El ajetreo democrático de Venezuela

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Venezuela ha pasado por un largo proceso para convertirse en una república democrática. A lo largo de la historia, estas dos palabras se han utilizado juntas y separadas, lo que refleja la contradicción que se les atribuye.

En un interesante estudio realizado por Rafael Arráiz Lucca, se destacan algunas observaciones sobre el proceso histórico venezolano. En primer lugar, la república nació sin enfrentar un dilema y el camino hacia la democracia ha sido largo y accidentado.

El país ha oscilado entre una forma de gobierno federal y presidencialista, similar a la de Estados Unidos, y una democracia parlamentaria, como la de Inglaterra. Bolívar lideró la necesidad de un mando centralizado para enfrentar los desafíos de la guerra, a diferencia de Juan Manuel Roscio, quien abogaba por una estructura federal.

A pesar de su admiración por el modelo federal estadounidense, Bolívar consideró que no era aplicable en Caracas y calificó a Estados Unidos como excepcional por haberse consolidado bajo el federalismo. Otro aspecto importante destacado por Arráiz Lucca es el militarismo en la política venezolana, que se basa en la idea de que los civiles no son aptos para gobernar.

Esto se evidencia en el golpe de Estado contra el presidente José María Vargas, en el cual José Antonio Páez se opuso al golpe y lo restituyó en el poder. Esta historia estableció un pésimo precedente en el país, ya que se demostró que se podía violar la constitución y las leyes, destituir a un civil y luego ser perdonado sin consecuencias legales.

En los últimos años, Venezuela ha experimentado una arremetida militar que llevó a Hugo Chávez a convertirse en el 47º presidente, después de ser indultado y elegido por voto popular.

Durante su mandato, Chávez introdujo el concepto de una «democracia participativa», que duró desde 1999 hasta su muerte en 2013. Sin embargo, su gobierno también provocó una alta polarización en el país, se enfrentó al sector privado, cerró medios de comunicación y sentó las bases de una economía que se colapsó poco después de su muerte, sumiendo al país en una crisis que persiste hasta hoy.

Un tema polémico que ha afectado a Venezuela es el de las sanciones impuestas por Estados Unidos a gobiernos no democráticos y acusados de violar los derechos humanos.

Algunos argumentan que estas sanciones debilitan a los gobiernos afectados, pero los verdaderos efectos recaen en la población, que sufre las consecuencias de la crisis económica y fiscal. Es necesario ser cautelosos al definir los mecanismos para luchar contra regímenes atípicos como el de Caracas.

En cuanto al panorama político actual en Venezuela, se acercan las elecciones primarias para seleccionar al candidato presidencial de 2024. Estas primarias autogestionadas no cuentan con la confianza del Consejo Nacional Electoral, por lo que se consideran un proceso sui generis. María Corina Machado, una destacada ingeniera y líder opositora, se perfila como la candidata más probable. Machado se declara como demócrata liberal y ha recorrido el país denunciando el socialismo que, según ella, practica el gobierno actual.

Su promesa de «llegar hasta el final» refleja su convicción de que los venezolanos deben deshacerse del régimen actual para abrazar políticas adecuadas que impulsen la recuperación del país.

Machado no cree en los diálogos con el régimen, a diferencia de otros partidos y líderes de la oposición que ven en el diálogo una vía para la reconciliación entre los venezolanos. Sin embargo, a pesar de las diferencias, recientemente se firmó el Acuerdo de Barbados, que establece las reglas para las elecciones presidenciales que tendrán lugar en el segundo semestre de 2024. Este acuerdo permitirá la participación de todos los candidatos y partidos políticos, sin exclusiones, y busca garantizar un proceso electoral con garantías para el cambio político.

En resumen, Venezuela se encuentra en un momento de conflictos y divergencias. Existe una disputa entre María Corina Machado y el gobierno, entre la oposición tradicional y Machado, y entre el gobierno y algunos partidos y líderes de la oposición.

Además, se han llevado a cabo múltiples reuniones de diálogo en México y Barbados, pero aún persisten muchas incertidumbres y desafíos para encontrar soluciones políticas. En este contexto, es importante reflexionar sobre las estrategias utilizadas por los países desarrollados, como Estados Unidos, para influir en situaciones políticas que consideran riesgosas para sus intereses.

La geopolítica y el poder del lobby son elementos que deben tenerse en cuenta al analizar la situación en Venezuela. En definitiva, el camino hacia una democracia estable y próspera en el país sigue siendo un desafío complejo y difícil de resolver.