Subway reflejaba el estado en el que estaba la conocida “Gran Manzana”. En 1990 la criminalidad subió a los mayores niveles en décadas, y justo después inició a decaer velozmente. Así que para finales de la última década del siglo XX, los asesinatos en “La Gran Ciudad” habían descendido en 75%, igualmente que los delitos en el medio de transporte masivo que poseía la metrópolis.

¿Cómo disminuyó? Con medidas de personas astutas y planteamientos de una teoría más que cierta. Los criminólogos James Wilson y George Kelling, llegaron a la conclusión que el deterioro físico y el ambiente de anarquía que produce un mal gobierno, provocan que las personas comentan crímenes: si en una calle una ventana se rompe y nadie la repara, muchos de los que pasen por ahí, asumirán que nadie está a cargo, que nadie es responsable que las cosas estén en orden, y que el robo puede cometerse sin que haya alguna sanción.

Una ventana rota puede causar que haya más ventanas rotas, vehículos inservibles en las aceras, ascensores que no funcionan, sitios en las calles ocupados por indigente o drogadictos, más criminalidad y una tremenda reducción de la calidad de vida de quienes viven, laboran, estudian o andan por la zona.

David Gunn fue nombrado jefe del Subterráneo en 1984, recibió el mandato después de llevar al a realidad la teoría de la ventana rota, y todo comenzó atacando a los vándalos fanáticos del graffiti. Durante seis años organizó un método para limpiar y repintar cada vagón, con el objetivo no sólo de tener los trenes en perfectas condiciones, sino de desalentar a los muchachos con los aerosoles en mano.

En 1990 la autoridad del tránsito contrató a Willian Bratton, fiel creyente de la teoría de la ventana rota, para que fuera jefe de la policía del Subway. Bratton tenía la guerra con quienes habían tomado de hábito entrar al transporte sin pagar. Puso policías de civil en las estaciones donde más gente saltaba torniquetes. Los agentes comenzaron a arrestar a cientos de personas que pretendían usar el metro gratis, y entre ellos había armas, drogas y antecedentes penales. Quiso expresar que no tendrían la libertad para viajar sin pagar y así comenzó el orden que redujo, de una manera radical, el delito en el metro.

Bratton fue nombrado jefe de policía de la ciudad en 1994, por el nuevo alcalde y éste aplicó la filosofía de la ventana rota en la metrópoli. Y así como estas dos personas que comenzaron solucionando un tema, hubo muchas más abarcando tema por tema, poco a poco.

¿Por qué pasan esas cosas? Porque es divertido romper cristales, pero sobretodo porque la ventana rota dice que no hay nadie que cuide de ello. La desidia llama al vandalismo, éste al delito. Iniciando por lo mínimo, hasta lo más peligroso. La moraleja es clara: el urbanismo bien gestionado, cuidado por el gobierno y habitantes, mientras se cumplen y hacen cumplir las reglas y leyes no es ambiente para la inseguridad.

 

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